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Fruta y verdura de temporada en enero, según la ciencia

Llega el año nuevo, pero a la fruta y verdura le cuesta aún renovarse; mucha de la que tenemos disponible de temporada es la que llega de finales del otoño.

Un buen propósito al comenzar el año sería apostar más por el consumo de frutas y verduras de temporada y de proximidad, que además de un efecto positivo para el medioambiente, aporta beneficios en la calidad del producto final. El hecho de recolectar el producto cerca de donde es consumido provoca una serie de circunstancias que redundan en ese beneficio cualitativo.
Por una parte, el transporte corto o nulo permite que productos como la fruta se recojan de la planta en su momento óptimo de maduración; con lo cual, las propiedades organolépticas son muy superiores a las de un fruto que se ha recogido verde y se ha conservado y madurado en cámaras.
Desde el punto de vista económico, reactiva la economía local, facilitando que el productor reciba un pago justo por su trabajo, y evitando que el dinero que se paga por el producto se quede en manos de grandes distribuidoras e intermediarios.

La fruta de enero

El inicio del invierno suele traer consigo la escasez. Tanto la fruta como la verdura de enero son, sobre todo, las últimas cosechas de la época otoñal. Excepcionalmente, algunos productos tempranos que ya comienzan a estar presentes. El kiwi sigue como líder indiscutible de esta estación, junto con los cítricos que aún se mantienen en temporada desde diciembre, sobre todo la naranja y el limón. El pomelo y la mandarina ya salen de temporada.
Caquis y persimones que estaban en su mejor momento el mes pasado, en este encuentran su fin de temporada. Podemos encontrar aún las manzanas más tardías, así como las últimas chirimoyas de temporada.
En los cultivares de Málaga y Granada continúa la producción de aguacate. Pero, aunque durante todo el invierno siga considerado como fruta ‘de temporada’, el impacto ambiental de su cultivo puede ser un factor a tener en cuenta a la hora de incluirlos en la cesta de la compra.
A pesar de que es relativamente fácil que empecemos a encontrar las primeras fresas en el mercado, las que se venden en enero proceden de invernaderos; aún no estamos en la temporada de la fresa, que comenzará en abril y no alcanzará su momento óptimo hasta mayo. Sucede lo mismo con frutas que se consideran ‘de todo el año’, como el tomate, el calabacín, el pepino o el pimiento, que en realidad son de verano.
Desde Canarias sigue llegando plátano, que sí se produce durante todo el año. Aunque en la península no podemos decir, estrictamente, que sea un producto de proximidad, siempre será preferible a los plátanos que procedan de otros hemisferios.

La verdura de enero

Enero tampoco es un buen mes para la verdura. Como sucede con la fruta, la mayor parte procede de las cosechas más tardías del otoño.
La zanahoria o la remolacha se cultivan todo el año, pero en invierno su producción es más escasa. Por su parte, el nabo y el brócoli empiezan también a decaer. La alcachofa termina su temporada y no la volveremos a ver hasta primavera.
El cardo, esa verdura tan rica como poco conocida, sigue estando de temporada, y aún se mantendrá, aunque menos abundante, el resto del invierno. Las verduras de hoja, como la escarola, la endibia, la col, la lechuga, la acelga, la espinaca y el apio seguirán protagonizando el mercado. El puerro también seguirá presente durante lo que queda de invierno. Aún no es temporada de ajo —que suele venderse seco, del que se recogió en otoño— ni de cebolla; productos que, como el tomate, se consideran de todo el año.

Un calendario difuso

Este calendario de fruta y verdura de temporada no tiene validez absoluta. Las condiciones meteorológicas sucedidas a lo largo del año pueden alterar los períodos óptimos de maduración o de recolección, adelantando o retrasando el inicio o el fin de temporada de cada alimento.
Pero, además, hay productos cuya temporada no comienza y concluye de forma abrupta, sino que su presencia aumenta o se reduce paulatinamente, haciendo que el fin de temporada pueda prolongarse durante uno o dos meses.
Para la elaboración de este ‘calendario de temporada’ se han recogido datos de varias fuentes, que marcan tendencia. Pero las excepcionalidades meteorológicas, como el final del otoño excesivamente lluvioso en amplias zonas de España como el de finales de 2022, puede alterar esa tendencia.
Este artículo, por lo tanto, solo representa una guía orientativa general.
Referencias:
Fernández Celemín, L. et al. 2021. Explore Seasonal Fruit and Vegetables in Europe. Food Facts for Healthy Choices.
Macdiarmid, J. I. 2014. Seasonality and dietary requirements: will eating seasonal food contribute to health and environmental sustainability? Proceedings of the Nutrition Society, 73(3), 368-375. DOI: 10.1017/S0029665113003753
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. 2017. Frutas y Hortalizas de Temporada. Alimentos de España.
Poore, J. et al. 2018. Reducing food’s environmental impacts through producers and consumers. Science, 360(6392), 987-992. DOI: 10.1126/science.aaq0216
Soy de temporada. 2017. Medialab Prado.

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