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¿Existen insectos que parasiten a otros insectos?

Las avispas parasitoides se han especializado en parasitar adultos, larvas o incluso huevos de otros insectos, y en ocasiones, incluso de otras avispas parasitoides.

El parasitismo es una forma de relación entre los seres vivos, mediante la cual se establece una de las uniones más íntimas, junto con la simbiosis. Un parásito es un organismo que vive sobre o dentro de otro, del que se beneficia —el hospedador—, provocando en él a cambio un perjuicio. La dependencia en esta relación puede ser variable, aunque en muchos casos es total, y el parásito no puede completar su ciclo vital sin su hospedador.

Insectos parásitos

Prácticamente en todos los grandes grupos de seres vivos existen organismos parásitos: animales, hongos, plantas e incluso bacterias. Entre los insectos, en concreto, se encuentran muchas especies parásitas.
Las hembras de varias especies de mosquitos se alimentan de la sangre humana para nutrir sus huevos. Las pulgas, piojos o ladillas son otros ejemplos bien conocidos. Todos ellos son parásitos externos —o ectoparásitos—. Aunque los humanos también podemos sufrir el ataque de insectos que parasitan el interior de nuestro cuerpo —endoparásitos—.
El ejemplo más clásico es la larva de la mosca de la muerte (Dermatobia hominis). La hembra de esta especie intercepta a otros insectos en el vuelo y deposita sus huevos adheridos a su vientre. Cuando el insecto vector se posa sobre un ser humano —o sobre otro animal de sangre caliente—, los huevos eclosionan por el calor y se introducen a través de un folículo piloso, una herida o, si el vector es un mosquito, a través de la misma picadura. La larva crece bajo la piel, alimentándose de los tejidos de su hospedador y protegiéndolo de infecciones, pero a cambio le causa una dolencia denominada miasis cutánea forunculosa. Ocho semanas después, la larva excava una salida al exterior a través de la piel de su víctima, y ya en el exterior, realiza la metamorfosis.

Insectos parasitados por insectos

Si bien hay muchas especies de insectos parásitos, como se ha dicho, también los insectos pueden ser víctimas de sufrir parasitismo. Y en ocasiones, causado por otro insecto. Así se comporta un grupo de avispas, las llamadas parasitoides (grupo Parasitica).
El parasitismo entre insectos más conocido es el de las avispas que parasitan orugas de mariposa. En este caso, se forma una alianza entre el parásito y la presa de la oruga. A través de la savia, las plantas emiten ciertas sustancias químicas, que son liberadas cuando una oruga comienza a devorar sus hojas. Estas sustancias volátiles actúan como atractor para las avispas parasitoides.
De este modo, la hembra de avispa encuentra fácilmente a sus víctimas. Clava en la oruga su aguijón, denominado ovopositor, a través del cual deposita los huevos en el interior de su cuerpo. Allí eclosionan, y las larvas crecen, alimentándose de la oruga, que mantienen con vida, hasta que, ya crecidas, emergen de su cuerpo. Finalizado el proceso, de la oruga apenas queda una carcasa vacía.
La planta se beneficia en gran medida de esta interacción. Cuando la oruga ataca la planta, no solo afecta gravemente a las hojas, sino también su capacidad reproductora. Sin embargo, se ha observado que la producción de semillas en plantas atacadas por oruga parasitada por avispas es prácticamente la misma que la de plantas sin oruga.

El insecto más pequeño del mundo

Las orugas de mariposa, aunque son larvas, alcanzan un tamaño razonablemente grande. Sin embargo, las avispas parasitoides llegan a aprovecharse de insectos muchísimo más pequeños; aunque para lograrlo, ellas deben ser extraordinariamente pequeñas.
De hecho, el insecto más pequeño del mundo, Dicopomorpha echmepterygis, es una avispa parasitoide. El adulto apenas mide un promedio de 180 micras de longitud, más pequeño que algunos protistas unicelulares; el más pequeño jamás encontrado apenas medía 139 micras.
Estas avispillas diminutas no parasitan adultos o larvas de insecto, sino los huevos; concretamente, los huevos diminutos de Echmepteryx hageni, un piojo de los libros. El ciclo de vida de este diminuto insecto es realmente extraño. En el interior del huevo parasitado conviven varios machos y una sola hembra; ahí se reproducen, y los machos —que carecen de alas— mueren sin abandonar el huevo. La hembra, alada, emerge entonces del huevo de su víctima, para colonizar nuevos huevos.

Parásito de un parásito

Si las avispas parasíticas son capaces de parasitar a tantos insectos, surge la curiosidad de si existirá alguna especie de avispa parasítica que parasite… a otra avispa parasítica.
La respuesta es: sí.
La especie Cotesia glomerata es una avispa parásita de larvas de mariposa, parasitada con frecuencia por otra avispa, el icneumónido Gelis agillis. Esta avispa pasa fácilmente desapercibida: carece de ala, y cuesta diferenciarla de una hormiga. Y esta dificultad se extiende a las mismas hormigas.
Las hormigas disponen de un sistema de reconocimiento complejo basado en feromonas, sustancias parcialmente volátiles que recubren su cuerpo; sustancias que son capaces de percibir y reconocer a través de receptores altamente específicos en sus antenas. De este modo, las hormigas identifican si el animal que entra en el hormiguero es una de las suyas y deben dejarla pasar, o se trata de un intruso del que hay que defenderse.
Pero Gelis agillis ha desarrollado un sistema para burlar el sensible olfato de las hormigas, en cuyos nidos habita, y que se suma a su extraordinaria similitud física. Emite un cóctel de sustancias químicas muy similar al de las hormigas con las que convive, una suerte de camuflaje olfativo.
Referencias:
Macfadden, D. et al. 2014. Imported and locally acquired human myiasis in Canada: A report of two cases. Canadian Medical Association Journal, 187. DOI: 10.1503/cmaj.140660
Malcicka, M. et al. 2015. Multi-trait mimicry of ants by a parasitoid wasp. Scientific Reports, 5(1), 8043. DOI: 10.1038/srep08043
Mockford, E. L. 1997. A New Species of Dicopomorpha (Hymenoptera: Mymaridae) with Diminutive, Apterous Males. Annals of the Entomological Society of America, 90(2), 115-120. DOI: 10.1093/aesa/90.2.115
van Loon, J. J. A. et al. 2000. Parasitoid-plant mutualism: parasitoid attack of herbivore increases plant reproduction. Entomologia Experimentalis et Applicata, 97(2), 219-227. DOI: 10.1046/j.1570-7458.2000.00733.x

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