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El mastodonte: el titán de la sabana ibérica prehistórica

El paisaje ibérico de hace 16 y 2 millones de años era totalmente distinto a lo que vemos hoy; las extensas sabanas estaban dominadas por estos animales similares a elefantes.

Cebras, rinocerontes, jirafas, grandes felinos… animales que hoy solo se encuentran en las extensas sabanas de África, poblaban el territorio de lo que hoy llamamos España hace entre dieciséis y dos millones de años, antes de las primeras glaciaciones cuaternarias en Europa.
De toda esta gran fauna que hoy nos resulta exótica, un grupo de animales destacaba por su enorme tamaño y a los que un visitante moderno habría confundido con elefantes: los mastodontes.

Algunas curiosidades sobre los mastodontes

Como el elefante y el mamut, el mastodonte pertenece al gran grupo de los proboscídeos, grandes mamíferos con una larga trompa y, frecuentemente, varios ‘colmillos’ —generalmente un par— de grandes dimensiones que emergen de la boca hacia adelante. Sin embargo, aunque del mismo grupo, el mastodonte pertenece a un linaje distinto, y aquí es donde los nombres se confunden.
Los elefantes y mamuts forman la familia Elephantidae, en la que encontramos dos géneros modernos, Loxodonta, el elefante africano, y Elephas, el elefante indio. Pero además, existen otros seis géneros prehistóricos, entre otros los mamuts, del género Mammuthus, un grupo hermano de los elefantes asiáticos.
Por su parte, los mastodontes pertenecen a dos familias distintas, los Gomphotheriidae y los Mamutidae, con su género principal, Mammut. Y aquí radica la confusión: Mammut es el nombre científico de un mastodonte, mientras que lo que coloquialmente conocemos como mamut recibe el nombre científico Mammuthus.
Uno de los rasgos más distintivos del elefante son los mal llamados ‘colmillos’, que en realidad, no son colmillos —la pieza dental canina— sino incisivos. Sin duda, los enormes incisivos del elefante africano se quedan pequeños cuando observamos los incisivos aún más enormes y curvados del mamut lanudo. Pero incluso estos se quedan atrás respecto a los de algunos mastodontes. El récord lo ostenta una hembra de mastodonte encontrada en Grecia en 2007, de la especie Mamut borsoni, con unas piezas de más de 5 metros cada una.

Los mastodontes de la península ibérica

Los primeros mastodontes de la península ibérica eran del género Zygolophodon. Habitaron durante mediados del Mioceno, hace entre 16 y 11 millones de años, junto con otro mastodonte de menor tamaño: Gomphotherium. Esta segunda criatura destacaba por la presencia de incisivos alargados en las dos mandíbulas, superior e inferior. Las piezas inferiores eran paralelas, aplanadas y con forma de pala.
Entrando ya en el Mioceno tardío, entre los 11 y los 7 millones de años, aparece otra especie de mastodonte: Tetralophodon longirostris. Como Gomphotherium, presentaba los incisivos inferiores alargados y en forma de pala, pero en este, también el maxilar llegó a alargarse de forma exagerada. Según algunos autores, Tetralophodon se impuso en el ecosistema desplazando a Gomphotherium, ya que ocupaban el mismo nicho ecológico, y la selección natural hizo su trabajo. Sin embargo, la presencia de fósiles con rasgos intermedios entre ambos géneros, hallados en yacimientos de las provincias de Burgos, Palencia, Valladolid, Valencia y Barcelona, sugiere que, en realidad, uno pudo proceder evolutivamente del otro.
El gigante de largos colmillos Mammut borsoni, la misma especie cuyo récord encontramos en Grecia, también pisó la península ibérica. Se han encontrado restos suyos desde finales del Mioceno, hace unos 8 millones de años, hasta finales del Plioceno, apenas 3 millones de años. Sus piezas dentales superiores eran largas y rectas, y la mandíbula inferior reducida. De hecho, este mastodonte está más cercanamente emparentado con el gigantesco Zygolophodon que con los extraños Bomphotherium y Tetralophodon, de mandíbula en forma de pala.
Mammut borsoni era un animal gigantesco, más robusto que cualquier elefante moderno. Podía superar los 4 metros de altura hasta la cruz, y se estima que pesaba unas 15 toneladas. Se considera, pues, uno de los mamíferos terrestres más grandes conocidos.

El último mastodonte ibérico

Hace unos 7 millones de años aparece en el registro otro mastodonte en las sabanas ibéricas. Anancus arvernensis era significativamente más pequeño, en torno a 3 metros de altura hasta la cruz, y no más de 6 toneladas de peso. Aunque sus colmillos eran más cortos que los de Mammut borsoni, podían alcanzar la nada despreciable longitud de hasta 4 metros.
Este mastodonte fue, probablemente, uno de los que más tiempo permaneció en la península ibérica, hasta principios del Plioceno, hace 2 millones de años. Pero en esta época, se produce una gran crisis climática en África que afecta a la fauna ibérica. Los mastodontes quedaron recluidos en el sur, en lo que hoy es la provincia de Granada.
Poco después, comenzaría la colonización de los mamuts (recordemos, género Mammuthus), que competirían con los mastodontes por los mismos recursos, y les darían, con ello, la última estocada.
Referencias:
Garrido, G. et al. 2014. The last Iberian gomphothere (Mammalia, Proboscidea): Anancus arvernensis mencalensis nov. ssp. from the earliest Pleistocene of the Guadix Basin (Granada, Spain). Palaeontologia Electronica, 17(1), 1-16. DOI: 10.26879/387
Guinness World Records Ltd. 2007. Longest mastodon tusk.
Mazo, A. V. et al. 2012. Iberian mastodonts: Geographic and stratigraphic distribution. Quaternary International, 255, 239-256. DOI: 10.1016/j.quaint.2011.07.047
Tsoukala, E. et al. 2010. The Milia Mammut borsoni (Grevena, Macedonia, Greece): Excavation and display of the longest tusks in the world. International Journal of the French Quaternary Association, 3, 90-92.

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