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Descubren recientemente un escarabajo venenoso en Guadalajara

Una nueva especie presente en las montañas de Segovia y Guadalajara nos enseña que aún puede haber muchas cosas por descubrir, incluso en entornos que están muy estudiados.

De vez en cuando, la curiosidad tan característica de la ciencia nos revela nuevos y sorprendentes descubrimientos. Se tiende a pensar que, cuando se descubren nuevas especies de animales, son habitantes de densas junglas ignotas o en fondos abisales. Pero hay veces que estas especies desconocidas están más cerca de lo que creemos.

¿Cómo se descubre una especie nueva?

En general, se tiene la impresión de que las especies nuevas se descubren porque un grupo de investigadores se ha adentrado en un entorno virgen, o áreas muy poco exploradas y donde no se ha dado el encuentro entre investigadores y animales. A menudo es así, de hecho. En España, aún se descubren nuevas especies de insectos habitantes de cuevas, entornos muy poco explorados y donde los animales son particularmente esquivos.
Sin embargo, en otras ocasiones, estos animales han tenido contacto con los humanos desde hace tiempo, y simplemente, el conocimiento científico ha sido incapaz de identificar a esos animales como pertenecientes a una especie nueva. En algunos grupos de insectos, especies distintas tienen una morfología muy similar, y se asume que pertenecen a la misma especie.
Lo que normalmente delata a la especie desconocida son los análisis genéticos. Y eso es, exactamente, lo que reveló una nueva especie de escarabajo descubierto por un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales, con Alberto Sánchez-Vialas a la cabeza, en el Puerto de la Quesera, entre las provincias de Segovia y Guadalajara. Su nombre científico: Eurymeloe orobates.

Un nuevo escarabajo aceitera

La nueva especie descubierta pertenece a una familia de coleópteros denominada Meloidae, conocida coloquialmente como aceitera. Son un grupo de escarabajos ampliamente distribuido por la península ibérica, que se caracteriza por exudar un aceite rico en una toxina denominada cantaridina. La presencia de estos coleópteros en tierras de pasto o entre las plantas cortadas los hace susceptibles de ser ingeridos accidentalmente por el ganado, causando así intoxicaciones graves e incluso la muerte.
El género al que pertenece, Eurymeloe, ha sido discutido desde mediados de la década de 1980; mientras que muchos investigadores apuestan por su individualidad como género independiente, muchos otros lo catalogan como subgénero del género Meloe. Esta discusión se extiende, también, a las especies que forman parte de Eurymeloe. Y es que, como se ha indicado, las clasificaciones basadas en morfología a menudo son confusas.
Esta intensa discusión llevó a los investigadores a intentar arrojar algo de luz a semejante lío taxonómico, mediante el estudio genético. Cuál sería la sorpresa que, al recoger cinco machos y cuatro hembras en el campo, y realizar los posteriores análisis, descubrieron una nueva especie. Los resultados fueron publicados en la prestigiosa revista científica ZooKeys.
Nueva especie de escarabajo aceitera descubierta (Sánchez-Vialas et al., 2022)

Escarabajo venenosoNueva especie de escarabajo aceitera descubierta (Sánchez-Vialas et al., 2022)

Este nuevo escarabajo mide entre 10 y 14 milímetros de longitud, de color negro, ligeramente brillante, y los élitros –el primer par de alas de los escarabajos que forman una cubierta endurecida–, son cortos, rugosos y con la superficie ondulada.
Aunque el descubrimiento se debe a técnicas genéticas, un análisis exhaustivo de su morfología muestra que Eurymeloe orobates presenta diferencias visibles con otras especies del género. Según describen los investigadores, tiene la cabeza más redondeada y las antenas más largas y delgadas. Además, las ‘setas’ –una especie de vellosidades que presentan los insectos sobre su cuerpo– tienen un color rojizo y una distribución específica, también distintiva de la especie.
El estudio también ha permitido arrojar datos sobre la clasificación de las especies del género Eurymeloe, del que se distinguen tres subgéneros, uno de ellos, también descrito en el trabajo de Sánchez-Vialas.

Un descubrimiento más importante de lo que parece

El hecho de descubrir una especie animal nueva, con diferencias morfológicas aparentes respecto a las especies con las que está emparentada, de un tamaño considerable —no se trata precisamente de una criatura microscópica— y en un entorno aparentemente bien estudiado, es una llamada de atención y una cura de humildad.
La existencia de esta especie desconocida nos sugiere que probablemente no conozcamos nuestro entorno inmediato tan bien como creemos conocerlo. Es muy probable que en los campos ibéricos aún se escondan muchas especies de insectos u otros animales, que aún no conocemos. Y si queremos conservar la biodiversidad y preservar los ecosistemas, es esencial continuar investigando y enriqueciendo el conocimiento científico.
Referencias:
Bologna, M. A. 1988. Note su Eurymeloe e revisione delle specie euromediterranee del gruppo rugosus (Coleoptera, Meloidae).
Capinera, J. L. et al. 1985. Cantharidin Levels in Blister Beetles (Coleoptera: Meloidae) Associated with Alfalfa in Colorado. Journal of Economic Entomology, 78(5), 1052-1055. DOI: 10.1093/jee/78.5.1052
Sánchez-Vialas, A. et al. 2022. A new systematic arrangement for the blister beetle genus Eurymeloe (Meloini, Meloidae, Coleoptera) with the description of a new species from Spain. ZooKeys, 1109, 17-48. DOI: 10.3897/zookeys.1109.83863

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