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Nuevos aerogeneradores seguros para las aves

Los aerogeneradores son un problema para la conservación de muchas especies, pues las colisiones pueden ser letales. Sin embargo, existe una tecnología que puede llegar a cambiar ese panorama.

Ante el cambio climático antropogénico que atravesamos, cualquier medida para frenar o mitigar su impacto es bienvenida. Uno de los retos a los que se enfrenta la humanidad es mantener el nivel de producción energética disminuyendo el empleo de combustibles fósiles, causa principal de las emisiones de gases de efecto invernadero. En este orden de cosas, las fuentes renovables son las que gozan de mejor acogida por la población.
La fuente renovable más popular es la energía eólica. En España es la forma de energía renovable que ha alcanzado un mayor desarrollo en la última década.
Los aerogeneradores se componen de una torre, con una turbina en lo alto y unas aspas enormes, y la electricidad es producida por la fuerza del viento. Parece una energía limpia y segura, pero no está exenta de riesgos; presenta varios impactos ambientales.

Aerogeneradores: un riesgo para la fauna

Uno de los impactos ambientales de los aerogeneradores de aspa es el daño a las poblaciones de aves y murciélagos. Un aerogenerador promedio cubre una superficie vertical de varios miles de metros cuadrados y sus aspas pueden alcanzar una velocidad casi imposible de esquivar para un animal que pase volando por la zona. Las colisiones producen una elevada mortalidad en estos animales, hasta el punto de ser consideradas un riesgo preocupante para la conservación de la biodiversidad.
Además, el movimiento de las aspas genera cambios repentinos de presión en el aire, particularmente dañinos para algunos murciélagos, en un efecto que se conoce como barotrauma.
Adicionalmente, la rotura de alguna pieza o la acumulación y posterior desprendimiento de placas de hielo en las aspas durante el invierno puede causar daños a la fauna por colisión hasta a 400 metros de distancia.
Por otro lado, los aerogeneradores causan un efecto barrera, principalmente por tres motivos: su mera presencia y el efecto visual que causa, el movimiento de las aspas, percibidas como un peligro, y el ruido. Estos impactos afectan al comportamiento de toda la fauna del entorno.

Soluciones parciales

Entre las soluciones propuestas para minimizar estos impactos se incluye una buena planificación de las instalaciones de parques eólicos. Disponerlos en ubicaciones clave, lejos de áreas de nidada y de paso de aves, o en entornos evitados por estos animales ayuda a prevenir estas colisiones. Pero esta solución no siempre es eficaz, ni mucho menos, definitiva.
En un escenario de cambio climático como el que vivimos no es raro que una determinada población animal cambie su área de reproducción o de invernada, o modifique sus rutas migratorias, buscando entornos más favorables. Esto hace que áreas que tal vez hoy se consideran seguras, en el plazo de unos años o décadas, pasen a ser de alto riesgo.
Sin embargo, jugar con la ubicación no es la única forma de reducir estos posibles impactos, y de hecho, tampoco tiene por qué ser la mejor. La optimización de la tecnología puede proporcionar herramientas que permitan maximizar la producción energética minimizando los riesgos. Y en este caso, parece que existe una solución potencialmente prometedora.

Aerogeneradores de vórtice: minimizando el impacto

Una empresa española, Vortex Bladeless, ha ideado un nuevo sistema de producción de energía eléctrica a partir de la fuerza del viento, sin aspas ni turbinas; en su lugar utiliza unos mástiles que oscilan por vibración inducida por vórtices. Esta nueva generación de aerogeneradores sin aspas podrían ser la solución al impacto sobre las aves de los aerogeneradores clásicos.
Tanto los aerogeneradores convencionales como los de vórtice cuentan con idénticas infraestructuras eléctricas para el transporte y la distribución de la energía generada, y por lo tanto, los impactos generados por las líneas eléctricas y las subestaciones no cambian. Sin embargo, el mayor impacto observado de los aerogeneradores clásicos se debe al movimiento de sus aspas. Sin embargo, estos nuevos aerogeneradores de vórtice carecen de estas estructuras y cubren un espacio mucho más reducido, por lo que las colisiones y el efecto barrera que causa el movimiento de las aspas se reduciría al mínimo.
Según un informe realizado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), los riesgos por colisión se reducen más de un 70 % respecto a los aerogeneradores convencionales. Se observa una reducción en la misma magnitud respecto al impacto acústico, con las consiguientes molestias para la fauna. Todo ello significa que quedarían minimizados dos de los tres factores causantes del efecto barrera, el ruido y el movimiento. Solo el impacto visual sería elevado por la presencia de las torres, difícil de reducir en este caso.
Otros impactos que valora la SEO/BirdLife están relacionados con los posibles accidentes —potenciales fuentes de incendios—, y los causados por el mantenimiento de los aparatos y la presencia humana necesaria para ello. Dado que los aerogeneradores de vórtice cuentan con muchas menos piezas móviles, el riesgo de accidentes y los trabajos de mantenimiento disminuirían significativamente.

No existe la solución perfecta

A pesar de todo lo expuesto, la tecnología de los aerogeneradores de vórtice también tiene su impacto en los ecosistemas, y particularmente, en la fauna —no se puede descartar que los animales colisionen contra el mástil en movimiento—. La SEO/BirdLife recomienda emplear señalizaciones luminosas para facilitar su visualización durante la noche.
Sin embargo, si las estimaciones son correctas, tanto este impacto como los barotraumas en murciélagos se reducirían muy significativamente con esta nueva tecnología.
Finalmente, el hecho de que los aerogeneradores de vórtice puedan instalarse mucho más cerca unos a otros, permitiría, en principio, reducir el área empleada para el parque eólico. Tener parques eólicos más reducidos disminuiría la pérdida del hábitat.
Si la tecnología es tan buena como indican los datos preliminares, y su gestión y planificación son las adecuadas, esta tecnología podría, en resumen, minimizar los impactos de los parques eólicos sobre la fauna y sobre la biodiversidad.
Referencias:
Carrete, M. et al. 2009. Large scale risk-assessment of wind-farms on population viability of a globally endangered long-lived raptor. Biological Conservation, 142(12), 2954-2961. DOI: 10.1016/j.biocon.2009.07.027
Grodsky, S. M. et al. 2011. Investigating the causes of death for wind turbine-associated bat fatalities. Journal of Mammalogy, 92(5), 917-925. DOI: 10.1644/10-MAMM-A-404.1
Rollins, K. E. et al. 2012. A forensic investigation into the etiology of bat mortality at a wind farm: barotrauma or traumatic injury? Veterinary Pathology, 49(2), 362-371. DOI: 10.1177/0300985812436745
SEO/BirdLife. 2015. Estudio comparativo de los impactos ambientales producidos por los aerogeneradores con palas vs. aerogeneradores vortex bladeless (p. 17).

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