Sekiro: Shadow Die Twice – Vivir, morir y revivir por la espada

El videojuego de FromSoftware y Activision nos sitúa en el Japón del siglo XV para vivir una historia de venganza y regresos de la muerte.


El bushidō, ‘el camino del guerrero’ en japonés, es un antiguo código ético por el que los guerreros samuráis regían su vida. Exigía una completa dedicación y rectitud tanto física como espiritual y su incumplimiento suponía asumir la pérdida del honor y quitarse la vida, el seppuku.

En Sekiro: Shadow Dies Twice el protagonista no es un samurái sino un shinobi, un ninja mercenario que ha fallado a su señor y cuyo acero clama venganza. Mientras él se mueve por las sombras, el jugador deberá adoptar el recto camino del samurái si pretende hacer frente a los peligros que le aguardan.


Tras el éxito obtenido con Dark Souls y Bloodborne y de haber elevado el estándar de los videojuegos, FromSoftware se une a Activision para crecer en un título en el que su firma es casi palpable, pero que llega más allá que sus compañeros. Lo primero que se podría esperar de uno de sus juegos es una dificultad por encima de la media; uno de esos desafíos que frustran y te hacen maldecir la vida y querer tirar el mando contra la pantalla (misión cumplida).


Sangre y ceniza en el Japón de los samuráis

La historia nos sitúa en el periodo Sengoku, uno de los más convulsos y violentos del Japón feudal en el que los grandes señores (daimyo) luchaban para tener el control. En un contexto de guerra y muerte, nos ponemos en la piel del ‘lobo de un solo brazo’; un ninja que falló al defender a su joven señor y que debe recuperarlo de las garras del clan Ashina.  Esta misión en solitario nos llevará al más alto de los castillos y la más humilde de las aldeas. La ambientación lograda por el entorno y la música llegan a hacer que te sumerjas en la historia a niveles sorprendentes.


El aspecto visual parece haber cuidado cada detalle. La estética del antiguo Japón es recreada con fidelidad y realismo en un entorno desbordante y brutalmente hermoso. Los tonos rojizos tienen un lugar destacado, ya sea en las hojas que caen con los primeros vientos de invierno o en la sangre derramada durante el viaje. Además, se ha conseguido un equilibrio respetuoso  entre la fidelidad histórica de armas, armaduras y técnicas de combate y las criaturas mitológicas del viejo país nipón (véanse ogros, demonios tengu o serpientes gigantes). Hidetaka Miyazaki ha dirigido personalmente el juego y su mano se hace notar en el cuidado puesto.


Golpea, defiende, salta, mata

Se dice que, para ser un maestro en el manejo de katana hacen falta más de cincuenta años de duro entrenamiento. Aunque por momentos recuerde al mítico Yojimbo (1963) de Kurosawa, Sekiro SDT no ofrece combates al atardecer en los que las miradas cortan tanto como las espadas, sino que la acción es frenética y continua. El sistema de combate lleva la mecánica de Dark Souls a un nuevo nivel al ofrecer una serie de herramientas y técnicas que deben combinarse y adaptarse según la situación.


A los movimientos básicos de ataque, defensa, combo y esquivar se le añade la opción del salto, el gancho y el sigilo para dar lugar a un sistema más ágil en el que el jugador usa su entorno como arma o defensa y en el que apuñalar por la espalda o esconderse de los enemigos es una opción tan válida como cualquier otra. A la inseparable katana del shinobi se le suman los distintos ítems del brazo mecánico (hacha, shuriken, lanzallamas, escudo…) y una serie de armas japonesas tradicionales en manos de nuestros enemigos: el arco, el teppô o arcabuz japonés, la lanza de asta larga naginata o la nodachi, una impresionante katana de más de metro y medio de largo que se blandía con dos manos.


Cualquier rival, desde el monje corrupto hasta el samurái peor equipado, puede acabar suponiendo un problema y ponerle las cosas muy difíciles al ‘lobo de un solo brazo’. Los enemigos interactúan entre ellos y responden a los actos del jugador, por lo que puede que plantarse ante ellos katana en mano no sea la mejor opción. El protagonista es un ninja deshonrado y sediento de sangre, no existen líneas rojas a la hora de cumplir sus objetivos. El jugador deberá valorar todas las opciones y planear la estrategia que mejor se adapte a su estilo.


Las 7 virtudes del guerrero

Sekiro: Shadow Dies Twice es ese tablón que hay que romper con el puñetazo de una pulgada (Bruce Lee style), un muro que derribar a cabezazos, un peso pesado que golpea y golpea sin dar un segundo de descanso. Es capaz de llevar al jugador a sus límites y poner a prueba su paciencia y capacidades. Pero, ¿quién dijo que la vida fuera fácil? El camino de la venganza es largo y tormentoso, y aquel que lo emprende debe saber a qué atenerse. Sekiro SDT requiere constancia, inteligencia, capacidad estratégica y de adaptación al cambio y ganas de seguir levantándose y pulsando ese botón de ‘Resucitar’ sin importar las veces que se haya caído en un mismo punto.

Sekiro es el bushidō hecho videojuego. Un compromiso con uno mismo y una forma honorable de vivir y morir por la katana.

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