GRIS, cuando el arte se hizo videojuego

Esta experiencia cuenta con un espectacular apartado visual creado por el diseñador Conrad Roset. El videojuego estará disponible en PC y Nintendo Switch.

GRIS

Gris es un color. Gris es ese fino matiz que separa el bien del mal. Es un estado mental. Gris es un sentimiento que aflora en lo más profundo del alma humana, cuando la duda y el miedo nos acorralan. GRIS es un viaje creado por la ilusión y el trabajo duro para llegar al corazón de su público. Diseñado por el equipo del español Nomada Studio, este videojuego se nos presenta como una experiencia personal para PC y Nintendo Switch en la que el jugador no conseguirá grandes tesoros ni luchará contra jefes finales, sino que le hará explorar rincones de sí mismo que no conoce.

El pincel de Conrad Roset

“Los videojuegos y el arte son los dos mundos que más me gustan”, declara un emocionado Conrad Roset. Natural de Terrassa, ha construido su vida en torno al arte y la ilustración. Su estilo elegante, natural y delicado ha sido lo que le ha hecho entrar en el mundo de los videojuegos como el diseñador de GRIS, su primera obra en este mundillo. Y sí, GRIS es un videojuego que se ha ganado el título de “obra de arte” por mérito propio.

Hablando con el ilustrador, es fácil percibir la pasión por el arte que transmite con su voz y lo bien que comprende las posibilidades que ofrecen los videojuegos como medio, no ya para entretener y divertir, sino para contar historias y transmitir emociones. “Hay oferta para todos los gustos. Tienes a los que les gusta Fortnite o Call of Duty pero hay muchos jugadores que buscan un estilo diferente”. Sin duda, GRIS es diferente a casi cualquier cosa que podamos encontrar en una consola, empezando por el cuidado estilo audiovisual que le da forma y caracteriza.

Conrad Roset
Conrad Roset, ilustrador y diseñador de GRIS

Tal vez debido a que es su primer trabajo juntos, Conrad Roset y Nomada Studio optaron por una estética y temática con la que el artista se sentía cómodo: la acuarela y la figura femenina. GRIS (que así se llama la protagonista) es una joven perdida en su propio mundo interior que busca la forma de superar las experiencias pasadas. Solo caminando y explorando el inmenso páramo que se extiende ante sus ojos podrá recuperar la alegría, el color.

Tal vez debido a que es su primer trabajo juntos, Conrad Roset y Nomada Studio optaron por una estética y temática con la que el artista se sentía cómodo: la acuarela y la figura femenina. GRIS (que así se llama la protagonista) es una joven perdida en su propio mundo interior que busca la forma de superar las experiencias pasadas. Solo caminando y explorando el inmenso páramo que se extiende ante sus ojos podrá recuperar la alegría, el color.

Si nos ponemos técnicos e intentamos encuadrar el juego en uno de los grandes géneros, podríamos decir que nos encontramos ante un juego de puzles y plataformas pero sería una definición demasiado plana. GRIS no presenta peligros, enemigos a los que enfrentarse ni la posibilidad de morir; por el contrario, opta por crear un entorno no hostil con “un estilo más decorativo que se centra en el viaje y no tanto en llegar al destino”. Es cierto que, para los más jugones, puede quedarse un poco corto de gameplay (jugabilidad) pero el juego lo compensa con un apartado emocional profundo y completo.

GRIS

Más allá del cine

Además del tiempo que dediquemos al viaje de GRIS y cómo nos cambie por dentro, el trabajo de Nomada Studio brilla en el mimo que le han dedicado al aspecto audiovisual. Aun cuando dispuso de una libertad total para crear el mundo del juego y darle forma a su historia, Conrad Roset tuvo que adaptar su forma de trabajar para aplicarla al mundo de los videojuegos y las necesidades técnicas de los desarrolladores. El resultado es una ilustración fluida, frágil y onírica que encaja a la perfección con la banda sonora, compuesta a propósito para el título por el grupo barcelonés Berlinist.

Rompedor e íntimo, GRIS abre una ventanita por la que mirar un mundo ajeno y diferente que todos escondemos dentro. Una elegía al arte, la belleza natural y los sentimientos  que enriquece al jugador a niveles inimaginables y confirma las posibilidades de los videojuegos para traer color a nuestras vidas.

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