Así es jugar a ‘Assassin’s Creed Unity’ tras el incendio de Notre Dame

La séptima entrega de la saga (2014) nos situaba en pleno estallido de la Revolución Francesa. A raíz de la tragedia de la catedral de París, Ubisoft decidió regalarlo por tiempo limitado. Estas son nuestras concusiones.

El incendio que estalló en la catedral de Notre Dame de París el 15 de abril de 2019 conmocionó al mundo. Como homenaje, la compañía de videojuegos Ubisoft decidió regalar por tiempo limitado su título Assassin’s Creed Unity (2014), ambientado en el París revolucionario. En su momento el público criticó duramente esta entrega de la saga pero, tal vez por lo emotivo de la situación, la valoración recibida en Steam cambió de un día para otro y pasó a ser un cúmulo de dulces palabras.

¿Es Assassin’s Creed Unity como un buen Châteu Latour que mejora con el paso de los años o la comunidad gamer se ha dejado llevar por las circunstancias? Hemos vuelto a jugar al título en su versión para PC y estas son nuestras conclusiones:

Visión general

Después de la buena acogida que tuvo AC IV: Black Flag, un juego que daba rienda suelta al encanto de la vida pirata (¡la vida mejor!), le llegó el turno a AC Unity. Coincidió con el cambio de generación en consolas y se trató del título más ambicioso hasta el momento porque introducía una mayor personalización, nuevos tipos de misiones, numerosos elementos de RPG y un modo multijugador que prometía. Todo esto elevó las expectativas del público y la crítica e hizo que el chasco fuese aún mayor.

Viéndolo hoy en día, con menos hype, el título plantea propuestas muy interesantes que se han visto en títulos posteriores y que han encajado mejor de como lo hicieron en AC Unity. El error de Ubisoft fue y sigue siendo haber usado un título tan grande y con tantos problemas técnicos (ya hablaremos de ellos) como campo de pruebas para introducir nuevas mecánicas en una saga que incluso en sus títulos menos exitosos levantaba pasiones. Al final, esta entrega te deja un sabor agridulce en el que ves más lo que podría haber sido que lo que terminó siendo y es precisamente esa oportunidad perdida lo que tanto enfadó a la comunidad en su momento.

Jugándolo otra vez las críticas son menos duras pero siguen estando ahí y el juego, aunque entretenido, no llega a ser lo que muchos esperábamos.

 

Vive la Révolution

Puede que el momento y el lugar donde se sitúa el videojuego sea uno de los aspectos de los que menos podemos quejarnos. París siempre es un lugar interesante y la reconstrucción histórica que se hizo para AC Unity de la capital francesa en el siglo XIX, simplemente impresionante. A esa belleza inherente a la ciudad se le suma el contexto histórico de la Revolución Francesa y el caos que supuso para Francia. Muy inteligentemente, Ubisoft nos presenta una de las metrópolis más cosmopolitas e interesantes de Europa y la llena de hogueras, turbas enfurecidas y grupos armados que se enfrentan dentro del desorden que fue la revolución de 1789. A esto se le suma un caldo de cultivo perfecto para colocar ante nosotros intrigas palaciegas, conspiraciones, combates en plena calle y choques entre facciones rivales que dan un ritmo frenético al juego.

Es en AC Unity donde se eliminó una barrera que ya chirriaba desde hacía tiempo y se permite entrar a casas y locales más allá de bases, tabernas y tiendas. Las opciones del jugador a la hora de sumergirse en el juego y las posibilidades de huir o escabullirse se multiplican con este sencillo detalle.

Trama y personajes

Arno, hijo de un asesino y criado por un templario, es el protagonista de esta entrega. La suya es una clásica historia de venganza y descubrimiento de su legado en plena revolución que, si bien funciona bastante bien como arco argumental y motivación del personaje, no llega a aportar nada sorprendente al juego. La motivación personal de Arno hace que, aun siendo miembro de la hermandad de asesinos, vaya un poco a lo suyo e incluso cuestione el credo, cosa que se había visto muy poco si no se tiene en cuenta el caso de Shay Cormac. Si bien se le presenta como una persona carismática, decidida y resuelta, este termina por ser un personaje tibio con el que no llegas a encariñarte y que sigue estando muy lejos del gran Ezio Auditore da Firenze.

La trama se actualiza a los tiempos de la Revolución Francesa pero sigue presentándonos las intrigas y traiciones como principal punto para hacer avanzar la historia. Salvo por un brevísimo intento de llegar a una paz entre templarios y asesinos y el romance sosaina a lo Romeo y Julieta entre Arno y Élise, poco tiene que aportar. La historia tiene una duración considerable y funciona lo bastante bien como para tener coherencia y no ser un McGuffin constante. Sí que destacamos las nuevas misiones como los casos de asesinato sin resolver que rompían un poco la monotonía de los juegos previos.

Multijugador y RPG

Las dos grandes novedades del título. Aunque sería en AC Origins donde se asentarían las características de RPG dentro de la saga, Unity nos las presenta de manera bastante respetable y bien llevada. Los niveles de los enemigos hacían que hasta el peor ratero de París pudiese ponernos en problemas, los combates eran mucho más moviditos y los combos letales más complicados de realizar. Además, podíamos elegir nuestra indumentaria y equipo en base a parámetros que mejoraban o empeoraban a nuestro personaje y se potenciaba el factor sigilo dentro de las misiones. AC Unity conseguía mantener un delicado equilibrio entre los pilares de la saga y los elementos RPG que muchos verían roto en entregas posteriores.

 

En cuanto al multijugador, lo cierto es que la idea prometía y podría haber sido algo muy divertido. Pero la realidad suele ser otra, y en este caso el modo multijugador se ve relegado a un cuasi incordio debido a los problemas con los servidores de conexión. Además, es necesaria una gran coordinación entre los distintos jugadores para poder llevar a cabo las misiones de forma precisa; pero en realidad estas suelen acabar en una batalla campal en la que el sigilo y la estrategia valen muy poco.

Fallos técnicos

Tras su lanzamiento, los jugadores se cebaron con AC Unity a través de memes y GIFs que pretendían sacar los colores a Ubisoft. Los fallos técnicos del título eran muchos y los parches posteriores no fueron capaces de solucionarlos, por lo que la belleza del París que habían creado quedaba parcialmente manchada por estas cosas. El ritmo de un videojuego al año que llevaba la compañía es lo que probablemente provocara fallos que, aun habiendo pasado cinco años, siguen estando ahí y te sacan por completo de la experiencia.

A esto hay que añadir que el juego fue tan ambicioso en su apartado gráfico que hasta las consolas recién salidas al mercado sufrían de vez en cuando y había pocos ordenadores (hoy en día sigue sin haberlos) que soportaran este título en su máxima potencia. Dentro de unos cuantos años más, el apartado gráfico y las texturas de AC Unity serán un motivo más que suficiente como para volver a jugarlo.

 

Conclusión

Assassin’s Creed Unity es un juego con un gran potencial y una ejecución mediocre. Sin duda, los títulos posteriores no serían lo que son si AC Unity no hubiese estado ahí pero a los seguidores de la saga nos dejan con una sensación de frustración por esta oportunidad perdida. Con algo más de perspectiva, Assassin’s Creed Unity se llevó más palos de los que merecía pero tampoco hay que dejarse llevar por las emociones y encumbrarlo al Olimpo de los videojuegos. C’est la vie.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

Continúa leyendo