Análisis de ‘The Last of Us Parte II’ – Una balada de Johnny Cash

Analizamos en profundidad (con spoilers) ‘The Last of Us Parte II’, el último bombazo de Naughty Dog que ha conquistado a la crítica y al público.

The Last of Us Parte II
Imagen: PlayStation.

Hurt, de Johnny Cash, es una de las canciones más tristes y poderosas que conozco. No sé si será el sonido lento de la guitarra y el piano, la voz rota y desgastada del hombre de negro, la letra que te desgarra la carne a cada verso o una mezcla de todos estos elementos y otros pero el caso es que la escucho y me siento como si me hubieran pegado con una bola de demolición. Y aun así vuelvo a ponerla y la disfruto cada vez. The Last of Us Parte II, la esperada secuela que algunos llevábamos pidiendo a Naughty Dog desde hace siete años, es a los videojuegos lo que Johnny Cash a la música.

 

¡ADVERTENCIA! Desde este punto hay referencias y spoilers a puntos importantes de la trama de The Last of Us Parte II por lo que recomendamos terminar el juego antes de continuar.

Si vamos a empezar, hagámoslo por el principio. Todos los que lo hayamos jugado recordaremos esas primeras secuencia de The Last of Us (2013) en las que conocíamos el trauma vivido por Joel y nos servía como punto de partida para entender la actitud, la motivación y la evolución de un gigante entre los protagonistas de los videojuegos de la última década. También debemos tener en mente ese final (finalazo) en el que Joel mentía a Ellie a la cara al ocultarle que ella era la única inmune y que al salvarla había condenado a la humanidad. Ese final, que parecía tan redondo y lleno de posibilidades, adquiere nuevas dimensiones al unirlo con TLoU Parte II y nos lleva a comprender el dilema con el que Ellie, nueva protagonista, debe vivir cada día: ¿su vida vale más que una cura para la humanidad?

Joel The Last of Us Parte II
Imagen: PlayStation.

 

De Jackson a Seattle

En TLoU Parte II podemos incluir dos partes dentro de lo que podría ser considerado como el “prólogo”. Primero tenemos un par de escenas mayoritariamente cinemáticas en las que retomamos el papel de Joel, quien está compartiendo con su hermano Tommy la culpa que le pesa por haber mentido a Ellie, y que vuelve a Jackson para ver a una Ellie adolescente que empieza a sentirse parte de una comunidad y se da cuenta de que ya no son ellos dos contra el mundo. Estas secuencias durarán apenas quince minutos pero resultan tan tiernas, tan íntimas, que conforme avanzas en la historia las acabas guardando como un tesoro. La última chispa de luz a la que acudir cuando todo lo demás es oscuridad.

La segunda parte de este principio es en la que entramos en materia de verdad, la que sirve como un tutorial jugable y en la que ya nos rompen el corazón. En esta parte manejamos a dos personajes: a una Ellie de 19 años que asume que ya es una adulta por mucho que a Joel le duela admitirlo y a una chica salida de la nada que se adentra sola en el bosque. Aquí se nos presenta a personajes que, aun siendo secundarios, son importantes como Dina y Jesse. Este tramo del juego nos permite recuperar las mecánicas y meternos en el mundo que dejamos hace siete años con la tensión, los ataques sorpresa, el sigilo, las notitas y coleccionables y el sistema de combate que incorpora alguna novedad. Todo parece ir relativamente bien, avanzando a un paso lento pero seguro, hasta que llegamos al momento que uno teme desde que se mete al juego por primera vez. Sí, Joel muere y no de cualquier manera sino de forma muy violenta y bajo la mirada de Ellie y del jugador, ambos incapaces de hacer nada por salvarlo. El comienzo de The Last of Us Parte II es un crescendo que culmina en una de las escenas más duras que recuerdo en un videojuego y te deja hecho polvo, con los ojos como platos sin poder apartarlos de la pantalla y la boca abierta mientras susurras ‘no, no, no por favor, no’ una y otra vez.

Y así comienza el juego. Con la traumática muerte de nuestro querido Joel y la partida de Ellie en busca de venganza contra aquellos que le quitaron a la persona más importante de su vida. Un viaje que se vuelve más y más oscuro por momentos.

 

Mecánicas y narrativa

Hay quien dice que si algo funciona, es mejor no cambiarlo. La saga de Pokémon lleva más de veinte años sacando juegos muy parecidos en forma e idénticos en fondo y aun así venden millones de copias. Naughty Dog optó por la sencillez con The Last of Us y le salió muy bien la jugada, por lo que con esta segunda parte ha querido mantener las mecánicas casi intactas salvo por algunos añadidos interesantes. Cosas como el menú de equipamiento, los coleccionables, la creación de materiales, los manuales de supervivencia para desbloquear nuevas habilidades o el uso del sigilo y el modo escucha se conservan tal y como los vimos en la primera entrega y le dan al nuevo título un aire de continuación y familiaridad muy agradable para los fans. Obviamente hay sorpresas interesantes y cambios, sobre todo en el sistema de combate y en las posibilidades de Ellie (una chica joven ágil, rápida y escurridiza) al moverse por los escenarios, trepar o resolver puzles.

La exploración también cambia aunque de forma más indirecta. No es que le hayan hecho nada raro, es que se siente distinta. Cuando llevabas suficiente tiempo jugando a TLoU acababas viviendo una experiencia de pasillo, una tendencia aprendida a conocer el camino correcto para avanzar y un estrechamiento del entorno, que aun así permitía buscar y rebuscar en cada rincón. The Last of Us Parte II abre horizontes y, teniendo en cuenta que sigue siendo un juego para avanzar y avanzar, consigue ofrecer una experiencia más libre. El uso de espacios abiertos y grandes explanadas también ayuda.

The Last of Us Parte II
Imagen: PlayStation.

 

Pero lo que de verdad destaca en el trabajo de Naughty Dog, aquello que lanzó al estrellato a The Last of Us y lo convirtió en un fenómeno del mundo gamer, es la narrativa de sus juegos. Creo que hay pocos juegos (sin querer despreciar a ninguno, por supuesto) tan cuidados, completos y coherentes con su propio mundo como TLoU y TLoU Parte II. Absolutamente todo lo que ves en la pantalla está ahí por algo, desde la ropa de los personajes hasta los grafitis en una pared o un periódico en el suelo. Las notas y carteles que vas encontrando a lo largo de la travesía de Ellie son una delicia para el jugador porque no son simples añadidos puestos en el juego para que queden bonitos sino que forman parte de la historia, están muy bien escritos y pueden llegar a revelar información del entorno en el que te encuentras. En una nota cualquiera clavada en un corcho puedes encontrar la combinación de una caja fuerte, una declaración de amor de unos apocalípticos Romeo y Julieta o la razón por la que en la sala de al lado hay un cadáver con un tiro en el cráneo y un arma fría en el regazo.

Pero por muy buenas que sean, estas notas y mensajes son complementarias a la historia principal. La trama de The Last of Us Parte II puede dividirse en tres partes: una primera en la que manejamos a Ellie, otra en la que volvemos con la chica misteriosa del principio (Abby) y un desenlace o tercer acto que cierra el juego. La parte de Ellie es la que más se disfruta, tanto porque el personaje jugable es ella como por varios aspectos que hacen de su historia un arco argumental muy interesante. Por un lado tenemos su búsqueda de venganza en Seattle, donde será un daño colateral de dos facciones enfrentadas, y por otro contamos con una serie de flashbacks que conectan ambas entregas y nos enseñan momentos clave en el crecimiento de Ellie y su relación con Joel.

Hay que señalar que, en lo que se refiere a Ellie, el juego es diametralmente opuesto a la primera parte. La de TLoU era una historia de reconciliación, de amor, de humanidad; un viaje muy personal en el que veíamos un cómo la esperanza volvía a Joel y sus viejas heridas sanaban cuanto más tiempo pasaba con esa niña respondona que había pasado de ser un encargo más a su último vínculo con la bondad perdida. En TLoU Parte II desandamos ese camino y vamos desde la vida en sociedad enmarcada en el compañerismo y el cariño de los tuyos hacia un mundo hostil, cruel, violento, oscuro y plagado de monstruos a los que nos parecemos cada vez más. Es una caída libre dentro de un pozo en la que el jugador vive los mismos sentimientos enfrentados que Ellie, quien no quiere perder la luz que la hace ser ella misma pero que tampoco puede perdonar.

La parte de Abby y el tercer acto resultan más… controvertidos. Lo cierto es que el cambio a Abby (con quien vivimos los mismos días que con Ellie pero desde su perspectiva) me pilló por sorpresa y me costó bastantes horas deshacerme de esa sensación de que algo no iba bien, de que algo chirriaba. Viéndolo con perspectiva, la trama de Abby resulta interesante y plantea el ya mencionado enfrentamiento entre las dos facciones (los Lobos y los Serafitas) desde el punto de vista de alguien de dentro, que lo vive y lo comprende. Este arco tiene momentos realmente buenos, entre ellos un jefe final duro de pelar, y nos presenta al personaje de formas que si no existiera esta parte solo la harían una villana más. El problema está en que no podemos olvidar que el papel de Abby en la muerte de Joel. Naughty Dog tomó una decisión arriesgada al ponernos en su piel y he de decir que Abby acaba funcionando y desarrollas con ella algo parecido a un sentimiento de empatía pero no llegas a superar lo insuperable y menos cuando la pones al lado de Ellie. Con todo, me alegra que Naughty Dog decidiera jugársela e hiciera algo que, aun sabiendo que a muchos jugadores no les gustaría, era distinto y agitaba un poco los esquemas.

Abby The Last of Us Parte II
Imagen: PlayStation.

 

El tercer acto, tanto por su extensión como por su forma de ser introducido, provoca una sensación de que la historia se ha querido alargar más de lo necesario. El final de TLoU Parte II hace algo parecido a la película La La Land: te ofrece un desenlace feliz y deseable con el que raro es que no se suelte una lagrimita después de todo lo que nos ha hecho pasar el juego y entonces te lo quita, te saca el corazoncito que empezaba a cicatrizar y vuelve a pisotearlo (ouch). ¿Es un mal final para el juego? No, es una muy buena conclusión para la historia y ofrece un momento clave, un último regalo de Joel para Ellie, y un nuevo atisbo de esperanza en el mundo. ¿Dónde está el problema entonces? En que desentona con el resto del juego y parece un poco forzado con calzador.

 

Sangre, luciérnagas y una guitarra

Debo destacar que lo que más me ha sorprendido del juego es lo humano que resulta, tanto la historia como su ejecución, y lo mal que te lo hace pasar. El trabajo de animación de los personajes y especialmente la expresividad de sus rostros son extraordinarios. Detalles como que Ellie se enfade cuando está en medio de un tiroteo, se seque una lágrima cuando Dina no mira, se sacuda el agua de la lluvia al entrar en un sitio cubierto o puedas ver la duda en sus ojos cuando encañona a un enemigo herido que implora piedad hace que The Last of Us Parte II se vea, se sienta y se viva como una experiencia real al 300%.

Han tenido que pasar más de dos semanas desde que terminé The Last of Us Parte II para atreverme a escribir este análisis. No solo tenía que pensar qué decir y ver mi experiencia con un mínimo de perspectiva, sino que además debía asimilar todo el viaje que supone el juego. Un viaje íntimo en el que prácticamente escuchas a los personajes susurrarte al oído. Un viaje tierno en el que cada momento de calma y paz (muy escasos pero existentes) son un descanso reconfortante en medio de un temporal. Un viaje lleno de tensión que te lleva a sentarte en el borde mismo de la silla y acelera tu corazón a cada paso. Un viaje feo, desagradable y durísimo que te lleva, como jugador, a hacer cosas que no quieres hacer y a sufrir las consecuencias de tus actos a un nivel que te afecta personalmente. No han sido pocas las veces que, agotado, he tenido que pausar la partida o salirme por un rato porque lo que acababa de vivir me había superado con creces. Hasta ese punto consiguen sumergirte en la historia.

Cuando salió The Last of Us al mercado no tenía una consola en la que jugarlo y pasé años leyendo críticas y comentarios sobre lo buenísimo que era. Cuando por fin pude jugarlo comprobé que todo eso que había leído era cierto y pensé que no podía haber un mejor final para cerrar la historia de Ellie y Joel. Me equivocaba. Entonces no lo sabíamos pero nos faltaba por vivir un capítulo que pudiera cerrar la historia. Ahora no me imagino a uno sin el otro.

Ellie The Last of Us Parte II
Imagen: Playstation.
Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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