Los Superseis, perros entrenados para detectar el coronavirus

El gobierno británico apoya financieramente el entrenamiento de perros para detectar la COVID-19. Los animales podrían identificar la enfermedad en grandes volúmenes de personas.

Los Superseis son seis perros que están siendo entrenados para detectar el nuevo coronavirus. Norman, Digby, Storm, Star, Jasper y Asher son los componentes de este equipo tan especial formado por tres cocker spaniel, un labradoodle (mezcla de labrador y caniche), un mestizo de labrador y golden retriever y una hembra de labrador. Juntos trabajan en Medical Detection Dogs, un centro que forma a perros para ser capaces de detectar la enfermedad por medio de su poderosísimo olfato, y que acaba de recibir apoyo financiero por parte del gobierno de Reino Unido para luchar contra la COVID-19.

Los perros trabajarán con muestras de olor corporal, nunca con tejido humano, como el recogido en mascarillas usadas.

El objetivo del proyecto es que los perros sean capaces de detectar de manera fiable la COVID-19 sin necesidad de contacto físico y en una gran cantidad de personas, incluidas las asintomáticas y alerten a su adiestrador. Se trataría de un proceso rápido y no invasivo que, además, ayudaría al sistema de salud nacional británico a hacer el test del coronavirus solo a personas sospechosas, habida cuenta del número limitado de pruebas de que se dispone en la actualidad.

Los canes se desplegarían en zonas concurridas como aeropuertos, lugares públicos y eventos deportivos. Tras la primera criba del perro, se haría la prueba correspondiente para verificar si la persona tiene la enfermedad o no. También ayudarían a evaluar la prevalencia de la enfermedad en los viajeros de lugares específicos, incluyendo los actuales "puntos calientes". Un ejemplo de esto último sería ayudar a establecer que el 50% de los pasajeros de un avión de destino A tiene el virus, mientras que solo el 5% de los pasajeros de destino B lo tienen, lo que arrojaría información sobre el riesgo y probabilidad de una rápida propagación.

“Todas nuestras investigaciones hasta la fecha han indicado que cada enfermedad en la que hemos trabajado tiene un olor único. Hay algunas pruebas de análisis químicos que indican que los virus tienen un olor único y hay un trabajo de investigación existente que demuestra que los perros pueden ser entrenados para detectar virus en el ganado.  Por lo tanto, hay muy buenas razones para creer que COVID-19 tiene un olor que será detectable”, afirman en Medical Detection Dogs.

Y continúan: “Se ha demostrado que los perros pueden identificar con precisión otras condiciones e infecciones en los seres humanos, como la fluctuación de los niveles de azúcar en la sangre en pacientes diabéticos, algunos cánceres, la enfermedad de Parkinson y la malaria. No sabemos si COVID tiene un olor específico, pero creemos que lo tendrá y, si lo tiene, confiamos en que serán capaces de detectar COVID-19”.

Esta iniciativa se suma a la que está realizando el departamento de veterinaria de la Universidad de Pensilvania, que está entrenando a ocho canes para que detecten la COVID-19.

El proyecto de los Superseis cuenta con el apoyo económico del gobierno inglés, pero también con donaciones públicas. En él también participan la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, que se encargará de la recolección de muestras, y la Universidad de Durham.

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