¿Solo se abandonan perros y gatos?

Los perros y gatos no son los únicos animales que sufren el abandono de sus ‘humanos responsables’. Ninguna especie se libra de tan cruel acto.

Cuando se habla de abandono animal, ampliamente se tiende a pensar en perros y gatos. Pero la realidad es que se abandonan un innumerable tipo de especies animales, tantas como aquellas que el ser humano ha decidido tener a su lado: tortugas, roedores, peces, conejos, caballos, cerdos, aves….

Seguramente estaríamos hablando de cifras que superarían holgadamente la de nuestros cánidos y felinos compañeros. Pero, si no existen registros oficiales de abandono de los animales de compañía cuya identificación es obligatoria ¿qué esperamos para el resto?

En este artículo, vamos a hablar tan solo de unos pocos de ellos.

Caballos

Con cada crisis económica, el abandono de équidos se multiplica. Su mantenimiento supone un gasto económico importante y la vida de estos animales puede ser de más de 30 años.

Hay que proporcionarles alimentación adecuada, que dependerá de la edad, estado de salud y la actividad, se calcula que estará entre los 600 a los 800 € anuales.

También debemos tener en cuenta los cuidados necesarios, como los herrajes periódicos, y la atención veterinaria especializada, tanto preventiva (vacunas, desparasitaciones, chequeos periódicos, mantenimiento dental…) como la que pueda surgir por algún problema de salud o accidente. Estos servicios veterinarios son de un coste mayor a los prestados por las clínicas veterinarias de pequeños animales, ya no solamente por el evidente mayor tamaño del caballo, sino porque requerirá el traslado del profesional hasta el lugar donde está el animal.

Además, debemos de contar con un espacio adecuado, tanto para su descanso como para su esparcimiento, y clases de entrenamiento. Salvo que tengas una cuadra en casa y mucho tiempo, la mejor opción es tenerlo en una hípica, cuyo coste no bajará, en el mejor de los casos, de los 2.400 € anuales.

Pequeños mamíferos

Los conejos y roedores de menor tamaño (hámster, jerbos…) es el “comodín” al que muchos progenitores recurren ante la insistencia del niño que quiere un perro o gato. Es barato, fácil de conseguir, aplaca el tesón del menor y ocupa poco espacio. Pero no olvidemos que son SERES VIVOS.

En la mayoría de las ocasiones, se adquieren sin tener en cuenta sus necesidades ni de cómo interactúan con el ser humano. Muchos acaban abandonados tras ver que son de hábitos nocturnos, que no se dejan acariciar, que requieren unos hábitos de higiene concretos o simplemente porque el niño acaba aburrido de ellos.

Estos animales son domésticos, no son ratones de campo o como los conejos o liebres. Aunque creamos que podrán vivir en el campo, su abandono en cualquier entorno es un acto cruel de maltrato animal.

Tortugas de agua

Estos reptiles son muchas veces incorporados a la familia como “primera mascota”. Al igual que los pequeños mamíferos, basta con “rascarse un poco el bolsillo” en cualquier tienda para llevarse un recipiente con palmera de plástico con una pequeña tortuguita monísima para dejar sobre una estantería y darle de comer “mini-gambitas”.

Una vez más, una adquisición desinformada que derivará en el futuro abandono de un ser vivo. Las tortugas de agua necesitan de un amplio y aclimatado terrario, un alimento equilibrado, visitas al veterinario, limpieza diaria ¡y no olvidemos que pueden vivir hasta 30 años!

En cuanto la familia empieza a perder un poco el interés en el “novedoso” animal y la tortuguera empieza a oler, muchos humanos irresponsables recurren a dejarla en algún entorno fuera de casa ya sea natural, como los ríos, o artificial, como los estanques en parques o estaciones de tren…

A parte del evidente maltrato animal que supone una vez más desprendernos vilmente de un ser vivo del que decidimos voluntariamente ser responsables, y en un hábitat que no le corresponde.

Pequeñas aves

La tenencia de aves domésticas en el hogar forma parte de una cultura muy arraigada en España. Desde los tradicionales, como los canarios o periquitos, a aquellos más exóticos, como cotorras o ninfas, ninguno escapa a la lacra de ser abandonados.

Otras injustas víctimas de la adquisición sencilla y compulsiva. Estas aves comienzan a ser una “molestia” para su familia cuando se dan cuenta de las necesidades reales más allá de tenerlo metido en una minúscula jaula en la terraza y darle semillas: un hábitat espacioso, un pienso adecuado, una higiene diaria, controles veterinarios…

Cuando ya te ha despertado tres veces de la siesta con su canto o te ha esparcido todas las semillas por el suelo tras volcar el comedero (porque es el único entretenimiento que tiene en su reducido espacio), basta con abrir la puerta de la jaula y, simplemente, dejarle volar.

Otro despiadado abandono que causará sufrimiento en un ser vivo y que además podrá suponer, en el caso de las aves exóticas, un daño para otras especies. Un problema causado por el ser humano que lo adquiere, unos legisladores que permiten su venta y cuya única víctima es el animal.

Beatriz Ramos

Beatriz Ramos

Especialista en comunicación digital del sector del animal de compañía, veterinaria y One- Health. Es productora y realizadora de ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. También es directora del podcast ''No Solo Perros y Gatos''. Además, es gerente de la Fundación Mascoteros. ATV y co-propietaria de Centros Veterinarios Mascoteros.

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