Si castigas a tu perro en la terraza, puede pasarte ésto...

Cualquier castigo es totalmente contraproducente para la educación de nuestro perro, pero además dejarlo en una terraza puede suponer un riesgo para el animal.

Castigar a nuestro perro en la terraza es un método punitivo que no solo afectará al bienestar emocional de nuestro cánido, sino que entraña distintos riesgos también para su salud física.

Afecta a su salud emocional

La comunidad de los expertos en comportamiento animal, los etólogos, defiende que la educación debe basarse en el refuerzo positivo de las conductas deseables y que los métodos de castigo provocan, a corto o largo plazo, dolor, estrés y miedo en el animal.

Se ha comprobado que los perros educados mediante la aplicación de castigos padecen más estrés y miedo. No solo durante la aplicación del castigo, sino el resto del día.

Por tanto, cuando castigamos a nuestro perro en la terraza ante un comportamiento que creemos “inadecuado”, estamos contribuyendo a que nuestro perro desarrolle ansiedad y temores que le afectará en todas las facetas de su vida.

Por otro lado, estará afectando negativamente a la relación que el perro tiene con nosotros, y por extensión al resto de personas.

Está prohibido en algunas ciudades

Afortunadamente cada vez más municipios se suman a tener unas ordenanzas sobre tenencia de animales domésticos más sensibles con la protección animal. En muchos municipios ya se contempla la prohibición de la permanencia continuada de los animales en terrazas o patios.

Así que si dejas a tu perro solo durante mucho tiempo (por ejemplo por la noches), puedes estar incurriendo en una infracción con su correspondiente multa.

Puede sufrir un accidente

Aunque creas que el perro “no es tan tonto” como para tirarse de tu terraza o que “no alcanza” a la barandilla, estás muy equivocado. Son muchos los casos de los animales que se precipitan de una altura, con resultado fatal para la mayoría de ellos. Pueden actuar de esta manera tan irracional debido al estrés y miedo propio del castigo o por cualquier estímulo externo que le asuste, como el ruido de un petardo.

Otro accidente muy común es que el animal, bien al intentar escapar o por querer observar la calle desde la terraza, queda atrapado entre los barrotes de la barandilla.

Puede enfermar

La climatología es uno de los grandes enemigos cuando dejamos a nuestro perro en exteriores. Un aumento de la temperatura de nuestro perro, puede provocarle un golpe de calor. Un animal castigado es más vulnerable de sufrirlo, por el hecho de la “reprimenda”, está más estresado. Aunque no sea verano, aunque esté nublado, aunque nuestra terraza esté a la sombra… son muchos los motivos por los que en pocos minutos podemos perder la vida de nuestro perro: un cambio repentino de tiempo, una sombra que ha cambiado, un suelo exterior mucho más caliente que el del interior de nuestra casa…

También tenemos el otro lado opuesto, el frío, la lluvia… Es un hecho que el animal puede sufrir hipotermia, faringitis, laringitis, bronquitis o pulmonía, entre otras enfermedades. Y una vez más, el estrés por el castigo será un factor en su contra.

No podemos olvidar los posibles tóxicos a los que puede tener acceso, bien sea accidentalmente, plantas o productos químicos (como esa lata de pintura que te sobró de la última reforma), o deliberadamente, por algún desaprensivo que intente envenenarlo.

Te lo pueden robar

El robo de animales es una realidad. Desgraciadamente, se producen la sustracción de miles de animales con fines muy oscuros. Desde los destinados a peleas de perros, cuyas víctimas no solo son perros “fuertes” para las peleas sino cualquier tipo y tamaño para los mortales entrenamientos, hasta los que son explotados para la cría ilegal o por un simple capricho porque el perro les ha gustado.

Y da igual cuánto de alta se encuentre nuestra terraza. A estos desaprensivos, en muchas ocasiones organizaciones criminales, no se les resiste ninguna altura o cerramiento. Se han dado casos de robos incluso dentro de domicilios, ¿no van a robar a uno que se encuentra en un balcón?

Molestias a los vecinos

De nuevo, el estrés del castigo o cualquier estímulo externo pueden provocar los ladridos, aullidos y ‘lloriqueos’ desaforados de nuestro perro. Esto puede generar molestias e incluso la denuncia de nuestros vecinos, ya que no solamente podríamos estar incurriendo en una infracción según la ordenanza municipal por el hecho de dejar al perro en el exterior, sino que los ladridos continuados, si superan el límite de ruido permitido, sería denunciable al considerarse que perjudica el descanso y la salud del resto de residentes.

Beatriz Ramos

Beatriz Ramos

Especialista en comunicación digital del sector del animal de compañía, veterinaria y One- Health. Es productora y realizadora de ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. También es directora del podcast ''No Solo Perros y Gatos''. Además, es gerente de la Fundación Mascoteros. ATV y co-propietaria de Centros Veterinarios Mascoteros.

Continúa leyendo