¿Sabías que tu gato puede recibir una transfusión de sangre?

El veterinario deberá valorar el beneficio clínico para el gato receptor y la idoneidad del gato donante.

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Las transfusión de sangre es un procedimiento habitual en la medicina en el que la sangre donada se utiliza para reemplazar la sangre perdida por una lesión, cirugía o accidente. Y, aunque este procedimiento no se realiza de forma tan rutinaria en el tratamiento de gatos domésticos (como sucede con las personas) puede salvar vidas a nuestros compañeros peludos.

La disponibilidad de donantes ha sido una limitación en la práctica veterinaria, pero con el crecimiento de los bancos de sangre (que proporcionan un mayor acceso a la sangre felina) es posible que este procedimiento se vuelva más habitual con el paso de los años.

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Proceso de extracción de sangre

Para abordar esta necesidad, la Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM) ha elaborado una guía en la que se abordan consideraciones importantes del proceso. Los autores de este documento son veterinarios con experiencia en enfermedades infecciosas, anestesia, cuidados intensivos y medicina. Además, tienen experiencia en extracción de sangre.

Tal como argumentan, la sangre es un recurso muy valioso que se recolecta en beneficio de un gato (el receptor), sin beneficio para el otro (el donante). Por ello, un principio básico del ISFM es que el veterinario tiene la responsabilidad de cuidar adecuadamente a ambas partes.

Por otro lado, el veterinario tendrá que averiguar si ese felino verdaderamente necesita sangre y, tras tomar la decisión, asegurarse de que esta sea compatible con la del gato. Los gatos pueden tener sangre del tipo A, B o AB.

El tipo A es el fenotipo más común en todo el mundo, y se cree que los gatos siameses, por ejemplo, son exclusivamente del tipo A. El tipo B tiene una prevalencia mucho más baja, aunque puede encontrarse entre los gatos sin pedigrí y también entre los gatos británicos de pelo corto. El tipo AB, en cambio, es bastante extraño.

Uno de los mayores desafíos de la transfusión de sangre en gatos es que también existen riesgos para el donante, especialmente por la sedación y la venopunción. No obstante, una técnica cuidadosa puede disminuir estos riegos. Asimismo, a nivel ético los gatos no pueden ser considerados ‘donantes’, pues no tienen la capacidad de decidir y, por tanto, no pueden dar su consentimiento. Por este motivo, suele emplearse el término ‘recolección’ se sangre en lugar de donación.

Con todo, el veterinario deberá valorar el beneficio clínico para el gato receptor, la idoneidad del gato donante, el bienestar de ambos y la justificación ética del procedimiento. El objetivo de esto es facilitar el proceso y garantizar que la salud y el bienestar de los gatos receptores y donantes tengan la misma prioridad.

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