¿Qué hacer si a mi perro se le ha clavado una espiga?

Con la llegada del buen tiempo hacen su aparición, con anual puntualidad, las formas de reproducción de las plantas gramíneas: las espigas.

Estos elementos vegetales poseen la molesta capacidad de acabar albergándose en algún agujero natural de nuestro mejor amigo, incluso son capaces de atravesar tejidos sanos y terminar “residiendo” bajo la estructura dérmica del animal.

Las espigas tienen unos puntos de destino preferenciales, entre los que podemos señalar:

1. Conductos auditivos

El animal sacude la cabeza de forma frecuente por la molestia que provoca la espiga dentro del conducto auditivo; las sacudidas, lejos de expulsar el cuerpo extraño, provocan una fijación mayor de la estructura vegetal en el interior, siendo necesaria la extracción en la clínica veterinaria. Si no se actúa adecuadamente y con prontitud, la espiga puede llegar a lesionar gravemente estructuras como el tímpano.

2. Fosas nasales

El animal que sufre la entrada de una espiga en una, o en sus dos fosas nasales, presentará estornudos de forma más o menos continua, con o sin expulsión de mucosidad, con o sin sangre.

Al igual que en el caso del conducto auditivo, el estornudo, lejos de expulsar el cuerpo extraño, suele afianzarlo más en las enrevesadas estructuras de los cornetes nasales.

3. Anejos oculares

El parpadeo continuo, frotarse con las extremidades la zona ocular, o frotarse la cara contra paredes o muebles, pueden ser la manifestación principal de que una espiga se ha albergado bajo alguno de los párpados del animal.

Esta situación puede llegar a provocar alteraciones oculares de diverso grado según se produzcan o no lesiones en la córnea, y según sea el grado de incisión y profundidad que alcance el fragmento vegetal.

La retirada de la espiga ha de realizarse en la clínica, es una ubicación en la que es posible llegar a acceder al problema, pero, debido a la posibilidad de afectación del globo ocular no debería actuarse sin los medios y la capacidad del entorno sanitario.

4. Zonas interdigitales

Estamos, quizás, ante la ubicación más habitual. Las espigas interdigitales suelen apreciarse directamente por la reacción del organismo para intentar contener la agresión (nódulo), por ciertos niveles de cojeras, por el lamido compulsivo de la zona…

En muchos casos la extracción es posible sin sedar al animal y sin necesidad de una intervención quirúrgica en la zona, pero es de justicia decir que, en muchas ocasiones, como también comentamos al principio, el “movimiento” de la espiga desde su entrada interdigital puede requerir que el profesional siga el trayecto fistuloso creado por el organismo en el intento de expulsar el cuerpo extraño, y que puede conducirle en ese viaje a una distancia inusitada del punto de entrada.

5. Áreas genitales

No son zonas de las más habituales, pero tanto el pene del macho como la vulva de la hembra son lugares destino de las espigas.

En el macho es frecuente encontrar espigas bajo el prepucio, con mayor o menor afectación dependiendo del número de espigas y de si han penetrado o no en los tejidos subyacentes; en la vulva de la hembra podemos encontrarnos unos nódulos reactivos en la entrada o las acciones de las punzantes espigas a lo largo del trayecto vaginal.

6. Cualquier territorio orgánico

Que pueda entrar en contacto con la espiga: y si, aunque los agujeros naturales que hemos comentado son las zonas diana de las espigas, cualquier punción de una de ellas, en cualquier territorio orgánico del animal puede provocar su entrada y los efectos que ya hemos comentado: nódulos, fistulas, infecciones…

En estos casos suele ser más complicada la localización del cuerpo extraño, ya que no existe un canal, un conducto o una estructura por la que discurra la espiga; como sucede en las espigas interdigitales, las que afectan a otros territorios orgánicos emprenderán un camino aleatorio dependiendo de la capacidad de penetración de la espiga y de los esfuerzos del organismo para lanzar fuera el cuerpo extraño a través de la formación de trayectos fistulosos.

Desgraciadamente, las fistulas, aunque pretendan expulsar la espiga, no siempre lo consiguen, y en el proceso, en lugar de sacar el fragmento vegetal hacia el exterior, consiguen que penetre hasta zonas que difícilmente podríamos imaginar.

Conocemos los lugares de preferencia de las espigas, conocemos los síntomas que puede presentar el perro ante su entrada en los diversos puntos, tenemos claro que hay que acudir a la clínica para solucionarlo, pero… ¿podemos evitarlo?

Estos serían los puntos para tener en cuenta y minimizar al máximo el riesgo de afectación por espigas:

  • El peluquero canino es uno de los mayores aliados para evitar la penetración de espigas en alguno de los territorios comentados:
    • Realización de “guantes”: es como se denomina al corte de pelo de las manos y los pies del perro, eliminando la mayor cantidad de las zonas interdigitales; con este sencillo método conseguimos minimizar el depósito de espigas y su posterior penetración, así como facilitar la visualización al volver de los paseos.
    • Corte de pelo de la cara interna del pabellón auricular: la rebaja de pelo en esta zona evita en gran medida el depósito de espigas para su posterior entrada en el conducto auditivo.
    • Corte de pelo en las zonas que rodean los genitales con la misma función que en los casos de “guantes” y cara interna auricular.
  • Y aunque tedioso, lo más importante al volver de nuestros paseos por zonas donde el animal haya podido contactar con espigas, es revisar concienzudamente las zonas más problemáticas, sin olvidar un repaso por el resto del organismo.

Cualquier acción que realicemos en pro de la búsqueda y localización de posibles espigas ahorrara sufrimiento del animal y una sustancial inversión en la atención clínica.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Veterinario Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. Director veterinario y co-propietario de Centros Veterinarios Mascoteros. Es presentador del programa ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. Además, es presidente de la Fundación Mascoteros.

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