¿Pueden los perros tener asma?

El asma es una enfermedad que puede afectar a todo tipo de perros, enfermedad en la que las vías respiratorias se estrechan debido a su inflamación y a la compresión que provocan sobre ellas los musculos que las rodean.

El asma es mucho más frecuente en el caso de los gatos que de los perros, pero en ambos puede presentarse con:

  • Tos: dependiendo del grado de problema puede ser esporádica y poco frecuente a casi continua, requiriendo en este caso acudir de forma inmediata a la clínica veterinaria. No es extraño que tras procesos intensos de tos el animal termine vomitando. Este vómito no guarda relación alguna con un problema digestivo y si por la estimulación cerebral del centro responsable del vómito, cuya posición es próxima al centro de la tos.
  • Ruidos respiratorios: lo que en general conocemos como “pitos” y que pueden ser audibles sin necesidad de auscultación mediante un fonendoscopio; en terminología médica estos sonidos se conocen como sibilancias. Si nuestro animal presenta este síntoma no debemos esperar, bajo ningún concepto, y acudiremos inmediatamente a la clínica.
  • Dificultad respiratoria: el animal no respira de forma normal, existe un aumento de la frecuencia respiratoria (taquipnea) como un intento de compensar la escasa entrada de aire y el animal adquiere unas posturas encaminadas a facilitar la entrada del vital gas al organismo: extiende el cuello hacia delante, abre las extremidades anteriores… a este conjunto de cambios posturales en busca de la suficiente entrada de aire se le denomina posturas ortopneícas.
    Los animales con asma también suelen tender a respirar con la boca abierta e incluso con la lengua fuera, de la misma forma que cuando realizan un ejercicio intenso… pero sin hacerlo.
  • Debilidad: si el aire entra con dificultad no llega suficiente oxígeno a todos los territorios orgánicos, con principal importancia, al cerebro.
    Esta debilidad puede manifestarse de forma más evidente con la pérdida de consciencia transitoria del animal, pero en casos más leves, pero mantenidos en el tiempo, el animal puede presentar diversos grados de “cansancio”, “fatiga”, entre otras razones por la dificultad de mover adecuadamente su aparato musculoesquelético por la disminución de aporte de oxígeno a los músculos.
  • Intolerancia al ejercicio: un animal con un proceso asmático es lógico que rehúse el ejercicio: el esfuerzo requiere de una mayor entrada de aire, las vías respiratorias no lo permiten, el animal “es consciente” de que algo le impide abordar su paseo, su juego, y rehúsa a hacerlo.
  • Cianosis: en casos graves, o en crisis de alta intensidad, las mucosas del animal pueden presentarse de color “azulado” por la insuficiente llegada de oxígeno a los tejidos.
  • Colapso y muerte: en casos graves el animal no solo puede perder el conocimiento de forma transitoria por una ausencia de oxígeno, el animal puede sufrir un colapso y fallecer si no se le proporciona la ayuda médica necesaria.

Entre las principales causas del asma canino suelen estar las reacciones alérgicas, las reacciones provocadas por diversos alergenos ambientales al entrar en contacto con el sistema inmune del animal; entre los principales alergenos causantes de asma tendremos: pólenes, ácaros, productos químicos (ambientadores, perfumes, pinturas…)

Ante el conocimiento de los posibles causantes de asma en nuestro cánido familiar debemos tener muy presentes una serie de actuaciones encaminadas a evitar su lesiva acción sobre nuestro querido amigo, o, al menos, minimizarla:

  • La vivienda siempre ha de estar bien ventilada para evitar en lo posible el acumulo de alergenos estáticos en las diversas áreas del hogar.
  • Existen aspiradores específicamente pensados para eliminar un gran número de partículas de polvo, ácaros… aspiradores pensados para disminuir, en la medida de lo posible, la presencia de determinados alergenos.
  • Procurar evitar el uso de ambientadores, aerosoles, tabaco… que puedan provocar una irritación del ya afectado aparato respiratorio del animal.
  • Consultar con el veterinario el tipo de producto, o productos, a utilizar para la higiene del animal y de sus enseres (camas, platos…)
    No se debe utilizar con estos animales ningún tipo de producto sin la consulta previa con el profesional, en demasiadas ocasiones no somos conscientes de que determinadas cosas de uso habitual en el hogar pueden llegar a perjudicar gravemente a un animal asmático.
  • Evitar en lo posible el uso de alfombras; este elemento del hogar es uno de los mayores reservorios de polvo y ácaros del hogar; es evidente que su aspirado diario reduciría el posible impacto, pero no lo anularía. Si se puede, mejor no tener alfombras con un perro asmático.
  • Es oportuno plantear el uso de purificadores de aire de eficacia constatada.
    Como en casi todo, existe una gran variedad de producto de este tipo, y no todos ejercen la función deseada para un animal con una patología.

Una de las cuestiones más importantes en el caso del asma es identificar al, o a los causantes para poder evitar su contacto con el animal en la mayor medida de las posibilidades, y complementarlo con el tratamiento adecuado que considere el profesional, siendo generalmente utilizados los corticoides (orales, inhalados…), broncodilatadores y fármacos de nueva generación con una actuación similar a los anteriormente mencionados.

En los casos de urgencia el animal puede requerir la administración de oxígeno, bien con mascarilla o intubado, dependiendo de la gravedad del caso.
 

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Veterinario Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. Director veterinario y co-propietario de Centros Veterinarios Mascoteros. Es presentador del programa ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. Además, es presidente de la Fundación Mascoteros.

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