¿Por qué tu gato te ataca los pies y manos?

Vas caminando por casa y de repente de entre las sombras sale tu gato y te ataca los pies. O, le estás acariciando tan feliz los dos y de repente, se gira y te muerde las manos ¿Por qué lo hace? ¿Me quiere hacer daño?

 

Cuando hablamos de cualquier comportamiento en el gato, debemos recordar cuál es su comportamiento natural en la naturaleza. Recordemos que el gato no podemos considerarlo un animal domesticado, sino que tiene tolerancia a convivir con humanos. Es por este motivo, que los comportamientos naturales y su instinto son tan frecuentes en nuestros gatos.

Entre estos, podemos destacar el instinto de caza. Nuestros gatos hogareños no necesitan cazar para alimentarse. Tienen a libre disposición la comida, por lo que salir a buscarla no es necesario. Entonces podríamos pensar que al no necesitar alimento ni hambre, el instinto de caza se extinguirá.

En este punto, debemos saber que en la naturaleza el gato no caza cuando tiene hambre. Lo hace antes de tenerla. Los gatos son animales solitarios, conseguir alimento puede costarles varios intentos. Si estos intentos los hacen cuando ya están hambrientos y más débiles, les costará mucho más conseguir su presa. Por este motivo, los gatos, aunque, no tengan hambre, mantienen su instinto de caza.

En nuestras casas, salvo cuando entra alguna mosca, pocas presas van a poder cazar, por lo que tienen que “entretenerse” con lo que se mueva.

Si nosotros hemos hecho nuestro trabajo, y les hemos proporcionado un buen enriquecimiento ambiental, tendrán a su disposición diferentes juguetes, ya sean ratoncitos, pelotas, cañas o juguetes interactivos, a los que intentarán dar caza. Si, por el contrario, no le proporcionamos suficiente enriquecimiento ambiental, cazarán nuestros pies al caminar e incluso nuestras manos cuando las movamos.

Es importante, por lo tanto, que además de proporcionarles juguetes como hemos visto, evitemos jugar con ellos moviendo las manos y los pies.

A muchos nos ha gustado, en algún momento, mover la mano y los dedos de lado a lado para que jugar con nuestro gato. Esto, que puede parecer muy inocente, sobre todo cuando son cachorros, puede provocar a la larga que ellos consideren la mano como una presa e intenten cazarla no solo de cachorros, sino también de adultos.

Y, por otro lado, debemos pensar que nuestros gatos tienen cierta tolerancia al contacto humano. Es decir, les gustan las caricias hasta cierto punto. En ese momento, ellos empiezan a demostrarnos con señales, que en la mayoría de los casos pasan inadvertidas a los ojos de la persona que le está acariciando y sigue haciéndolo. El gato, al no conseguir su objetivo, que es que dejen de acariciarle, empieza a sentir frustración que demuestra mordiendo la mano del que está tocándole. Este comportamiento, si no se sabe reconocer, puede acabar en heridas graves en la mano del propietario. Así que debemos dejar que nuestros gatos sean los que nos pidan las caricias. Acariciar un poco y retirar la mano, nos ayudará a ver si nuestro gato se acerca para que le demos más o si, por el contrario, no lo hace, sabemos que ya ha tenido suficiente y pararemos.

Gato y zapatillas
¿Por qué tu gato te ataca los pies y manos?

¿Cómo evitar, entonces, que cacen nuestros pies y manos?

Lo primero de todo, mejorando su enriquecimiento ambiental. El gato en casa se aburre. Del sofá, a la cama, a comer y al arenero todo el día. Por esto y por otros muchos motivos, tenemos un alto porcentaje de gatos obesos, frustrados y aburridos.

No sirve de nada comprarles muchos juguetes y dejarlos por la casa. Los gatos, igual que los niños, se aburren de los juguetes, pero tampoco hace falta estar todo el día comprando juguetes nuevos. Lo que podemos hacer es

  • Rotarlos cada cierto tiempo. Por ejemplo, una semana sacamos unos, y al finalizar la semana los guardamos hasta dentro de 3 semanas. Así no se aburrirán de los mismos juguetes.
  • Jugar con ellos. Se ha demostrado que los gatos necesitan contacto con nosotros. No solo para acariciarlos, sino también para jugar o incluso entrenarles. El entrenamiento con trucos hace que se estimule su cerebro y así se mejore su vínculo contigo.
  • Cuidado con los punteros láser. Usar el láser para jugar con ellos puede ser contraproducente dependiendo de como se haga. Es muy divertido verles correr detrás del puntito rojo, pero cuando ese punto desaparece de repente, la frustración de gato aumenta. Estaba tratando de cazar algo que se movía que de repente desaparece sin más. Si se quiere utilizar uno de estos punteros es importante que el sitio donde vaya a desaparecer el punto rojo coincida con un premio, si es una chuche rica mejor.
  • Usar comederos interactivos como puzzles, laberintos, en los que el premio final por haber conseguido su objetivo sea una chuche sabrosa.
  • Utilizar zonas en alto a las que puedan trepar, zonas en las que se puedan esconder, rascadores…

Por último, el periodo desde que el gato caza nuestros pies hasta que conseguimos que deje de hacerlo puede ser largo. Sobre todo si el comportamiento lleva tiempo instaurado. Es fundamental, en este periodo, nunca regañar ni castigar al gato. Estas prácticas pueden exacerbar el comportamiento en lugar de mejorarlo. Al contrario, lo que debemos hacer es, por un lado, ignorar el comportamiento que queremos eliminar y premiar uno nuevo que queramos que haga, por ejemplo, cambiándole el foco de atención desde nuestras piernas a un juguete.

Por otro lado, debemos diferenciar lo que es juego de agresión. Esta diferenciación tiene una línea muy fina, y una vez superado el umbral lo más frecuente que es que sea necesaria la ayuda de un profesional para reeducar a nuestro gato y evitar futuros incidentes más graves. Así que si tienes dudas de si tu gato está jugando o atacando, lo mejor es que lo grabes en video y se lo enseñes a tu veterinario.

Referencias

Ellis, S. L. 2009. Environmental enrichment: practical strategies for improving feline welfare. Journal of feline medicine and surgery, 11(11), 901-912.

Grigg, E. K., & Kogan, L. R. 2019. Owners’ attitudes, knowledge, and care practices: Exploring the implications for domestic cat behavior and welfare in the home. Animals, 9(11), 978.

 

 

Ana Anglada

Ana Anglada

Veterinaria clínica y empresaria en Anaga Centro Veterinario desde 2007. Consultora de gestión y marketing para clínicas veterinarias. Certificada europea en Medicina Felina por la ESVPS. Diplomada “con distinción” en Advanced Certificate in Feline Behaviour. Miembro de GEMFE y de la ISFM. (International Society of Feline Medicine). Miembro del comité científico de AMVAC. Tesorera de AMVAC. Consultora Digital Certificada. Business Marketing Strategist avalada por Florida Global University. Copywriter certificada por la Escuela de Copywriting de Maïder Tomasena avalada por Florida Global University. Mentora de Veterinarios y creadora del Instituto Felino donde imparte formación a veterinarios. Conferencista internacional habiendo formado a más de 1000 veterinarios en España y Latinoamérica. Docente del posgrado de Gestión y Marketing para Veterinarios de Vetesweb. Autora de artículos científicos y de gestión, y colaboradora del libro “Manual práctico para la gestión de centros veterinarios” Autora del libro “Del offline al online. Cómo digitalizar mi clínica veterinaria” 2021 Multimédica Ediciones Veterinarias. Creadora del podcast Business Veterinario. Colaboradora del programa de radio “Como el perro y el gato” de Onda Cero. Creadora del Método SlowVet.

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