¿Por qué los perros entierran huesos?

Este comportamiento es habitual en muchos mamíferos, especialmente en los ancestros de los perros domésticos.

perro con hueso
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A la mayoría de los perros les gusta mordisquear huesos. De hecho, no solo lo muerden sino que a veces lo entierran en el jardín. Este comportamiento, que puede parecernos un poco extraño, tiene una explicación científica: lo almacenan para más tarde. De esta forma, los peludos se aseguran de que encontrarán su hueso y que ningún animal va a robárselo.

Este comportamiento es habitual en muchos mamíferos, especialmente en los ancestros de los perros domésticos (los lobos grises). Sin embargo, aunque los lobos son conocidos por sus impresionantes habilidades de caza, estos tienden a permanecer en una zona concreta el tiempo suficiente para devorar a todas las presas. Después, se encargan de enterrar los restos de alguna presa, tal y como concluye un estudio publicado en la revista Ethology.

Por otro lado, los cánidos son ‘acumuladores de huesos’, lo que quiere decir que guardan la comida sobrante en escondites amplios. Por ello, cuando los perros muestran este comportamiento (sobre todo en patios o jardines) en realidad solo están sacando instintivamente el lobo que llevan en su interior.

Hoy en día, los perros no necesitan almacenar comida porque los propietarios de mascotas alimentan a sus amigos de cuatro patas. Sin embargo, no ha desaparecido su impulso natural de guardar alimentos. Además, en ocasiones el instinto de guardar objetos u alimentos se debe simplemente a la necesidad de protegerlos de los carroñeros.

perro en la naturaleza
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Razas más propensas

Algunas razas (como el terrier o el perro salchicha) son más propensas a cavar, ya sea para enterrar comida o para hacer madrigueras. A estos perros les gusta enterrar juguetes, huesos y golosinas, por lo que no es extraño ver a un perro salchicha ‘enterrando’ un hueso debajo de la cama o dentro del sofá.

Asimismo, este comportamiento puede variar en cada mascota. Por ejemplo, algunos perros esconden un snack o golosina y después lo olvidan durante semanas, mientras que otros peludos mueven su premio en numerosas ocasiones antes de guardarlo en un lugar definitivo. Por ello, no es necesario alarmarse ante esta conducta, pues se trata de un comportamiento bastante habitual en los perros (incluso en los más hogareños).

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