¿Por qué cuando adoptas un gatos te obligan a proteger ventanas?

Las protectoras velan por la seguridad de sus animales, también una vez han sido adoptados. La “caída de altura” de los gatos es un accidente común y fácil de evitar.

 

Las entidades de protección animal tienen, para algunas personas, “la mala fama” de ser muy exigentes con las condiciones que ponen a sus adoptantes. “Es que así normal que tengáis tantos animales” o “Siendo así, ¿cómo queréis que la gente adopte?” son expresiones típicas que emiten algunas personas interesados en dar un hogar a un animal cuando se les habla de algunas de las condiciones que tienen que cumplir.

No es cuestión de entregar a muchos animales en adopción. Es cuestión de reducir al mínimo que los animales que salgan adoptados sean devueltos o sufran un problema de salud o accidente. Por eso, las familias tienen que rellenar un cuestionario, se les entrevistará en persona, se visitará el domicilio, se les realizará un seguimiento, se comprobará que económicamente puedan mantenerlo, se les da indicaciones para que paseen de manera segura a su perro, se les entrega el animal esterilizado o con compromiso de hacerlo… La gran mayoría entienden estos requerimientos.

Pero, tal vez, el que causa mayor asombro es, cuando queremos adoptar un gato, y una de las condiciones “sine qua non” sea que tengamos que poner protecciones a las ventanas y terrazas de casa. Salvo que ya sepas de los riesgos inminentes que esto supone (generalmente porque has tenido un gato que se haya caído a la calle o hayas adoptado un gato con esta condición con anterioridad), comienza el típico discurso: “¿En serio tengo que hacer “reforma” en casa para adoptar un gato?”, “Pero si los gatos son muy ágiles y no se caen”, “Yo siempre he tenido gato y nunca se ha caído a la calle”…

De verdad… No hay cosa que más desee una protectora que uno de sus animales encuentre el calor de un hogar. Una familia que le quiera, pero también que le proteja de los riesgos más habituales. Y claro que hay mil supuestos accidentes que le puedan suceder hasta al más cauto de los adoptantes. Pero es que, la caída de los gatos desde sus viviendas al precipitarse por una ventana o terraza, es algo que pasa frecuentemente.

Cualquiera de los profesionales que trabajamos en una clínica veterinaria, sabemos que las “caída de altura” ocupan la primera posición de “accidentes” (que no enfermedad) en cuanto a gatos que viven en un hogar, seguidas de los atropellos (a su vez, muchas veces resultado de haber caído accidentalmente a la calle). Especialmente se multiplican con la llegada del calor, coincidiendo con que las ventanas y terrazas permanecen más tiempo abiertas. Es tan frecuente que incluso tiene una denominación en el ámbito clínico: “El síndrome del gato paracaidista”.

Hasta el gato más sano y fuerte, hasta aquel con un majestuoso equilibrio … CUALQUIER felino puede descuidarse, que su “instinto felino” le haga abalanzarse por una mosca que lleva observando toda la mañana, asustarse ante un ruido impredecible (como un petardo o un bocinazo) o calcular mal el salto o resbalarse cuando intenta colarse en la terraza de tu vecino.

Otra cosa que no ayuda es su “fama” de caer siempre de pie. Sí, los gatos son animales tan sorprendentes que tienen la extraordinaria habilidad, llamada “reflejo de enderezamiento”, que, incluso habiendo caído de espaldas, les permite realizar un movimiento giratorio para acabar con las patas apuntando hacia abajo, de manera que le permite llegar estabilizado y con la capacidad de amortiguar el golpe del impacto contra el suelo.

¡Alucinante! Por algo dicen que tienen 7 vidas… Pero, aunque este “super poder felino” pueda salvarle la vida en algunas ocasiones, la mayoría acaba con graves lesiones: fisura del paladar, fracturas de mandíbula o dientes, fracturas en extremidades, hernias diafragmáticas… A lo que hay que sumar que, con toda probabilidad y siempre que el impacto no le haya dejado inconsciente, saldrá huyendo y corriendo despavoridamente. Un gato asustado, dolorido y en un territorio desconocido fuera de su “protector hogar”, puede ser muy complicado encontrar. Y si está herido, necesita atención veterinaria urgente.

¡Y tampoco es para tanto! Si nuestra economía nos lo permite, sin duda, la mejor opción es contar con alguna empresa especializada en poner protecciones para gatos. También hay maneras de instalarlas tú mismo. Deja que la protectora te asesore cómo hacerlo y qué materiales son los adecuados ¡estarán encantados de aconsejar

Beatriz Ramos

Beatriz Ramos

Especialista en comunicación digital del sector del animal de compañía, veterinaria y One- Health. Es productora y realizadora de ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. También es directora del podcast ''No Solo Perros y Gatos''. Además, es gerente de la Fundación Mascoteros. ATV y co-propietaria de Centros Veterinarios Mascoteros.

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