Las 5 mascotas a las que nadie quiere adoptar

Los invisibles, los inadoptables… son muchos los nombres que reciben las mascotas que ven los días pasar sin que una familia se fije en ellos.

La gente tiende a idealizar la entrada de un miembro peludo en la familia: un lindo cachorro, si es de raza y bonito ¡mejor aún! Pero muchos animales pasan injustamente toda una vida sin que nadie pregunte por ellos bien sea por su raza, edad, enfermedad, discapacidad e incluso el color de su pelaje.

1. Los PPP

Los perros de determinadas razas o con determinadas características físicas o comportamentales (por ser breves) tienen colgado el “San Benito” legal (y social) de ser considerados Perros Potencialmente Peligrosos.
Con permiso del lector, extrapolándolo a la especie humana y con la salvedad de que en nuestra especie no existen biológicamente las razas, es como si hubiera una Ley que nos otorgaran ciertas obligaciones dependiendo de si somos españoles, japoneses, mexicanos o congoleños. O peor aún: por ser fuertes, ser valientes o tener la cara más cuadrada que redondeada… Sería impensable ¿verdad?
Cabe decir que ampliamente la comunidad de etólogos (especialistas en comportamiento) rechazan que la “peligrosidad” de un perro sea determinada por su raza.
Los requerimientos legales para tener uno de estos perros (psicoténico, seguro de responsabilidad civil, no tener antecedentes penales…) hacen que se abandonen más y se adopten menos.

ninfa gato en adopción en Cristicats
Cristicats

2. Animales con discapacidad

Otros de los grandes invisibles a ojos de los futuros adoptantes son los animales que sufren algún tipo de discapacidad: animales ciegos, sordos, con problemas de movilidad…
¡Vaya marrón! Seguro que tendrá un montón de gastos veterinarios, además que no queda tan bonito en las fotos de nuestras redes sociales ni podrá jugar en el parque canino con el resto de los perros…
Como en todo, hay diferentes grados según la implicación que queramos tener. Hay animales con discapacidad que requerirán una mayor atención, esfuerzo e incluso ciertos conocimientos sanitarios, y otros que podrán tener una vida sin ningún tipo de limitaciones: desde un perro de gran tamaño que necesite silla de ruedas y cambios de pañal a un gato al que simplemente le falte un ojo. Con un gran abanico de posibilidades entre medias.
Es el caso de la gatita Ninfa (alias Uniojo) que llegó a la protectora Cristicats tras que fuera llevada siendo un cachorro para sacrificar a una clínica veterinaria por tener una infección en un ojo. Ninfa es una gata joven, sana, sociable con otros gatos, juguetona y preciosa… En un principio lo que todo adoptante pide, pero… le falta un ojo, que tuvo que ser extirpado. Más de tres años llevan publicándose los divertidos vídeos de esta gata, pero ya no es que permanezca inexplicablemente aún en la protectora, es que ni siquiera NADIE nunca se ha escrito interesándose por ella.

3. Abuelos

Al plantearse adoptar un animal senior no podemos evitar pensar en que probablemente no pase mucho tiempo junto a nosotros. Es un pensamiento totalmente comprensible, de autoprotección contra el dolor. La pérdida de un ser querido nos aterra a cualquiera.
Pero adoptar a un abuelete tiene una clarísima ventaja: habitualmente son animales muy tranquilos. Hay que considerar si ya tiene algún tipo de problema de movilidad enfermedad o trastorno cognitivo para valorar si nuestro estilo de vida y hogar son los apropiados.

4. Con enfermedades

Al igual que con la discapacidad, hay enfermedades con distintos rangos de gravedad. Todo dependerá del grado de compromiso que estemos dispuestos a asumir.
No todas las enfermedades implican dolor, ni que sean contagiosas, ni tienen como resultado la muerte, ni tampoco suponen una gran diferencia en gastos veterinarios con un animal sano. Hay enfermedades crónicas, que siendo vigiladas periódicamente por un veterinario, les permiten tener una calidad de vida extraordinaria.
Los refugios están llenos de perros con Leishmania o gatos con Inmunodeficiencia o Leucemia que esperan impacientes un hogar.

5. Gatos negros

Parece que no tanto el tamaño, pero sí el color importa en esto de adoptar. Si es común que los perros de colores oscuros tarden más en adoptarse que los de colores claros, la situación se complica exponencialmente si a gatos negros se refiere…
¿En serio en pleno siglo XXI seguimos arrastrando la creencia desde la Edad Media de que los gatos negros dan mala suerte? Si bien es verdad que, por mucho que lo neguemos, vivimos en una sociedad muy supersticiosa, también puede tener una explicación más antropomórfica, aunque igual de ilógica, y es que percibimos a los animales de este color como “menos amigables”.
Sea por superstición o no, la realidad es que los animales de color negro pasan más tiempo en los refugios antes de encontrar un hogar.

Beatriz Ramos

Beatriz Ramos

Especialista en comunicación digital del sector del animal de compañía, veterinaria y One- Health. Es productora y realizadora de ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. También es directora del podcast ''No Solo Perros y Gatos''. Además, es gerente de la Fundación Mascoteros. ATV y co-propietaria de Centros Veterinarios Mascoteros.

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