La muerte de un perro por golpe de calor

Podríamos definir el golpe de calor como aquella situación en la que el organismo del animal alcanza temperaturas tan elevadas que pueden ser incompatibles con la vida.

 

Una de las principales cuestiones que todo responsable de un animal de familia debe tener en cuenta es que el golpe de calor es un problema exclusivamente achacable a la dejadez, descuido o despreocupación del, o de los humanos responsables del animal. Un perro no alcanza temperaturas incompatibles con su vida si su “presunto amigo” está pendiente para evitar las situaciones que pueden conducir a tan grave riesgo.

Y, evidentemente, el foco principal de calor que puede poner en riesgo la vida del animal no es otro que el astro rey: el sol.

Ciertos animales, al igual que algunos humanos, sufren de forma especial la acción de los rayos solares sobre su organismo, bien por la sensibilidad de su piel, por la corta longitud del pelaje, o incluso porque posee zonas sin pelo; en estos casos existe una clara predisposición a la aparición de quemaduras solares. Para prevenir estas más que molestas lesiones debemos poner el mayor interés evitando el exceso de sol los primeros días y manteniendo una correcta rutina de higiene (cepillados diarios principalmente en animales de pelo largo), lo que permitirá mantener el buen estado de la piel de nuestra mascota.

Tengamos presente que existen cremas solares de uso específico para perros y gatos, y de alto factor de protección (50)

Podremos aliviar las molestias del tiempo de adaptación a los rigores del sol refrescando al animal con duchas de agua (sin jabón), y si aun poniendo el mayor interés, nuestro buen amigo aparece con la trufa roja o con descamaciones en diversos puntos de su organismo, acudiremos al veterinario antes de experimentar con maravillosos productos de supuesta utilidad para nuestras pieles, o con remedios que pueden perjudicar más que ayudar

El perro ante los lacerantes rayos solares, o por la alta temperatura que pueden experimentar en determinados recintos cerrados, pasa calor, ¡¡mucho calor!! No existe ningún mecanismo que les impida padecer los rigores del sol y es por ello por lo que intentarán "buscarse la vida" de la mejor forma posible:

  • Se tumbarán en los emplazamientos más frescos de la casa, en zonas de corriente y cerca de aires acondicionados y ventiladores (cuidado con los “catarros”, otitis y conjuntivitis que este aire frio directo puede provocarles).
  • Se negarán a pasear en horas de mucho calor (mediodía) y saldrán encantados con "la fresca" (amanecer y noches).
  • Beberán mucha agua, tendrán menos apetito y se moverán lo justo.

Y centrándonos en los golpes de calor, concretamente, comencemos por cómo podemos evidenciar que nuestro perro está padeciendo un golpe de calor, para lo cual debemos tener presentes unas realidades fisiológicas:

  • La temperatura de un perro sano oscila entre los 38 y los 39 grados; cuando pasa de 40 se atraviesa una zona de seguridad… cuando alcanza los 41/42 grados se desencadenan importantes y peligrosos eventos orgánicos.
  • El aumento de temperatura provoca una pérdida de líquidos corporales; aunque los perros no “sudan” tal y como los humanos hacemos, ellos regulan la temperatura a través de la lengua (jadeo), principalmente.
  • La pérdida de fluidos corporales provoca un “espesamiento” de la sangre, por lo que su circulación se vuelve más lenta.
  • El enlentecimiento de la circulación dificulta la funcionalidad de la sangre, provocando una disminución progresiva del transporte de oxigeno a todos los territorios orgánicos.

Teniendo en cuenta las realidades fisiológicas que se producen ante la subida de temperatura corporal inducida por la acción directa y continuada de las altas temperaturas del entorno donde se encuentre el animal, los síntomas que podemos evidenciar son los siguientes:

  • El primer síntoma es un jadeo continuado, intenso con producción abundante de “baba”.
  • El animal respira con dificultad y muestra signos evidentes de nerviosismo.
  • La mucosa de la boca (belfos y encías) presenta tonalidades “azuladas” (cianosis), por la deficiente oxigenación orgánica.
  • El animal no quiere/puede moverse con normalidad pudiendo llegar a perder el conocimiento (shock), pasando previamente por temblores, alteraciones del equilibrio, espasmos, convulsiones…
  • Si no se pone freno a esta cascada de síntomas, el perro morirá.

Y aunque lo hemos comentado con anterioridad, las principales causas del golpe de calor son:

  • La causa principal es la “incompetencia” del propietario para prevenir algo absolutamente evitable.
  • Entre las situaciones más habituales causantes de golpes de calor en perros tenemos:
    • Perro encerrado en vehículos.
    • Perros encerrados en terrazas acristaladas.
    • Perros atados en el exterior.
    • Perros paseando con temperaturas elevadas; esta circunstancia afecta de forma más habitual a perros senior y a ejemplares de razas braquicéfalas (bulldog, bóxer…)

Y entre las actuaciones que debemos tener presentes ante la presentación de un golpe de calor, tenemos:

  • Trasladar al animal fuera del lugar que le ha provocado tal situación.
  • Si estamos cerca de una clínica acudir de forma inmediata.
  • Si no estamos cerca de una clínica:
    • Ofrecerle agua de forma controlada si está consciente: una ingestión excesiva de agua, y el contraste de temperaturas podría generar otro grave problema: dilatación-torsión de estómago.
    • Bajar la temperatura corporal:
      • Mojar al animal, todo su cuerpo si es posible.
      • Utilizar agua fría o hielo disponiéndolo en zonas principales de circulación sanguínea (cuello, axilas, ingles)
Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Veterinario Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. Director veterinario y co-propietario de Centros Veterinarios Mascoteros. Es presentador del programa ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. Además, es presidente de la Fundación Mascoteros.

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