Éstas son las preguntas que tienes que hacerte antes de adoptar un perro

Un perro es un ser vivo con necesidades y, sobre todo, con sentimientos. La incorporación de uno a nuestro hogar no puede ser una decisión compulsiva.

 

Cientos de miles de mascotas se abandonan año tras año. A este vergonzoso número, hay que sumarle los miles que nunca será adoptados y que se provocan que la cifra de animales que albergan en los centros de protección animal, incremente exponencialmente.

Una de las maneras de luchar contra la lacra del abandono es la esterilización de los animales de compañía no dedicadas a la cría profesional. Otra sería el fomento de la adopción frente a la compra. Pero no podemos olvidar la importancia de evitar la adquisición desinformada y compulsiva que en la mayoría de las ocasiones acaba con el abandono del animal en cuestión.

Muchos perros son abandonados en los primeros doce meses de haber empezado a formar parte de una familia: “no tengo tiempo”, “me he separado”, “se ha puesto enfermo y no puedo hacerme cargo”, “lo cogimos para mi hijo, que decía que se iba a encargar de todo, pero ya no le hace caso y yo no puedo/quiero ocuparme”…

Por favor, antes de incorporar a cualquier SER VIVO a nuestras vidas, tengamos muy presente deberemos proveerle de unas necesidades económicas, de espacio, de tiempo, de educación, de ejercicio y emocionales. La decisión de hacernos cargo de, por ejemplo, un perro, es voluntaria. Un animal con el que adquirimos el compromiso de ser sus responsables y velar por su bienestar físico y emocional durante el resto de su vida.

En la mayoría de las entidades de protección, existen unos protocolos para dar en adopción a los animales que dependen de ellos. Se hace un cuestionario, entrevistas, visitas al hogar, comprobación de ingresos… Hay personas que llegan a pensar que son “excesivos”, pero es la única manera de cerciorarse de que los futuros adoptantes tienen claro el compromiso que están adquiriendo con el animal y que, tal vez por no haberlo meditado mucho o por desinformación, no se han planteado previamente.

1- ¿Están todos los miembros de la unidad familiar de acuerdo?

Por mucho que tu hijo prometa “que se va a hacer cargo” o que incluso tú mismo seas el que jures y perjures que te vas a encargar de todo y que el resto de la familia no tendrá que hacer nada, no adquieras ningún ser vivo sin el consenso de todos los miembros que viven en el hogar.

Un perro tiene que ser uno más en nuestra familia para su correcto desarrollo emocional. Encerrarle en el patio, terraza o en cualquier habitáculo del hogar para que no moleste a los humanos con los que comparte hogar, no es una opción (incluso sería maltrato).

Debe compartir nuestro espacio y no solo lo hará con el miembro del hogar convencido de tener perro, también lo harán con aquel o aquellos que no estaban de acuerdo y, pronto o tarde, puede ser motivos de conflicto.

2- ¿Puedo mantenerlo?

Un alimento de calidad, vacunas y desparasitaciones, identificarlo, controles veterinarios periódicos, un buen sistema de sujeción para los paseos, una zona de descanso, un seguro (obligatorio para algunos pero más que conveniente para todos)… Tener un perro conlleva un esfuerzo económico básico, de mantenimiento, pero no podemos olvidar los posibles contratiempos que puedan surgir, como que enfermen o tengan un accidente, y que acaban con una imprevista factura que no podemos pagar.

3- ¿Puedo dedicarle el tiempo que necesita?

Para ser “el mejor amigo del hombre”, un perro necesita nuestro tiempo. Más allá de sacarle a pasear para hacer sus necesidades, el rato de salir a la calle es un momento de sociabilización y de satisfacer algunas conductas naturales. No podemos limitarnos a tres salidas “rapiditas” para que evacue, dejemos que juegue con otros perros en el parque, haga la croqueta en el césped, chapuceé en el barro y huela/marque todos los orines que se encuentre.

Aunque haga frío, aunque nos duela la cabeza, aunque llueva, aunque hayamos llegado tarde de trabajar… Debemos dedicar tiempo al esparcimiento de nuestro perro diariamente.

4- ¿Cuál es mi estilo de vida?

Desde cuántas horas pasas fuera por trabajo, si te gusta hacer senderismo los fines de semana, si te gusta hacer encuentros sociales en tu casa, cuántas veces viajas por motivos profesionales y personales, si estás soltero o tienes hijos…

Nuestro estilo de vida es el que es. Y, por mucho que pienses que puedes cambiarlo por tener un perro, es algo que tampoco suele tener buen final… Antes de acoger uno en tu hogar, piensa en cómo es tu vida ahora y, también, en como en un principio será en los próximos 10-15 años.

5- ¿Tengo otros animales en casa?

Otro error típico que acaba con una incorporación fracasada del perro a una familia es, cuando ésta ya tiene de otra mascota y no se ha meditado en si se adaptará a la convivencia con otro ser. Siempre, siempre, siempre tiene que prevalecer el bienestar del animal que ya tenemos antes de la incorporación de uno nuevo.

Una vez más, es imprescindible evaluar si será conveniente el nuevo miembro de la familia para la mascota que ya vive con nosotros por su edad, salud, sociabilización…

6- Si me pongo enfermo o viajo ¿tengo quién se ocupe de él?

Nadie estamos libre de poder enfermar o que surja un viaje inesperado e ineludible por trabajo o por motivos personales. Pero, si así fuera ¿tienes algún familiar o amigo que pueda encargarse del perro durante un tiempo indefinido? Por supuesto, nos referimos a una persona con la que previamente lo hayas acordado y no se encuentre con la responsabilidad del animal sorpresivamente.

 

Beatriz Ramos

Beatriz Ramos

Especialista en comunicación digital del sector del animal de compañía, veterinaria y One- Health. Es productora y realizadora de ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. También es directora del podcast ''No Solo Perros y Gatos''. Además, es gerente de la Fundación Mascoteros. ATV y co-propietaria de Centros Veterinarios Mascoteros.

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