¿Es necesario lavar los dientes a mi perro?

Los dientes de nuestros cánidos familiares son protagonistas dentro de la cavidad bucal: objeto de intimidación para sus congéneres y resto de seres vivos, imprescindible útil de relación y juego, y el único “cubierto” para proveerse del preciado alimento.

 

Antes de responder a la pregunta del enunciado, aunque sea un “espóiler”, la respuesta es un claro y contundente ¡¡SI!!, pero nos parece conveniente tener clara la información básica sobre la dentadura de nuestro mejor amigo.

Los dientes, en aquellas especies animales que los poseen, tienen una forma, disposición y número adecuado a la función que deban realizar; no es lo mismo la dentadura humana, evolucionando hacia el consumo de alimento “en plato”, al conjunto de filas dentales que puede presentar una piraña para la consecución de la caza y el “troceado” de la pieza antes de ser ingerida.

En general podemos decir que los dientes de nuestros perros son blancos, o con un cierto tono amarillento, de consistencia dura y firmemente implantados en los alvéolos dentarios.

La gran diferencia que aportan los dientes de nuestro perro, si los comparamos con los del humano, es su posición inclinada y la conformación puntiaguda, características que evitan en gran medida un mal demasiado extendido entre los presuntos racionales: las caries.

Si nos centramos en la función de los tipos de piezas dentales de nuestro can:

  • Incisivos: sujeción del alimento.
  • Caninos: sujeción y desgarro del alimento.
  • Molares y premolares: trituran el alimento.

El perro nace sin piezas dentales visibles, en realidad están ocultas bajo las encías, que comienzan a hacerse visibles entre los 20 y los 30 días de edad, dependiendo de la raza, tamaño, características individuales…, pudiéndose apreciar la dentadura de leche completa hacia el mes y medio, o dos meses de edad.

Los dientes de leche reciben esta denominación porque aparecen durante el período de lactación, y porque no son definitivos; los dientes de leche suelen ser sustituidos por las piezas definitivas entre los tres y los siete meses de edad, llegando a las 42 piezas con las que el animal deberá contar el resto de su vida.

Durante el desarrollo de las piezas dentales pueden existir varios problemas que afectarán en mayor o menor grado a las funciones bucales del animal:

  • Adoncia o agenesia: falta de alguna o algunas piezas dentales.
  • Poliodoncia: aparición de más piezas de las habituales.
  • Dientes permanentes: aquellas piezas de leche que no son sustituidas de forma natural y que han de ser extraídas por el profesional para no alterar la adecuada posición del resto de piezas. Este es un problema relativamente frecuente en razas pequeñas y toy.

Y como decíamos al principio: SI es necesario lavar los dientes a nuestro perro… lo es, pero desagraciadamente no es una rutina muy frecuente entre los racionales que conviven con un perro.

Debería ser evidente que cualquier territorio orgánico, CUALQUIERA, ha de ser revisado por el humano en vías de evitar la mayoría de los problemas gracias a la activa participación de un racional responsable.

Los dientes definitivos del perro deberían mantenerse sanos y en su posición, TODA LA VIDA, y, desafortunadamente son muchos animales los que terminan sus días con una boca prácticamente sin piezas dentales por la inadecuada, por no decir ausente, implicación del humano.

Vayamos al principio…

La gran mayoría de problemas dentales se evitarían si dentro de las rutinas de aprendizaje del cachorro, implementáramos la acción de limpieza de la cavidad oral.

Evidentemente la mayoría de humanos ni se plantean la limpieza de la cavidad oral, y si se lo plantean, suelen probar tal acción sin recomendación previa de un profesional y sin tener la más remota idea de cómo “explicar” al animal que ha de mantener abierta su boca para que nuestras manos y ciertos objetos transiten por su interior.

Si desde la más tierna infancia del animal (o con grandes dosis de paciencia y asesoramiento en los perros adultos) nos dejamos asesorar por el profesional, adquirimos los cepillos dentales adecuados, y la pasta dental específica, habremos recorrido una gran parte del camino.

Posteriormente debemos armarnos de paciencia y seguir también las pautas que nos recomiende el especialista para “CONVENCER” (nunca forzar) al animal a mantener la boca abierta mientras procedemos a la limpieza.

Para ello, antes de intentar usar el cepillo y el limpiador dental, debemos pasar el tiempo necesario, con paciencia y premiando, tocando la boca del animal, consiguiendo que nos permita abrirla de buen grado y, una vez conseguido y manteniendo como pilares la paciencia y los premios, procederemos a usar cepillo y limpiador.

La dedicación que requiere acostumbrar al animal es el único obstáculo para la mayoría de los humanos.

En caso de no conseguir esta limpieza dental, un par de veces por semana, tendremos que ayudarnos del alimento seco, con mayor capacidad de limpieza mecánica que el enlatado, de premios específicos para ayudar en la limpieza dental (snacks que han de ser certificados por veterinarios) y, en la mayoría de los casos acudir al veterinario para la valoración y posterior limpieza dental bajo sedación.

Y nos olvidaremos de huesos, pan duro, manzanas… y otros variopintos medios de presunta limpieza dental.

La mayoría de los humanos consideran que el animal tiene un problema en la boca cuando el mal olor (halitosis) se hace insoportable para la convivencia, o cuando el animal, del puro dolor, no es capaz de masticar los alimentos.

Llegados a este punto debemos avisar que la halitosis es la bandera de una infección de diverso grado, y la incapacidad dental el presagio de la perdida de una o varias piezas.

Procuremos acostumbrar a nuestro mejor amigo a su rutina de higiene dental, evitará dolor y sufrimiento permitiendo una vida sana y plácida.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Veterinario Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. Director veterinario y co-propietario de Centros Veterinarios Mascoteros. Es presentador del programa ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. Además, es presidente de la Fundación Mascoteros.

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