Consiguen curar la infección de un perro con piel de pez

Un equipo de veterinarios ha conseguido tratar la herida infectada de un perro con la piel de un pez tilapia.

Perro con vendas en su pata delantera.
Esta técnica pionera ha ayudado a curar y regenerar la piel del perro.

La ciencia avanza a pasos agigantados, y es por ello que cada vez es más sencillo mejorar la vida de nuestras mascotas. Un equipo de veterinarios procedente de Reino Unido ha utilizado por primera vez la piel de un pez (tilapia) para vendar de forma natural la  herida infectada de un perro. Esta técnica pionera ha ayudado a curar y regenerar la piel del animal. ¡Todo un logro para la ciencia y para las mascotas!

El peludo al que han tratado se llama Gigha y fue ingresado en la clínica Skeldale, en North Yorkshire, debido a un corte que sufrió en la piel. Este corte se infectó posteriormente con la bacteria Escherichia coli (más conocida como E. Coli) y se volvió resistente a los antibióticos, provocando que el animal perdiera la mayor parte de su piel en la zona herida. Además, el perro estaba en riesgo de padecer una coagulación intravascular diseminada, un trastorno que puede causar daño en los órganos.

Aunque los veterinarios lo intentaron todo, fue imposible parar la infección. A Gigha no se le pudo realizar un injerto de piel ya que no había suficiente cantidad donada como para cubrir la herida de su cuerpo, por lo que los especialistas plantearon la posibilidad de emplear una técnica más novedosa. Afortunadamente, todo salió bien gracias al esfuerzo del equipo y al avance de la ciencia.

Por su parte, el responsable de la intervención, Guy Killick, afirma en un artículo publicado en Animal’s Health que “la cirugía con injertos de piel de pez tilapia fue pionera en Reino Unido tras realizarse en un caballo con quemaduras de ácido, pero nunca antes se había llevado a cabo en un perro ni para tratar una herida”. Igualmente, Killick destaca el efecto analgésico y antiséptico que presentan estos injertos de forma natural.

El primer injerto se le dejó colocado durante dos semanas, y con este se consiguió finalizar el proceso de cicatrización de la herida. Después, fue necesario un segundo implante durante otras dos semanas con el que se logró que la herida se cerrase casi a la mitad. Finalmente, el equipo de veterinarios vendó la herida del perro para que se curase de manera natural.

Estos injertos podrían ayudar a tratar heridas grandes que no puedan cicatrizar, tal y como explica el responsable de la intervención. Por ello, se abren nuevas vías de investigación y nuevos métodos que pueden servir a otros profesionales veterinarios. Sin duda, un buen ejemplo del avance científico y del amor hacia los animales.

Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable y me encantan los animales.

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