Consejos para que a tu perro le afecte lo menos posible la cuarentena

Los paseos cortos a los que obliga el estado de alarma, así como la prohibición de socializar con otros dueños y perros, puede pasar factura a nuestra mascota.

Perro tumbado en una alfombra en casa
Depositphotos

El pasado 14 de marzo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decretaba el estado de alarma en todo el territorio español y con él se imponía un período de dos semanas (hasta el 29 de marzo) en el que debíamos quedarnos en casa para contener el imparable avance del nuevo coronavirus. El domingo 22 de marzo, Sánchez alargó el confinamiento 15 días más, hasta el 11 de abril.

Como dueño de uno o más perros, sabrás que sacarle a la calle está permitido, pero con condiciones. Los paseos deben ser individuales, cortos, solo para cubrir necesidades fisiológicas; sin contacto con otros animales ni personas; hay que llevar botella de agua con detergente para limpiar posteriormente la orina y bolsas para las heces y priorizar los horarios de menor afluencia, estas son las recomendaciones de la Dirección General de Derechos de los Animales.

Si te saltas la obligación de hacer paseos cortos no estarás siendo responsable y además te pueden multar: las sanciones por saltarse la norma van de los 100 a los 30.000 euros.

La situación de confinamiento para evitar la expansión del COVID-19 no solo nos puede afectar física y mentalmente a nosotros. A los perros, la limitación de los paseos y la ausencia de contacto con otros cánidos y otras personas también pueden pasarles factura.

El bienestar de un perro depende de tres aspectos fundamentales, que son el ejercicio físico, la exploración del entorno y el contacto y la interacción social. Todos ellos pueden verse afectados por esta situación excepcional en la que nos encontramos hoy: reducción drástica de la práctica de ejercicio, de la libertad de exploración – especialmente mediante el sentido del olfato – y la falta de contacto con personas y con otros perros”, informan desde Fundación Affinity.

Para que al animal le afecte lo menos posible esta situación excepcional, podemos jugar todos los días con él, un par de ocasiones como mínimo y unos 15-20 minutos cada vez. Con el juego estaremos animando al perro a hacer algo más de ejercicio que el que puede aportarle un paseo corto.

“El tipo de juego se puede adaptar en función del espacio disponible. La dinámica más conocida es la de lanzar una pelota u otro juguete y que él tenga que ir a recogerla, pero también existen otras opciones igual de estimulantes que requieren de menos espacio. Por ejemplo, Fundación Affinity propone jugar al escondite de comida: esconder bolitas de pienso o premios en diversos puntos de una estancia, sin que el animal lo vea, y animarle después a buscarlos”, indican desde la Fundación.

Otra idea para mejorar el bienestar mental de nuestro mejor amigo es reforzar su educación por medio del adiestramiento en positivo, es decir, aquel que emplea caricias, juegos o snacks para enseñar al perro lo que debe y lo que no debe hacer, estableciendo límites y evitando el castigo. Debes saber que a nuestros animales les gusta sentirse útiles y, por tanto, disfrutan al ver que al hacer las cosas como deben se les premia. ¡Aprovecha el momento para enseñarle las órdenes básicas u otras más avanzadas! También estarás reforzando los vínculos entre vosotros.

Por último, al no poder pasear libremente, el gasto energético del perro será menor por lo que habrá que controlar la cantidad de comida que ingiere al cabo del día. El sobrepeso en perros es un problema muy común pero no por ello deja de ser grave pues puede afectar significativamente a su salud.

En este sentido, Fundación Affinity propone convertir en un juego el momento de la comida, estimulando así al animal. Si tu perro es un glotón de manual y no dispones de un comedero de los que obligan al animal a comer más despacio, Fundación Affinity propone estas dos maneras de hacerle uno casero:

  • Coger el cartón de un rollo de cocina y hacerle diversos agujeros. Introducir bolitas de pienso dentro y tapar los dos extremos. De este modo, estimularemos mentalmente al animal para que logre obtener la comida, que ingerirá más poco a poco, facilitando su digestión. 
  • Coger una caja y ponerle dentro un trapo. Entre sus dobleces, esconder bolitas de pienso que luego el perro deberá encontrar.

 

Una última cosa, es posible que la situación de confinamiento haga mella en tu animal y de vez en cuando muestre síntomas de nerviosismo. Ten paciencia, nos está pasando a todos.

 

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Mar Aguilar

Mar Aguilar

Me hubiera gustado ser médica pero le tengo terror a la sangre. Por eso, escribir sobre salud no me parece mal plan. También me interesa la nutrición. Disfruto viendo vídeos de YouTube con guiris preparando comida saludable.

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