¿Cómo saber si un gato está enfermo?

Los gatos son maestros escondiendo todos sus síntomas, por eso hay muchas veces que vienen a consulta con problemas que parece que han ocurrido de la noche a la mañana, pero no es así, probablemente el gato llevaba tiempo sufriendo en silencio.

 

Para evitar que nos sorprenda de la noche a la mañana nuestro gato con algún problema, debemos estar atentos a determinados signos o comportamientos que nos pueden hacer sospechar que algo raro está pasando en ellos.

¿Cuáles son los síntomas en un gato enfermo?

Estos son los síntomas que debemos de vigilar en nuestros gatos, para que si cambia algo en ellos, los sepamos a la mayor brevedad y podamos acudir al veterinario para que soluciones el problema.

1. Cantidad de comida y forma de comer

Independientemente del tipo de alimentación que le des a tu gato, debes conocer la ración diaria que le corresponde.

En este caso podemos tener dos situaciones:

  • empiece a comer más, con lo que pensaríamos que su tendencia sería engordar y deberíamos controlar que no acabe teniendo un problema de obesidad. Pero esto no siempre es así, existen algunas enfermedades como puede ser el hipertiroidismo y el linfoma, entre otras, que pueden provocar un aumento de apetito en el gato junto a un adelgazamiento.
  • empiece a comer menos o deje de comer por completo,, con lo que disminuirá de peso. En ocasiones esta bajada de peso no es tan evidente. De hecho algunos gatos pueden disminuir en un periodo relativamente corto hasta el 10% de su peso, bajada, aunque parezca poco en gramos, bastante preocupante, sobre todo si no se le ha puesto a dieta por alguna razón de sobrepeso.

Una disminución de un 10% en un gato de 4 kilos son 400 gramos, que si lo extrapolamos a una persona de 60 kilos sería adelgazar 6 kilos sin hacer ningún tipo de dieta.

Así que es importante controlar la comida que comen, e incluso controlar el peso del gato en casa. Esto se puede hacer con la báscula de personas o comprando una báscula de bebés para tener el peso más preciso.

2. Cantidad de agua

Los gatos son animales carnívoros que ingieren la mayor parte del agua del alimento a través de su presa. En gatos domésticos, si no proporcionamos comida húmeda, no tendrán esa necesidad de beber agua, por lo que generalmente tenemos que engañarles colocando diferentes puntos de agua por casa, incluso utilizando fuentes para que al ver el agua correr sea más atractivo para ellos y quieran beber.

Por este motivo, cualquier sospecha de aumento de ingesta de agua hay que vigilarlo. Muchas enfermedades, como puede por ejemplo ser una diabetes o una enfermedad renal, entre otras, hará que beban más agua.

3. Tipo y cantidad de pis

Los gatos que conviven con nosotros en casa, suelen hacer pises del mismo tamaño a diario. Si vemos que dejan de hacer pis o empiezan a ser más pequeños podemos pensar en que algo raro está pasando. Un gato nunca debe dejar de hacer pis, si esto ocurre o si son pises más pequeños, incluso si lo hace fuera del arenero puede indicar desde una obstrucción urinaria hasta una cistitis.

Por el contrario, si un gato empieza a hacer pises más grandes puede deberse a que esté consumiendo mayora cantidad de agua con lo que necesitará hacer más pis o que esté fabricando más orina. En cualquiera de estas situaciones, al ser algo diferente de la normalidad se debe acudir al veterinario.

4. Tipo y cantidad de heces

Las heces de los gatos, una vez hechas y cubiertas no deben oler. En el momento, como en cualquier otra especie, tendrán un olor característico, pero una vez cubiertas ya no. Si vemos un aumento del número de veces que va al arenero a defecar, incluso aunque no haga nada después, o en el número de heces que tenemos que recoger a diario es un signo de alteraciones a nivel digestivo.

En el otro extremo tendríamos el estreñimiento, un gato no debe de estar más de 24 horas sin defecar. Hay muchas causas de estreñimiento, y lo principal es detectarlo a tiempo para evitar que evolucione hacia un megacolon.


5. Respiración

La frecuencia respiratoria en gatos debe ser menor de 30 respiraciones por minuto. Los gatos no jadean como hacen los perros para eliminar el calor, por lo que si vemos a nuestro gato con una respiración acelerada, con la boca abierta o haciendo un esfuerzo incluso ayudándose en exceso del abdomen para respirar se debe acudir con urgencia al veterinario. Sí que es verdad, que un gato después de correr mucho y alterarse puede tener un momento puntual de jadeo, pero antes de considerarlo como algo normal se debe preguntar por ese caso en concreto al veterinario.

6. Dientes y olor de la boca

Uno de cada 3 gatos mayores de 3 años tiene problemas dentales, y la mayoría de las veces no se ven a simple vista. Así que para poder verlo, hay que

  • mirarles bien la boca, para ver si tienen sarro o enfermedad periodontal
  • fijarse en cómo comen, por si muestran dolor en el momento de comer
  • fijarse en el olor de la boca por si empeora.

En cualquiera de estas situaciones se debe acudir al veterinario

7. Estado anímico

Las personas que conviven con gatos conocen perfectamente el carácter de cada uno de sus gatos, por este motivo, cualquier cambio de carácter, comportamiento o estado anímico puede indicarnos enfermedad. Gatos que generalmente son menos sociables pueden empezar a acercarse para acurrucarse, mientras que gatos más cariñosos puede que se escondan y eviten el contacto.

Otro de los signos que debemos observar es su estado anímico, un gato decaído, poco activo o que no responde a estímulos externos debe ser llevado de inmediato al veterinario.

8. Temperatura corporal

La temperatura corporal normal del gato es mucho mayor a la de las personas. Generalmente está entre 38 y 39,2ºC, por este motivo siempre les notaremos más calientes que nosotros. La mejor y única forma de saber si tu gato tiene fiebre es utilizando un termómetro para tomarle la temperatura. En la actualidad existen microchips que permiten tomar la temperatura de forma menos invasiva que hacerlo mediante la toma de temperatura rectal.

Ana Anglada

Ana Anglada

Veterinaria clínica y empresaria en Anaga Centro Veterinario desde 2007. Consultora de gestión y marketing para clínicas veterinarias. Certificada europea en Medicina Felina por la ESVPS. Diplomada “con distinción” en Advanced Certificate in Feline Behaviour. Miembro de GEMFE y de la ISFM. (International Society of Feline Medicine). Miembro del comité científico de AMVAC. Tesorera de AMVAC. Consultora Digital Certificada. Business Marketing Strategist avalada por Florida Global University. Copywriter certificada por la Escuela de Copywriting de Maïder Tomasena avalada por Florida Global University. Mentora de Veterinarios y creadora del Instituto Felino donde imparte formación a veterinarios. Conferencista internacional habiendo formado a más de 1000 veterinarios en España y Latinoamérica. Docente del posgrado de Gestión y Marketing para Veterinarios de Vetesweb. Autora de artículos científicos y de gestión, y colaboradora del libro “Manual práctico para la gestión de centros veterinarios” Autora del libro “Del offline al online. Cómo digitalizar mi clínica veterinaria” 2021 Multimédica Ediciones Veterinarias. Creadora del podcast Business Veterinario. Colaboradora del programa de radio “Como el perro y el gato” de Onda Cero. Creadora del Método SlowVet.

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