Como evitar el mal aliento en el perro

El mal aliento o HALITOSIS es un síntoma de un problema en la cavidad oral o también del aparato digestivo.

 

Son muchos los humanos que comparten su vida con un cánido familiar con un “olor insoportable” que parte de la cavidad oral; en la mayoría de los casos, los humanos acuden con el animal a la clínica cuando el problema ya está instaurado, algo que se podría evitar con una adecuada prevención como veremos más adelante.

Los perros no se cepillan los dientes… evidente…

Con esta sencilla afirmación podemos intuir la principal causa de las halitosis en animales de compañía: el animal no realiza su higiene dental, el animal ingiere alimento, los residuos alimentarios quedan entre las piezas dentales… y la descomposición del alimento, con la posible infección periodontal subsiguiente, consigue ese hediondo olor que, además, conlleva un problema sanitario de diversa intensidad para el animal.

En el caso de que la halitosis proceda del aparato digestivo, las causas más posibles son la existencia de divertículos esofágicos, determinadas alteraciones en el proceso de la digestión, ciertas enfermedades metabólicas…

Centrándonos exclusivamente en la cavidad oral, en la boca del perro, podemos decir que son muchos los posibles depósitos de materiales, alimenticios o no, en las distintas estructuras que la integran:

  • Película de esmalte: esta fina cubierta se forma en el diente por proteínas procedentes de la saliva y de una secreción que se forma en los surcos de las encías; esta capa tiene una función de protección dental, pero a medida que envejece o se deteriora (juegos con palos, piedras…), permite el depósito de bacterias y placa dental (sarro)

  • Placa dental: cuando la película de esmalte se ve colonizada por bacterias y residuos, podemos decir que se ha dado el pistoletazo de salida para la formación de la placa dental (sarro); las bacterias alteran el esmalte, la saliva y las estructuras blandas (encías, lengua…). Este inapropiado depósito solo se puede evitar con la higiene dental y con el uso de alimentos secos (pienso) que permitan una mayor acción mecánica (rozamiento) de limpieza. En la mayoría de las ocasiones no acostumbramos a nuestros buenos amigos al cepillado de su cavidad oral, algo totalmente factible si educamos adecuadamente al animal desde su llegada al hogar. Como esta rutina no suele hacerse, el acumulo de materiales en la cavidad oral provoca la imprescindible asistencia a la clínica veterinaria para la valoración y posible solución de los problemas.

  • Materia alba y detritos orales: la materia alba es una “sustancia” blanda formada por distintos componentes de la saliva, células epiteliales de la boca y leucocitos (células sanguíneas encargadas de la “defensa” ante las infecciones); esta materia alba no suele adherirse a la placa.--
    Y entre los principales detritos orales tendremos los restos alimentarios, más frecuentes en los animales que consumen alimento húmedo que los que consumen alimento seco, más frecuente aún en los animales que se alimentan con comida “humana” o con restos.
    Pero también entre los detritos habituales en la cavidad oral del perro encontraremos materias vegetales de sus paseos, restos de tejidos (alfombras, juguetes, ropas…), pelo del propio animal… y del resto de la familia…
    Como es lógico pensar, todos estos detritos facilitan la aparición de problemas sanitarios y de su mas evidente exponente: la halitosis.

Las infecciones en la cavidad oral, el deposito de sarro, la halitosis, son la punta de lanza de graves problemas si no ponemos solución:

  • Infecciones de los tejidos blandos de la cavidad oral.
  • Perdida de piezas dentales.
  • Dolor al comer (no ingestión de alimentos o solo ingieren alimentos blandos)
  • Infecciones secundarias (corazón…)

Es por ello fundamental tener muy claros cuales son los principales síntomas, las principales evidencias, a parte de la halitosis, de que algún problema se cierne sobre el organismo de nuestro mejor amigo:

  • Presencia de sarro.
  • Enrojecimiento de las encías.
  • Inflamación y sangrado del borde de las encías.
  • Inestabilidad de las piezas dentales.
  • Perdida de piezas dentales

Y por supuesto, antes de terminar y como comentábamos al principio, es prioritario conocer las formas de prevención de la halitosis y de todas las posibles causas de alteración de la cavidad oral del perro:

  • Cepillado de los dientes del animal con productos específicos.
  • Uso de alimentos adecuados (mejor alimento seco) que permitan higiene mecánica.
  • Snacks específicamente pensados para el mantenimiento de la higiene dental.
  • Visita anual al veterinario para valoración y actuación si fuera necesaria (tratamientos farmacológicos, limpieza dental, recomendaciones nutricionales…)

La cavidad oral de nuestro perro suele ser un punto de conflicto en la convivencia con el humano por la citada y comentada halitosis; el humano responsable debe tener muy claro que, ante las primeras manifestaciones de mal olor, o dificultades en la ingestión de alimentos, debe acudir INMEDIATAMENTE al veterinario.

Una patología de la cavidad oral no tratada puede ser causa de graves problemas a nivel global orgánico.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Veterinario Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. Director veterinario y co-propietario de Centros Veterinarios Mascoteros. Es presentador del programa ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. Además, es presidente de la Fundación Mascoteros.

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