Como criar un cachorro lactante

En la gran mayoría de los casos el cuidado de los cachorros lactantes es labor exclusiva de la madre; solo en determinados casos (problemas en la producción láctea, ausencia, enfermedad o muerte de la madre…) será necesaria nuestra intervención.

 

El recién llegado requiere de forma casi inmediata la entrada a su organismo del alimento que ha de proporcionar su madre, alimento vital en un momento crucial de la vida del animal: su desembarco en el mundo.

Esta llegada a su destino definitivo requiere de la ingestión de calostro, la primera producción láctea de la madre con unas  características nutricionales e inmunitarias que protegerán al cachorro y le proporcionarán los nutrientes necesarios.

El calostro llega a aportar hasta un 90% de defensas con las que enfrentarse a los agentes infecciosos que puedan estar al acecho; el 10% restante lo han adquirido en el interior de la madre antes de su nacimiento.

Pero el calostro no solamente asegura inmunidad, nutrición… el ingerir calostro por parte del cachorro asegurará un necesario aumento del volumen circulatorio: el pequeño ser pasa de tener una circulación compartida con hermanos y madre a ser absoluta, plenamente independiente; por esta razón es vital la ingestión de alimento, un alimento que aparte de las funciones evidentes (nutrición) proporcione el volumen circulatorio óptimo, el que asegure que todos los sistemas y aparatos del pequeño ser funcionen a la perfección.

En caso de que los cachorros no tengan madre (abandono de los pequeños, ausencia, enfermedad o muerte de la madre) puede ser imposible la aportación de calostro, pero es fundamental que si no podemos proporcionar la parte inmunitaria que requieren los pequeños animales, al menos aseguremos la parte nutricional de la mejor forma posible.

¿Y cuál es la mejor forma posible?

Desafortunadamente, y como ocurre ante las dudas que nos puedan surgir en el manejo de los no racionales, las redes nos ofrecen Un gran número de “soluciones”, muchas de ellas, demasiadas, sin ninguna base científica; podemos encontrar todo tipo de mezclas basadas en diversos tipos de leche de vaca, con o sin huevo y variopintos ingredientes de dudosa (por ser benévolos) utilidad.

En el caso de tener que alimentar a un cachorro que no tiene a su madre deberemos utilizar leches maternizadas para perros, de la mejor calidad que podamos permitirnos y, siempre, tras la consulta con el profesional de la salud, con el veterinario.

La valoración para asegurar que el desarrollo de los cachorros es el óptimo pasa por su pesaje de forma diaria durante las dos primeras semanas de vida y, posteriormente, cada tres días hasta que cumplan un mes. El peso al nacer suele doblarse a los 7-10 días y aumenta unas 6-10 veces a las seis semanas de edad.

Existe una regla para controlar el adecuado incremento de peso del cachorro:

“Un cachorro puede ganar de 2-4 gramos de peso al día por cada kilogramo que pesará cuando sea adulto”

Para entenderlo mejor pensemos que el cachorro es de una raza que de adulto pesará 40 kilos; el cachorro puede aumentar su peso entre 80 (2x40) y 160 (4x40) gramos al día.

Esta regla es bastante exacta hasta las primeras cinco semanas de edad.

La mayoría de los perros alcanzarán el 50% de su peso de adulto con cuatro meses de edad; el crecimiento rápido se mantendrá hasta los seis a nueve meses y suele completarse hacia el año, con la excepción de las razas gigantes (Gran danés, San Bernardo, ...) que no dejan de crecer hasta los dieciséis a dieciocho meses, completando su crecimiento a los dos años.

Si el cachorro, a pesar del empeño de la madre, o de nuestro propio empeño, llora continuamente, o no aumenta su peso, debemos plantearnos que por alguna razón no está consumiendo suficiente leche o que la que consume no es de suficiente calidad, ¿qué hacer entonces?:

  1. Acudir con la madre al veterinario para que descarte una posible patología causante de una disminución en la producción láctea o en su calidad.
  2. Asegurarnos que la madre consume suficiente cantidad de un alimento de buena calidad (crecimiento-lactación).
  3. Comprobar que el cachorro no tiene ninguna patología que le impida ingerir y/o asimilar el alimento.

Y como hemos podido comprobar, que la madre esté correctamente alimentada es fundamental para que el cachorro reciba una leche de calidad… ¿cómo podemos conseguirlo?

Es importantísima la presencia de agua fresca y limpia, proporcionar el líquido elemento de forma que sea apetecible y asegure la ingesta necesaria es casi tan importante como que la perra reciba un alimento de la mejor calidad del tipo crecimiento-lactación.

  • Permitir a la madre el consumo suficiente de dicho alimento para que mantenga su peso.
  • En el caso de hembras lactantes, la alimentación a libre disposición nos asegura que comerá la cantidad necesaria y acorde a sus necesidades.

Como siempre, y más en un proceso tan importante como es el arranque de la vida de un nuevo compañero, debemos seguir, al pie de la letra, las recomendaciones del profesional.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Veterinario Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. Director veterinario y co-propietario de Centros Veterinarios Mascoteros. Es presentador del programa ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. Además, es presidente de la Fundación Mascoteros.

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