¿Cada cuánto debo llevar el gato al veterinario?

Existe la falsa creencia de que como el gato no sale de casa no es necesario que vaya al veterinario.

 

Es cierto que, dependiendo de los países y las ciudades donde vivan, los gatos tienen más o menos acceso al exterior. Es cierto, también, que los gatos que tienen acceso al exterior tienen más posibilidades de accidentes y de contagiarse de enfermedades. Pero eso no significa que el cuerpo del gato de interior no siga su envejecimiento natural.

Los gatos caseros, igual que los gatos con acceso al exterior, tienen una evolución de sus órganos hacia el envejecimiento, como tenemos los humanos, con la salvedad de que en gatos es mucho más rápida.

Pero este envejecimiento no tiene por qué significar enfermedad. De hecho, el envejecimiento, por mucho que nos pese a todos, es la evolución natural del cuerpo humano y felino.

Entonces, si el envejecimiento es algo natural, ¿por qué debemos llevar al gato a revisiones periódicas?

Los gatos son maestros escondiendo todos sus síntomas. Un gato con dolor articular, por ejemplo, evitará moverse. No es que se esté haciendo mayor y no quiera jugar tanto, al contrario, le encantaría poder seguir corriendo, jugando y subiendo a sitios altos de por vida. No olvidemos que por naturaleza son cazadores, y para cazar hay que moverse. Si no se mueve, no caza y si no caza, se muere de hambre. Así que debemos evitar pensar que porque se está haciendo mayor se moverá menos.

De hecho, se calcula que el 40% de los gatos muestran signos de osteoartrosis y que más del 90% de los gatos mayores de 12 años muestran signos en las radiografías. Por este motivo, es imprescindible hacer una evaluación temprana para así detectar la artrosis y el dolor que esta produce, en sus inicios.

Pero los problemas articulares no son los únicos que se presentan sin que nos demos cuenta. Uno de cada 3 gatos mayores de 3 años tienen problemas dentales, y salvo que les abramos la boca y miremos no vamos a poder darnos cuenta. Incluso, hay enfermedades que no vamos a poder ver simplemente abriendo la boca, porque afectan a la zona interna del diente y en muchos casos a las raíces de los dientes. Podríamos asemejarlo a un iceberg, que la parte que vemos en la superficie es mucho menor que lo que se esconde dentro de las encías.

Estos son dos ejemplos de signos que en la mayoría de las veces, salvo que nos fijemos activamente, van a pasar desapercibidos.

Por este motivo, las visitas al veterinario deben ser regulares. La frecuencia dependerá de la edad de nuestro gato, si no tiene ninguna patología o de las revisiones que requieran la enfermedad en concreto. A grandes rasgos, las asociaciones internacionales que se dedican al estudio y control de la medicina felina recomiendan que las visitas preventivas regulares en gatos menores de 7 años sean anuales y a partir de esa edad cada 6 meses.

Un gato en el veterinario
Las visitas al veterinario deben ser regulares

¿Qué puedo observar en casa para prevenir posibles enfermedades?

Estos signos te pueden ayudar y dar una pista de que a tu gato le pueda estar ocurriendo algo.

  • Está más tranquilo de lo habitual
  • Se esconde más
  • Cambia su conducta contigo. Si normalmente es cariñoso, deja de serlo y al contrario.
  • Ha aumentado la ingesta de agua. Si tienes dudas o varios gatos en casa existen bebederos que controlan la cantidad de agua que bebe gracias al microchip
  • Ha disminuido su peso. La mejor forma para saberlo es pesándole. Si no tienes una báscula para él, puede pesarte con él y restar tu peso. Si lo haces de manera regular, vigilarás si aumenta o disminuye.
  • Come menos o hace movimientos con la cabeza y la boca al comer
  • Le molesta que le acaricies o que le cepilles cuando antes le gustaba
  • Hace pis fuera del arenero o maúlla mucho al hacerlo

Estos son algunos ejemplos de signos que puedes buscar. De todas maneras, además de realizar las revisiones regulares, cualquier cambio en su comportamiento o hábitos, coméntaselo a tu veterinario.

Referencias

Bellows, J., et al 2019. 2019 AAHA dental care guidelines for dogs and cats. Journal of the American Animal Hospital Association, 55(2), 49-69.
Lascelles BD, et al.: Cross-sectional study of the prevalence of radiographic degenerative joint disease in domesticated cats. Vet Surg 2010; 39: 535- 44
Benito J et al. Owner-assessed indices of quality of life in cats and the relationship to the presence of degenerative joint disease. J Feline Med Surg. 2012;14(12): 863-870.
Khare, D. S., et al 2018. Feline hyperthyroidism: An overview. Journal of Entomology and Zoology Studies, 418-423.
Fleeman, L., et al 2020. Updates in Feline Diabetes Mellitus and Hypersomatotropism. Veterinary Clinics: Small Animal Practice, 50(5), 1085-1105.
Ana Anglada

Ana Anglada

Veterinaria clínica y empresaria en Anaga Centro Veterinario desde 2007. Consultora de gestión y marketing para clínicas veterinarias. Certificada europea en Medicina Felina por la ESVPS. Diplomada “con distinción” en Advanced Certificate in Feline Behaviour. Miembro de GEMFE y de la ISFM. (International Society of Feline Medicine). Miembro del comité científico de AMVAC. Tesorera de AMVAC. Consultora Digital Certificada. Business Marketing Strategist avalada por Florida Global University. Copywriter certificada por la Escuela de Copywriting de Maïder Tomasena avalada por Florida Global University. Mentora de Veterinarios y creadora del Instituto Felino donde imparte formación a veterinarios. Conferencista internacional habiendo formado a más de 1000 veterinarios en España y Latinoamérica. Docente del posgrado de Gestión y Marketing para Veterinarios de Vetesweb. Autora de artículos científicos y de gestión, y colaboradora del libro “Manual práctico para la gestión de centros veterinarios” Autora del libro “Del offline al online. Cómo digitalizar mi clínica veterinaria” 2021 Multimédica Ediciones Veterinarias. Creadora del podcast Business Veterinario. Colaboradora del programa de radio “Como el perro y el gato” de Onda Cero. Creadora del Método SlowVet.

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