3 errores que cometes con la alimentación de tu perro

Los errores en el manejo de la alimentación de nuestro compañero suponen hasta el 80% de las visitas a las clínicas veterinarias.

Son muchas las causas que provocan errores en la alimentación que requiere cada individuo, siendo el antropomorfismo, el fiarse de supuestos expertos, y el caer en los presuntos caprichos del animal, las principales causas de las equivocaciones.

1. Antropomorfismo

El antropomorfismo se define como dar atribución de forma o cualidades humanas a lo que no es humano, en especial a divinidades, animales o cosas.

Es evidente que un perro no es un ser humano… aunque muchas personas mantengan este absurdo equívoco como sistema global de relación con su perro.

Entre los mantras del antropomorfismo tenemos:

Las dietas caseras son mejores que las comerciales.

Una dieta casera… ¿puede llegar a ser más completa, adecuada, que una dieta comercial?

Sin lugar a duda, SI.

Una dieta casera… ¿suele ser más completa que una dieta comercial?

Sin lugar a duda, NO.
 
Es evidente que, si nos gastamos el dinero en un VERDADERO especialista en nutrición animal, si tras la valoración completa del individuo y sus rutinas nos aporta una dieta específica, si seguimos al pie de la letra esa dieta… sin nuestras innecesarias aportaciones, y si administramos la cantidad diaria establecida, ni más ni menos… entonces, y solo entonces es posible que una dieta casera pueda ser “mejor” que una dieta comercial.

Como la realidad nos indica que todos los puntos anteriormente citados prácticamente NUNCA se cumplen, decidámonos por una dieta de alta gama, la mejor que pueda asumir nuestra economía.

Por cierto, una dieta casera SIEMPRE será más cara que una dieta comercial… y no por ello será más fiable (recordemos todos, TODOS, los puntos a cumplir)

Los alimentos comerciales aportan ingredientes innecesarios y/o de dudosa calidad.

Este es otro de los absurdos mantras que se pueden escuchar en los parques, leer en las redes sociales… y es absolutamente FALSO.

En la actualidad, aparte de por un tema exclusivamente LEGISLATIVO, los alimentos de animales han de cumplir unas estrictas condiciones higiénico-sanitarias, condiciones que ponen los alimentos para mascotas al mismo nivel de sanidad y seguridad que los alimentos humanos.

Por otra parte, dejando claro que la calidad de los alimentos de nuestros compañeros es tal que podrían ser ingeridos por sus humanos sin problema alguno, centrémonos en los ingredientes presuntamente innecesarios: los ingredientes más castigados en los últimos tiempos son los CEREALES.

Casi todas las empresas de alimentación han caído en la satanización de los cereales, de los “granos” (aunque estén convencidos de sus excelentes aportaciones nutricionales), por ello es fácil ver en los sacos de alimento el indicativo “Grain free”, una innecesaria y comercial sumisión a una innecesaria “moda anti cereales”

El único problema de los cereales es que han de ser perfectamente “cocinados” para el adecuado aprovechamiento de los nutrientes que aportan, nutrientes como los Hidratos de Carbono, FUNDAMENTALES en la alimentación de nuestros cánidos de hogar.

El perro es carnívoro, y no es carnívoro estricto como el gato, y esto no quiere decir que tenga que ingerir CARNE principalmente, y sí PROTEINA en un adecuado porcentaje.

Pensemos que los lobos, los precursores de nuestros cánidos, se alimentan principalmente de la caza de herbívoros, ejemplares que ingieren comenzando por sus vísceras, y que dentro de ellas se encuentran gran cantidad de cereales, cereales y plantas perfectamente “cocinados” por los jugos gástricos.

2. Supuestos expertos

El ser humano es capaz de emitir recomendaciones de cualquier cosa… incluso de materias sobre las que no tiene el más mínimo conocimiento… para un humano, todo es opinable.

El único profesional cualificado para emitir consejos sobre la alimentación de tu perro es un veterinario o veterinaria, y más adecuado aún si ese profesional tiene una especialización y una mayor práctica en nutrición animal.

Todo lo que se aleje de esta premisa está poniendo en riesgo la salud de nuestros “presuntos” mejores amigos.

Con la alimentación no se juega.

3. Caprichos del animal

Aquí no invertiremos mucho tiempo: el perro no nace caprichoso… SE HACE caprichoso “gracias” a su/s compañero/s humano/s…

El animal ha de acostumbrarse a comer el alimento que su humano, con la colaboración del profesional, hayan elegido… ¡¡Y PUNTO!!

Cualquier actuación, adición, picoteo… es la puerta abierta a los problemas, a ese 80% de casos que acuden a las clínicas veterinarias.

Los premios, picoteos… NUNCA deben pasar del 10% de la dieta diaria…

¿Cuántos conocen este dato?

¿Cuántos lo tienen en cuenta?

El alimento ha de ser ofrecido durante un máximo de 10 minutos; si en ese tiempo no ingiere su cantidad de alimento estipulada, el alimento se retira y no se ofrece más alimento hasta su siguiente toma, en la que actuaremos exactamente igual que hemos comentado para la primera toma.

Sencillo.
 
No íbamos a invertir mucho tiempo en este punto.

Carlos Rodríguez

Carlos Rodríguez

Veterinario Licenciado en la Universidad Complutense de Madrid. Director veterinario y co-propietario de Centros Veterinarios Mascoteros. Es presentador del programa ''Como el Perro y el Gato'' de Onda Cero. Además, es presidente de la Fundación Mascoteros.

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