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¿Por qué ladran los perros?

El ladrido forma parte del repertorio comunicativo de los perros. Sin embargo, cuando se vuelve compulsivo o molesto puede significar que algo no anda bien en nuestro perro. ¿Cómo podemos diferenciarlo y ayudarle?

Cuatro motivos por los que puede ladrar un perro

  1. Dolor o patologías: un perro puede ladrar como manifestación de un dolor interno o malestar. Un perro que sufre una degeneración de sus capacidades sensoriales también puede ladrar por una incomprensión de la situación o miedo. Por ejemplo, si no ve adecuadamente y no puede interpretar lo que se acerca o sus intenciones.

  2. Excitación: este tipo de ladrido ocurre en momentos puntuales cuando se produce una fase de estrés agudo. Se diferencia del estrés crónico porque aparece de forma puntual, e intensidad alta. Un ejemplo es cuando tu perro ladra en presencia de la pelota o ante la aparición de otro perro o persona a la que quiere saludar.

  3. Estrés crónico: cuando un perro no tiene cubiertas sus necesidades de ejercicio, el estrés producido se va acumulando en el cuerpo. Esto puede producir conductas compulsivas, incluyendo ladridos. Este tipo de ladridos compulsivos, que no tienen ningún fin adaptativo, se conoce como ladridos estereotipados.
    Las estereotipías son conductas sin una función aparente. Su verdadero fin, es disipar el exceso de energía y estrés del organismo, evitando que se acumule y produzca efectos negativos en la salud.
    Un ejemplo de ladridos compulsivos se observa en casos de perros que salen lardando de manera automática cuando se abre la puerta tras largos periodos encerrados.

Cuatro consejos para que disminuir los ladridos de mi perro

  1. Rutina: todos los perros necesitan rutinas. Esto les permite saber qué las cosas importantes para ellos, como que van a comer todos los días, pasear a determinadas horas o disfrutar de tu compañía después del trabajo.
    La rutina le da a tu perro cierto control, al conocer su cerebro lo que va a ocurrir. Tener control, le aporta tranquilidad y reduce sus niveles de estrés y por tanto los ladridos compulsivos.

Los cuatro perros que más ladran

  1. Los perros a los que les damos siempre todo lo que piden y no han aprendido a aceptar la frustración ni a desconectar.

  2. Los perros que no pasean de manera adecuada y permanecen encerrados más tiempo del que deberían. Estos perros suelen ser proactivos y están deseando hacer cosas con nosotros. Entrenarlos o hacer alguna actividad conjunta puede resultarles muy beneficioso.

  3. Los perros inseguros y con baja autoestima que se ven incapaces de resolver una situación concreta, como el hecho de quedarse encerrados.

  4. Los perros que tienen miedo a los ruidos u otro estímulo cuando lo perciben.

Enseñar a ladrar a tu perro, para eliminar el ladrido

La mayoría de ladridos, son consecuencia de las emociones del perro. Se producen así de forma automática, sin que el perro piense.
Si conseguimos pasar la conducta de ladrar a la vía cognitiva, en lugar de la emocional, podremos conseguir que nuestro perro deje de ladrar.
Esto implica haber atajado antes la razón emocional por la que le perro ladra.

¿Cómo enseñar a un perro a ladrar y a callar?

  • Hacer ladrar al perro, idealmente, para conseguir un juguete o comida
  • Reforzar con comida o juego el ladrido en función de lo que quiera conseguir
  • Tras haber conseguido esto varias veces, poner un comando delante del ladrido, por ejemplo, “ladra”
  • Reforzar con juego o comida en función de lo elegido
  • Para enseñarle a callar: hacer un gesto y premiar al perro por callar. Esto es posible, porque ante la sorpresa del gesto que hagamos dejara de ladrar un segundo.
  • Tras unas cuantas veces, comienza a utilizar un comando de “calla” antes del silencio.
  • Con estás rutinas poco a poco tendrás un perro que “ladra” o se “calla” a la orden.

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