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Éstos son los peligros para tu gato si le dejas salir a la calle

Algunas familias creen que dejando salir a su gato saciarán su instinto explorador, pero la calle entraña numerosos riesgos para nuestros compañeros felinos.

Los gatos son naturalmente curiosos y ágiles. Les encanta poner a prueba su capacidad trepar y cazar. Son sigilosos e inteligentes. Por todas estas cualidades, se han ganado la fama de ser capaces de sobrevivir en la calle.
No podemos olvidar que son animales domésticos y, aunque haya gatos que viven en colonias felinas en la calle, no están preparados para afrontar los muchos riesgos que existen en el exterior de su confortable y seguro hogar.
Un gato callejero tiene una esperanza de vida de entre 4 a 8 años, frente a 12 a 18 años de los felinos que tienen casa. Las estadísticas no diferencian a los gatos “indoor”, que nunca salen de casa, a los “outdoor”, a los que sí se les permite salir. Pero suponiendo que un gato callejero vive hasta 3 veces menos años, podemos dilucidar que permitiendo las salidas al exterior de nuestro felino, estamos exponiéndole a una serie de riesgos que pueden acortar su vida.
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Gata tricolor en la calle

  1. Extravío o robo del animal
    Nuestro compañero felino casero, está acostumbrado a vivir en un entorno seguro: su casa. Con ruidos y personas que son familiares para él.
    La calle es un entorno impredecible: vehículos, peatones, otros animales… Un bocinazo, el estruendo del cierre de una tienda, un inesperado petardo, el ladrido amenazante de un perro… Ruidos y situaciones que pueden dar lugar a que el felino huya despavorido y no encuentre la manera de regresar a su hogar.
    Si, además, el gato no se encuentra esterilizado, puede llegar a recorrer varios kilómetros para satisfacer su afán reproductivo en época de celo.
    Todo ello desencadena en la pérdida del animal, con el consiguiente sufrimiento del gato y de su familia.
    Por otro lado, un gato que vive en un hogar, se verá más confiado con las personas. Para alguien se encapriche de él, será fácil que pueda llevárselo.
  1. Enfermedades
    Aunque tengamos correctamente vacunados y desparasitados a nuestros gatos, no nos garantiza un 100% de efectividad. Además, hay innumerables virus, bacterias y parásitos “ahí fuera” contra los que tampoco están protegidos y que, además, pueden portar a nuestra casa.
    Comerse una presa en mal estado, la herida por una pelea, beber de agua estancada, el atusado con otros felinos callejeros… son algunos ejemplos de entrada de posibles enfermedades para nuestro gato.

  1. Posibles molestias a los vecinos
    Los gatos son capaces de hacernos sentir a la sociedad sentimientos totalmente opuestos: gran parte de la población los ama (por algo son los reyes de internet), a otra parte no les gustan y una minoría simplemente los odia.
    Ya mucho tienen que lidiar los incomprendidos felinos que viven en colonias felinas y sus cuidadores para que sean respetados, para que dejemos a nuestros gatos merodear por todo el barrio.
    Es comprensible que a una persona que no le gusten los gatos, le puede llegar a incomodar que se le meta en su jardín o duerma en los muebles de su terraza. Pero, además, incluso el más amante de los gatos, no tiene por qué soportar que un visitante felino le estropee las plantas, se rasque las uñas con la ropa del tendedero o perturbe la tranquilidad de sus animales de compañía. 
    Seamos respetuosos y pensemos que no podemos convertir nuestro gato en una mascota compartida por todo el vecindario.

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