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Esta es la mejor forma de acercarse a un perro que no te conoce

Los perros llaman la atención, de eso no cabe duda

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Esta científicamente probado que, si te cruzas por la calle con una persona que pasea a su perro, tus ojos irán hacia el perro. Y curiosamente lo mismo les pasa a nuestros compañeros caninos. Si se cruzan con una persona que lleva un perro, el foco de su atención irá hacia el animal.
Este motivo es la razón de que los perros sean un reclamo publicitario en ciertas campañas de productos que pueden no estar para nada relacionadas con ellos. Simplemente porque llaman la atención del espectador.
Pero además su aspecto suave y tierno hace que muchas personas, incluidos los niños, sientan el deseo de acercarse a acariciarlos. Y esto, bien sabemos que puede convertirse en una invasión de su espacio de seguridad para el perro.

Como debemos evitar está intromisión

Soy de las que piensa que, a los perros desconocidos, hay que dejarlos en paz. Pero también soy consciente de que algunas interacciones si se realizan de manera adecuada pueden suponer un beneficio para ambas especies, perros y humanos.
Persona ofreciendo su mano para que un perro le reconozca

Persona ofreciendo su mano para que un perro le reconozcaPersona ofreciendo su mano para que un perro le reconozca

Los perros de terapia

Ahora bien, las interacciones pueden resultar tan invasivas para los perros que les generen una cantidad de estrés que puede acumularse de manera crónica en el cuerpo y afectar a la salud del animal.
Esto es especialmente importante en los perros de terapia, en quienes se ha probado la cantidad de cortisol, hormona segregada en situaciones de estrés, aumenta cuando el perro es invadido por el usuario y no tiene posibilidad de retirarse de la interacción. Esto ocurre frecuentemente durante su trabajo como perro de terapia.

El paso a paso para acercarse a un perro desconocido

  1. Pregunta al dueño: el mejor que nadie conoce a su perro y puede orientarte sobre sus gustos a la hora de ser acariciado. O puede alertarte de que es mejor opción, dejar en paz al perro en ese momento. Este primer consejo implica que no debes acariciar un perro que espera solo en la calle y mucho menos si está atado y no tiene libertad de movimiento, pues podría defenderse de tu invasión.

  2. Aprende a diferenciar las señales del perro: aprende las señales básicas de estrés en el perro.
    Por ejemplo, un perro no está cómodo si:

    1. Bosteza
    2. Mira de reojo, mostrando la parte blanca en forma de una media luna (ojos de ballena)
    3. Se lame la nariz
    4. Se encoje, agacha la cabeza o las orejas o mete el rabo entre las piernas
    5. Si cierra la boca y te mira muy fijamente
    6. Si gruñe o ladra
    7. Si te muestra sus dientes…
En estas y otras ocasiones es mejor dejarlos en paz.
Finalmente, quiero citar a Santi Vidal, autor del libro, “Colores en el viento”, entre otros, quién me enseñó a respetar lo que él llama “la teoría de las cuatro Pes” a la hora de acariciar a un perro, y estas son:
Preaviso: la manera de acercarse para iniciar la comunicación debe ser percibida por el perro con suficiente antelación y no pillarle por sorpresa.
Permiso: hay que agacharse y preguntar al perro si es correcto nuestro acercamiento.
Placer: el perro le deben gustar nuestras caricias, por lo que no deberán ser bruscas ni demasiado intrusivas.
Productividad: el perro debe sacar un provecho claro de la interacción. Por ejemplo, una buena experiencia de socialización.
Con todo esto, espero que acercarse y acariciar un perro desconocido, se convierta en un acto de comunicación bidireccional con respeto hacia el animal y no en un capricho egoísta.
Referencias:

La ventana a un mundo en constante cambio

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