¿Cómo será la comida del futuro?

Prepárate para comer insectos aderezados con salsa barbacoa y carne sintética cultivada en el laboratorio.


¿Te parece apetitosa esta deliciosa hamburguesa? Pues desde ya te aseguramos que en el futuro, este producto podría convertirse en un bien de lujo. Está hecha de carne de vacuno. Y estamos hablando solo de dentro de 30, quizá 40 años.

 

¿Qué comeremos en el futuro cercano?

Lo primero que tienes que saber es que con lo que ha costado producir 250 gramos de carne, se podrían haber producido 50 platos de cereales. Además, la manutención de esta vaca supone la destrucción 5 metros cuadrados de ecosistema.

Es un hecho: la ganadería y la agricultura no son sostenibles. Actualmente se exploran 1280 millones de vacas en todo el mundo, y casi todos los productos que se obtienen de su explotación se consumen en los países desarrollados.

Por no hablar de las llamadas enfermedades de la opulencia, como la obesidad, que son las primeras causas de muerte en los países desarrollados, mientras en otras partes del mundo la gente sigue muriendo de malnutrición.

La producción ganadera emite tal cantidad de gases de efecto invernadero y requiere tal cantidad de recursos que en 50 años, va a ser completamente insostenible, tanto para el medio ambiente como para la demanda humana.

La población mundial sigue creciendo, y en 2100 se moverá entre los 15.800 millones de personas para la estimación más alta. Actualmente es de 7.700 millones de personas.

A finales del siglo XVIII, Robert Malthus predijo que en menos de tres siglos, la producción de alimento sería insostenible. Pero Malthus no contaba con el desarrollo tecnológico de que íbamos a disponer en la mitad del siglo XXI. La población aumenta, pero los recursos naturales, no.

¿Cuál es la alternativa?

Pues bien, aquí tienes unas cuantas. Los insectos: contienen proteínas, grasas saludables, aminoácidos y vitaminas. Viscoso, pero sabroso…

Sí, muy bonito, pero ya veo por dónde vas. ¿Qué pasa con la carne?

Cuánto vas a echar de menos un jugoso filete de ternera, ¿verdad? Pues puede que, a pesar de todo, no tengas que renunciar a ello. Estoy hablando de la carne de laboratorio, y puede salvar el planeta. ¿Te comerías una hamburguesa fabricada en el laboratorio?

En 2013 se produjo la primera hamburguesa artificial, lograda por un grupo de investigadores de la Universidad de Maastrich en los Países Bajos, liderados por Mark Post.

¿Y cómo se hace? Las células madre pueden replicarse y dar forma a tejido celular del cualquier tipo. Pues bien; tan solo necesitamos obtener células madre del músculo de una vaca, un cerdo, o el animal que queramos, y replicarlas en el laboratorio hasta obtener algo así como una masa de carne picada. Se podría comer carne sin matar a un animal y, por supuesto, sin sufrir en el proceso, y ahorrar en recursos. Podría reducir hasta en un 45% la cantidad de energía empleada y en un 96% la emisión de gases invernadero.

 

 

¿Problemas?

La primera hamburguesa de laboratorio de 2013 fue un éxito, excepto porque costó 250 mil euros y llevó hacerla de dos a tres meses.

Pero Mark Post confía en que perfeccionándose las técnicas, pueda llegar a producirse en 7 días, incluso mucho más rápido de lo que lo hace la ganadería, y que cueste solo 10 euros.

Otro inconveniente: el sabor.  Como el tejido de la carne de laboratorio es muscular, no tiene grasa, que es lo que le concede gran parte del sabor a la carne. Pero los investigadores ya están trabajando en producir grasa en el laboratorio para perfeccionar esta hamburguesa.

Aún hay más. La llaman la hamburguesa imposible. También está creada en el laboratorio y está creada exclusivamente con tejidos vegetales. Asombrosamente, si vieras una de estas hamburguesas, te sería muy difícil distinguirla de una de carne de vacuno genuina. Hay una molécula que es esencial, y que es lo que confiere a la carne su textura, sabor, color y olor característicos al concinarla: una hemoproteína que simplemente se añade a este filete de origen vegetal, y voilá, tenemos una hamburguesa casi indistinguible de la nuestra.

Como veis, tenemos alternativas de sobra para procurar alimento a todos los seres humanos, y de manera mucho más eficiente. Puede que falte muy poco para que todos consumamos insectos de manera normal y carne de laboratorio. ¿Te unirás tú a esta nueva forma de consumo? Puede que en algunos años no te quede más remedio.

 

Continúa leyendo