Robots inspirados en la naturaleza

Inventores e ingenieros emulan los ingeniosos diseños biológicos para obtener todo tipo de aplicaciones técnicas.

Los reinos animal y vegetal no han echado mano de los metales

La biomimesis nos adentra en una nueva forma de enfocar nuestra tecnología, que históricamente ha sido muy distinta de lo que podemos encontrar en la naturaleza. “Basta mirar a nuestro alrededor. Tenemos ángulos rectos por doquier. Pero si observamos un campo, un parque o un bosque, ¿dónde están? ¿No los hay? Sí, pero son raros”, escribe el biólogo Steven Vogel en su libro Ancas y palancas. Así, nuestras construcciones son estructuras secas y rígidas, mientras que la naturaleza las prefiere húmedas y flexibles; dependemos fuertemente de los metales, aunque la naturaleza jamás los ha necesitado; para desplazarnos usamos la rueda, pero la naturaleza nunca ha hecho uso de ella... 

Picos y calaveras más resistentes que cualquier herramienta humana

Esta estratagema tiene importantes aplicaciones. Ya existen colectores de niebla y sistemas de captura de agua basados en ella en más de una veintena de países africanos, sobre todo en zonas áridas. Aun así, resulta muy difícil competir con la finura tecnológica de la naturaleza, algo que no dejan de demostrarnos los molestos mosquitos: no hay aguja hipodérmica que iguale al aparato chupador de la hembra de estos dípteros, que incorpora en un mismo instrumento una bomba de succión, elementos cortantes, taladradores, inoculadores de anestesia y anticoagulantes.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, ha analizado cómo el pájaro carpintero cheje, Melanerpes aurifrons, amortigua el golpeteo incesante en su cráneo. Gracias a su detallado estudio, estos científicos lograron concebir un sistema de amortiguación para microdispositivos que es capaz de soportar hasta 60.000 g. Sus desarrolladores creen que este avance permitirá que las cajas negras de los aviones, por ejemplo, resistan mejor los impactos si se produce un accidente. Pero es que, de momento, la cabeza de estas aves ya ha servido para diseñar diversos sistemas de protección. Es el caso de algunos cascos para ciclistas, jugadores de fútbol americano o montañeros. 

Nueva estrategia para combatir las bacterias resistentes

Las primeras pruebas mostraron que en una superficie diseñada a imagen y semejanza de la piel del tiburón se fijaban hasta un 85 % menos de algas que en una lisa. A continuación, Brennan realizó otros ensayos en un hospital de California: durante tres semanas, algunos microorganismos potencialmente dañinos, como las bacterias Escherichia coli y Staphylococcus aureus, fueron incapaces de establecer colonias suficientemente grandes como para que pudieran ser peligrosas para los seres humanos en las zonas que había tratado. ¿Acaso nos encontramos ante una nueva forma de combatir infecciones?

La pose de una mariposa da alas a los paneles solares

Al otro lado del Atlántico, un grupo de científicos, esta vez de la Universidad de Exeter, ha examinado la postura, parecida a una V, que adopta la mariposa Pieris rapae para calentar los músculos implicados en el vuelo antes de despegar. Pues bien, este modelo ha permitido construir paneles solares casi un 50 % más potentes. Decenas de otros equipos de expertos en todo el mundo buscan soluciones similares a partir de la configuración anatómica de otros muchos insectos, lo cual da una idea de la importancia que esta cobrando la biomimética. De hecho, se estima que para 2025 este tipo de tecnologías moverá 300.000 millones de dólares solo en Estados Unidos.

Etiquetas: animalesinventosnaturalezatecnología

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