Preparándonos para el clima extremo

Desde fuertes vientos y fuertes lluvias hasta sequías y temperaturas en picado, Europa ya ha comenzado a sentir los efectos del clima extremo. A medida que nos acostumbramos a esta nueva realidad, los científicos están investigando cómo afectará la forma en que nos movemos y si nuestra infraestructura puede hacerle frente.

La mayoría de los científicos predicen que el cambio climático conducirá a un empeoramiento del tiempo. Esto podría incluir tormentas de nieve más severas, lluvias más intensas e incendios forestales. Todo ello puede tener efectos desastrosos en nuestra red de transporte, provocando el cierre de túneles o puentes críticos y, en las peores circunstancias, provocando lesiones y muertes. El costo del colapso de la infraestructura por el clima se estima en 29 mil millones de euros al año.

"La idea general es que este tipo de fenómenos meteorológicos extremos se volverán cada vez más (severos) en el futuro", comenta Angelos Amditis del Instituto de Comunicaciones y Sistemas Informáticos (ICCS) de Grecia. "Este será un problema importante para nuestra sociedad en el futuro, y realmente afectará nuestra vida diaria y nuestra forma de movernos, trabajar o vivir".

Es uno de los investigadores que ahora están estudiando cómo podemos hacer frente a estas situaciones. Esperan desarrollar tecnologías y métodos que puedan ayudar a las personas y los servicios de emergencia a obtener información en tiempo real sobre cualquier evento grave y planificar en consecuencia.

 

Crítico

Amditis dirige un proyecto llamado RESIST, cuyo objetivo es garantizar que partes críticas de nuestra red de transporte puedan hacer frente a eventos extremos, tanto naturales como el clima, como eventos causados por humanos como los ciberataques.

Para hacer esto, el proyecto, que comenzó en septiembre, se centrará en dos rutas de transporte importantes: el puente T9 en Grecia y el túnel de Santa Petronilla en Italia, los cuales, si se cierran, causarían grandes problemas. Se llevará a cabo un proyecto piloto para probar la resistencia a condiciones climáticas extremas en el primero en febrero de 2021 y en el segundo en julio de 2021.

Cuando se trata de condiciones climáticas extremas, estas carreteras corren mayor riesgo de fuertes nevadas y lluvias, y las inundaciones en particular son una seria preocupación. En tales casos, los puentes y las carreteras pueden cerrarse durante horas o incluso días, dejando a muchas personas varadas a ambos lados porque no pueden viajar.

"Si se pierde un camino, normalmente se puede encontrar la manera de rodearlo", expone Amditis. "Pero si pierde un túnel o puente, entonces tenemos problemas más críticos".

Una de las soluciones de RESIST a este problema se llama Sistema de aire pilotado remotamente (RPAS). Los investigadores planean usar una serie de drones y sensores para monitorear continuamente el entorno cerca del túnel y el puente durante períodos de clima intenso, y verificar cualquier problema lo antes posible que pueda resultar en un cierre.

 

"Va a informar a la gente sobre la situación y les ayudará con su planificación", dijo Amditis. "Y el proyecto utilizará drones y sensores para comprender exactamente qué tipo de medidas deben tomarse después del evento".

Estos sistemas de alerta no están ampliamente implementados en este momento, e incluso cuando lo están, un problema crucial es que estos eventos severos a menudo pueden ir seguidos de una falla en las redes de comunicaciones. La idea de RESIST es construir redes de comunicación alternativas, que puedan entrar en acción durante estos eventos y enviar información tanto al público como a los servicios de emergencia.

El objetivo final es mejorar la seguridad del público. RESIST quiere proporcionar a las personas información actualizada, para que puedan planificar una ruta alternativa si es necesario o, en las peores situaciones, evitar viajar por completo. Y a medida que aumenten los fenómenos meteorológicos extremos en el futuro, este sistema de alerta temprana podría resultar crucial.

Pero aunque los túneles y puentes son puntos clave, nuestra red de transporte diaria también deberá ser capaz de hacer frente a condiciones meteorológicas extremas. Belén Riveiro, de la Universidad de Vigo en España, está ejecutando un proyecto llamado SAFEWAY que analiza varios tramos de carreteras y ferrocarriles de Europa para ver cómo se enfrentan a los fenómenos meteorológicos graves y cómo podemos planificar los desastres.

Su objetivo es reducir a la mitad el tiempo que tardan los servicios de emergencia en llegar a la escena si es necesario, y reducir en un tercio el tiempo necesario para reparar carreteras o ferrocarriles.

"Queremos integrar nuevas tecnologías de monitoreo, incluida la teledetección y la información proporcionada por humanos, para tener un sistema de monitoreo más eficiente", dijo. "La idea es mejorar la resistencia de nuestra red de transporte cuando suceden este tipo de eventos".

A través del proyecto, que comenzó en septiembre de 2018 y finaliza en febrero de 2022, los científicos ejecutarán una serie de proyectos de prueba en toda Europa. En total, SAFEWAY espera recopilar datos en tiempo real de 5.000 millones de pasajeros-kilómetros en toda Europa.

 

Un estudio en Portugal analizará varios tramos de carreteras y ferrocarriles en las regiones de Leiria y Santarém, que corren un riesgo especial de incendios forestales e inundaciones. Aquí los investigadores evaluarán la amenaza que representan tales eventos para la red de transporte. Quieren usar datos en tiempo real de personas para monitorear el tráfico e incluso rastrear publicaciones en las redes sociales, para ver si alguna ruta se ha visto afectada por el clima.

"Es importante poder anticipar las ocurrencias de estos eventos, o anticipar los efectos que pueden tener para los usuarios", concluye Riveiro. "Podemos ver cada día que los efectos del cambio climático son cada vez más severos".

 


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