Miniórganos artificiales, la clave de la medicina personalizada

Estos ‘organoides’ son clones exactos de órganos originales de pacientes, en los que se prueban fármacos y se estudia cómo se forman los tejidos.

3D heart

¿Imaginas un clon de cada órgano de tu cuerpo, hecho en miniatura? Esto es lo que los científicos lograron en Holanda, con el intestino de un paciente de 50 años enfermo de fibrosis quística, para probar en él un fármaco que, finalmente, mostraría efectos positivos en su cuerpo y salvaría su vida. Una intervención que fue todo un éxito, dado que pudieron probarse los efectos de un tratamiento recreando las condiciones exactas del paciente en cuestión, que poseía una extraña mutación. Un gran paso para la medicina personalizada.

El 'mini intestino' se desarrolló en el laboratorio de Hans Clevers, director del Instituto Hubrecht. Hacía ya más de una década, que Clevers identificó un tipo de célula madre en el intestino que puede dar a luz a todas las demás células intestinales. Con la nutrición adecuada, su equipo persuadió a estas células madre para que crecieran en una versión en 3D, de tamaño de la punta de un lápiz, del intestino del que provenía. El pequeño intestino era funcionalmente similar al intestino original, y contenía sus tipos de células principales.

A partir de entonces, Clevers ha fabricado otros mini órganos como este, incluyendo el estómago, el páncreas, el cerebro, y el hígado. Fáciles de manipular, estos 'organoides' arrojan luz acerca de cómo se desarrollan los tejidos y se reparan lesiones. Pero quizás lo más emocionante, dicen muchos investigadores, es su capacidad para tratar enfermedades.

En concreto, los investigadores están elaborando órganos con células tumorales para imitar al cáncer y estudiar cómo se produce. Además, los mini órganos pueden ayudar a predecir cómo un individuo responderá a un fármaco, lo que hace que la medicina personalizada sea una realidad.

Este logro de la medicina lleva detrás décadas de investigación. Hace más de 50 años, los investigadores ya dedujeron que las criptas de roedores producen muchas células que sobreviven sólo unos pocos días, sugiriendo alguna fuente de vida no identificada más larga para las células.

Cleves, en los primeros trabajos, identificó una molécula clave, el factor de transcripción 1 específico de células T (TCF-1), que permite proliferar a las células inmunes conocidas como linfocitos T. Más tarde, encontró que el TCF-1 es parte de la familia Wnt de moléculas de señalización que es importante no sólo para las respuestas inmunes, sino también para el desarrollo embrionario y la reparación de tejidos.

A finales de los años 90, inspirado por una ráfaga de investigaciones sobre las células madre en el momento, Clevers comenzó la caza de las células madre intestinales.

Hasta que el 2007 descubrió que las células que llevan determinado receptor dan lugar a todas las células en los intestinos del ratón. Más tarde, se encontraron también células positivas para LGR5 en otros órganos. En algunos, las células estaban siempre activas; en otros, como el hígado, se multiplicaron sólo cuando los tejidos detectaron  lesiones.

En ese momento, el cultivo de células madre era notoriamente difícil, hasta que en 2009, otro investigador del laboratorio de Clevers logró crear la primera réplica en 3D de un epitelio intestinal.

Un nuevo campo de la medicina que tiene especial relevancia en los tratamientos personalizados, la tendencia hacia la que se mueven las terapias para enfermedades como el cáncer.

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