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¿Cuál fue la primera vacuna de la historia?

La primera vacuna del mundo fue la viruela y este hito médico se lo debemos al británico Edward Jenner, pionero en el concepto de las vacunas.

La viruela y la primera vacuna de la historia están íntimamente relacionadas, ya que, gracias a la vacuna que desarrolló el científico británico Edward Jenner para prevenir las infecciones de viruela, comenzó un desarrollo, sin prisa pero sin pausa, de muchas más vacunas que han salvado y siguen salvando vidas.
Si bien los humanos han usado desde hace siglos formas de protegerse contra las enfermedades, sería la llegada de la primera vacuna la que estableció un antes y un después en la medicina y un cambio en la vida de la humanidad.

La viruela, una horrible enfermedad

La viruela era una enfermedad terrible. Aproximadamente 3 de cada 10 personas que se contagiaban, morían; y los que sobrevivían acababan con cicatrices, que a veces eran graves. En ese momento, la viruela asolaba Europa y mataba a unas 400.000 personas al año. Se alimentaba principalmente de niños, pero también adultos. El rey Luis XV de Francia murió de viruela y un uno de los presidentes estadounidenses, George Washington, sobrevivió a la viruela pero le dejó numerosas marcas o cicatrices en su rostro. Otros quedaban ciegos.
Aunque uno de los primeros métodos para controlar la enfermedad fue la variolización: exponer a personas sanas al material de las pústulas de la viruela para evitar contraerla de forma natural; funcionaba, aunque serían muriendo; lo que sí consiguió es disminuir el número de personas que fallecían.
La primera vacuna

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Entran en juego las vacas

La base para la vacunación comenzó en 1796 cuando el médico inglés notó que las vacas lecheras que habían contraído la viruela bovina estaban protegidas contra la viruela.
¿Qué pasaría si pudiera exponer artificialmente a una persona a una forma más segura de la enfermedad antes de que se encontrara con una versión potencialmente letal de la enfermedad completa? Eso podría evitar que contraigan la enfermedad en toda regla si la encuentran en el futuro. Esta es la base de la vacunación, que a su vez se basa en la práctica milenaria de la inoculación.
En 1798 el doctor Edward Jenner (también músico, poeta y cazador de fósiles) descubre que la vacunación con el virus de la viruela puede proteger a una persona de la infección de la viruela. Demostró su éxito con un controvertido experimento en el que inyectó a James Phipps, un niño de ocho años (el hijo del jardinero de Jenner), pus de una llaga de una paciente que se había contagiado de viruela bovina, de una vaca lechera de su granja (y había sobrevivido, lo que indicaba que esta variante era mucho más leve). 
El niño contrajo la viruela bovina. Días después le inyectó el virus de la viruela. ¿Qué ocurrió? No murió. Pasar el virus de la viruela bovina había provocado una protección definitiva contra la viruela. Estaba inmunizado. Y ese fue el principio de las vacunas. Se le considera el padre de las vacunas debido a su enfoque científico que demostró que el método funcionaba. Hoy en día el método es más sencillo y efectivo, pero todo tiene un principio.
Jenner había aprendido a vencer a la viruela. Las tasas de mortalidad cayeron rápidamente cuando ideó la primera estrategia de vacunación y se ganó el respeto de todos.
Las siguientes vacunas recomendadas de forma rutinaria se desarrollaron a principios del siglo XX, como la que protege contra la tos ferina (1914), la difteria (1926) y el tétanos (1938).
Tras una enorme campaña de vacunación en todo el mundo que arrancó en 1959, dos décadas después, en 1980, la Organización Mundial de la Salud declaró que el mundo estaba libre de viruela. En África fue erradicada en 1977.

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