Muy Interesante

¿Cuándo y cómo pronunció Churchill el discurso de “Sangre, sudor y lágrimas”?

Este fue el primer discurso de Winston Churchill como Primer ministro de Reino Unido

 
“Diré a esta Cámara, tal como le dije a aquellos que se han unido a este Gobierno: No tengo nada que ofrecer, sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor". En el primer discurso de Winston Churchill como primer ministro dejó una de las frases que han pasado a la historia. El 13 de mayo de 1940, Churchill pronunció su famoso alegato desde la Cámara de los Comunes como recién nombrado primer ministro. Su predecesor Neville Chamberlain había dimitido tres días antes, tras el fracaso de la operación aliada en Noruega.
Chamberlain, el Rey y otros muchos líderes conservadores querían que el sustituto fuera lord Halifax, el Ministro de Asuntos Exteriores. Pero Halifax rechazó el cargo pensando que Churchill podría realizar mucho mejor esta crítica tarea.
Tanto Chamberlain como Halifax estaban señalados como los representantes de la política de apaciguamiento, de evitar la confrontación con Alemania. Mientras que la imagen de Churchill representaba todo lo contrario.
El motivo que precipitó la caída de Chamberlain fue la actuación en Noruega, que básicamente fue un fracaso inglés y francés de intentar liberar Noruega de los nazis. Aunque Chamberlain superó una moción de censura, en los debates parlamentarios del 7 y 8 de mayo quedó demostrado que apenas contaba con apoyos, y había perdido muchos de entre sus propias filas. En mitad de la guerra era incuestionable que el Gobierno necesitaba de unos apoyos más amplios de los que iba a contar Chamberlain, puesto que los laboristas y liberales habían declarado que no le apoyarían, pero que sí estaban dispuestos a hacerlo si se presentaba otro Conservador.
Paradójicamente, en esta operación en Noruega que acabó con la caída de Chamberlain y con la llegada de Churchill al cargo de Primer Ministro, la actuación de Churchill fue bastante deficiente. Churchill era el lord del Almirantazgo, el responsable de la Marina británica, y durante esta operación mostró continuos cambios de ideas. Y aunque la Armada británica logró hundir varios destructores se puede hablar de un auténtico desastre. El propio Churchill reconoció que él había sido mucho más responsable que su predecesor en el cargo.

Churchill, al frente de la guerra

Unos años más tarde, Churchill recordaba el día en el que fue nombrado primer ministro: “Cuando me acosté hacia las 3 de la madrugada [la noche en que lo nombraron primer ministro], era consciente de que experimentaba una profunda sensación de alivio. Al fin tenía autoridad para dar instrucciones en toda la escena. Me sentía como si estuviera andando con el destino y que toda mi vida pasada no había sido sino una preparación para esta hora y para esta prueba […]. Estaba seguro de que no fracasaría. Por lo tanto, aunque esperaba impaciente que llegara la mañana, dormí profundamente y no tuve necesidad de sueños alentadores”
El 11 de mayo formó Gobierno y dos días después pronunció el famoso discurso. Un tono lento, bronco, incluso algo rudo, pero sobre todo firme. El discurso fue muy breve, unos cinco minutos. Durante la primera parte, básicamente, comunica a la Cámara la formación de nuevo gobierno, y posteriormente menciona los frentes abiertos, Noruega y Países Bajos.
Es fundamentalmente un mensaje de aviso, un llamamiento a estar en alerta, y ya anuncia los próximos escenarios de guerra, el Mediterráneo y el aire. El último párrafo es un mensaje patriótico de unidad, y de firmeza frente al enemigo.
Como gran escritor que era, Churchill utiliza la palabra precisa, por ejemplo en las cuatro famosas palabras que en inglés tienen más resonancia, son cuatro sílabas (blood, toil, tears and sweat) “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. La cita no era original, sino que la habían utilizado otras personalidades a lo largo de la historia.
Winston Churchill durante un discurso

Winston Churchill durante un discursoWinston Churchill durante un discurso

Parte más destacada del discurso:
“Diré a esta Cámara, tal como le dije a aquellos que se han unido a este Gobierno: No tengo nada que ofrecer, sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor. Tenemos ante nosotros una prueba de la naturaleza más penosa. Tenemos ante nosotros muchos, muchos largos meses de lucha y de sufrimiento. Me preguntáis: ¿cuál es vuestra política? Os lo diré: hacer la guerra por mar, tierra y aire con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y triste catálogo del crimen humano. Esa es nuestra política.
Preguntaréis: ¿cuál es nuestro objetivo? Puedo responderos con una palabra: victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar del terror, victoria por largo y duro que sea el camino, porque sin victoria no hay supervivencia. Que quede claro: no habrá supervivencia para el Imperio británico, no habrá supervivencia para todo lo que el Imperio británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia sus metas”.

La ventana a un mundo en constante cambio

Muy Interesante

Recibe nuestra revista en tu casa desde 39 euros al año

Suscríbete
Suscripciones a Muy Interesante
tracking