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¿Por qué las fronteras de África están hechas a escuadra y cartabón?

Cuando miramos un mapamundi solemos identificar con bastante facilidad las fronteras de muchos países. Sin embargo, en África muchas de ellas se basan en llamativas largas líneas y ángulos rectos…¿Y esto por qué?

En general, a nivel mundial muchas de las líneas que marcan las fronteras nacionales son bastante irregulares, y su trazado suele responder normalmente a localizaciones históricas o accidentes naturales como pueden ser los ríos o las cadenas montañosas. Sin embargo, en  otras ocasiones, podemos observar que las delimitaciones fronterizas se basan en líneas que parecen trazadas a escuadra y cartabón… como sucede, de forma abrumadora en lugares como África.
Y para responder a su por qué, debemos viajar a finales del siglo XIX, concretamente a la época de la historia en la que estaba en su máximo apogeo el fenómeno del colonialismo y el imperialismo. Proceso encabezado principalmente por las potencias industriales europeas. Es decir, países como Gran Bretaña, Francia o Alemania. Los cuales aspiraban a crear o mantener, como su propio nombre indica, imperios coloniales con los que erigirse como naciones dominantes a nivel mundial. Controlando militar y políticamente para ello las regiones o países necesarios para asegurar la extracción de recursos naturales o materias primas, y sobre todo, el flujo comercial necesario para continuar manteniendo su estatus.
Como es obvio, de este fenómeno colonial, surgieron enormes rivalidades políticas y económicas internacionales que acabarían derivando, pocas décadas después, en el estallido de la “madre de todas las guerras” que habían tenido lugar hasta la fecha, la Primera Guerra Mundial. No obstante, antes de llegar a este conflicto, si es justo decir que existieron varias reuniones internacionales para intentar establecer una especie de equilibrio colonial entre las diferentes potencias y evitar así la guerra. Una de ellas, quizás la más conocida e importante, fue la que se bautizó como “Conferencia de Berlín de 1885”, y que fue auspiciada por el canciller alemán por aquel entonces, Otto Von Bismarck.
 Y es que esta reunión se convocó básicamente para que todas las potencias imperialistas se pusieran de acuerdo para repartirse, como si de una tarta se tratase, el continente africano. De hecho, hay incluso ilustraciones de la prensa de la época que lo reflejaron tal cual, caricaturizando a los principales líderes políticos de la época sentados en una mesa mientras Bismarck cortaba un pastel que llevaba el nombre de África.
Caricatura publicada en la prensa francesa en 1885 tras las sesiones de la Conferencia de Berlín. Fuente: Wikimedia Commons.

Caricatura publicada en la prensa francesa en 1885 tras las sesiones de la Conferencia de Berlín. Fuente: Wikimedia Commons.Caricatura publicada en la prensa francesa en 1885 tras las sesiones de la Conferencia de Berlín. Fuente: Wikimedia Commons.

A ella acudieron quince países, aunque los que llevaron la voz cantante fueron Bélgica, Francia, Reino Unido y el Imperio Alemán, quedando en un segundo plano naciones menos poderosas como España, Italia o Portugal.
De este modo, el Reino Unido, recibió la tutela de multitud de países como Egipto, Sudán, Nigeria, Sierra Leona, Uganda, Rodesia (que es la actual Zimbabwe), así como el África Oriental Británica (lo que sería la actual Kenia) y Bechuanalandia (la actual Botswana) y Sudáfrica. Francia, recibió la tutela de otros como una parte de Marruecos, Argelia, Túnez, el África Occidental francesa (integrada por los actuales países de Senegal, Mauritania, Mali o Costa de Marfil), la Somalia francesa y Madagascar. A los alemanes les asignaron la llamada África Oriental alemana, es decir, lo que hoy serían Ruanda y Tanzania, más otros lugares como Camerún y Namibia. Al rey de Bélgica, Leopoldo II, le concedieron el llamado Estado Libre del Congo, luego llamado Congo Belga o Zaire, actual. A Italia, le concedieron Libia, Eritrea y la Somalia Italiana, a Portugal, Angola y Mozambique. Y a España, el norte de Marruecos, Ifni, el Sahara español y Guinea Ecuatorial.
El caso es que durante este reparto, para establecer las nuevas fronteras de los territorios coloniales, las potencias europeas, donde pudieron, usaron accidentes geográficos como límites, como por ejemplo sucedió con el río Níger, el río Congo o el Lago Victoria. Por el contrario, donde no los hubo, como en zonas ampliamente desérticas o selváticas, decidieron trazar enormes y largas líneas rectas que se llevaron por delante, en muchos casos, las organizaciones territoriales previas que habían establecido los habitantes de esos lugares.
Mapa de África con las fronteras actuales. Muchas de ellas heredadas de la Conferencia de Berlín de 1885. Fuente: Wikimedia Commons.

Mapa de África con las fronteras actuales. Muchas de ellas heredadas de la Conferencia de Berlín de 1885. Fuente: Wikimedia Commons.Mapa de África con las fronteras actuales. Muchas de ellas heredadas de la Conferencia de Berlín de 1885. Fuente: Wikimedia Commons.

Por ese motivo, desde ese momento, dentro de estas nuevas fronteras, quedaron enmarcados pueblos y tribus históricamente rivales, provocando numerosos conflictos sociales y étnicos como fue el caso del trágico genocidio ruandés que tuvo lugar a mediados de los años 90. Y es que precisamente en este tuvieron mucho que ver estas delimitaciones fronterizas artificiales, pues cuando los hutus llegaron al gobierno en Ruanda, aprovecharon su posición de poder para fomentar la persecución y asesinato de la minoría étnica de los tutsis que vivían dentro de las fronteras del país. Una tribu, los tutsis, y he aquí lo importante, con la que los hutus llevaban enfrentados desde tiempos inmemoriales y que los acuerdos establecidos en Berlín a finales del siglo XIX no tuvieron en cuenta generando a la postre uno de los episodios más graves, mortales y trágicos de la historia africana.
Referencias:
D’Effilippo, V., Ball, J.(2013). La historia infográfica del mundo. Desperta Ferro Ediciones.
Tertrais, B., Papin, D. (2018). Atlas de las fronteras: Muros, conflictos, migraciones. Cátedra.
Nikolic, Z. (2020). Atlas de fronteras insólitas. Geoplaneta.

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