Muy Interesante

¿Cuál es el origen del término kafkiano?

La utilizamos con el sentido de “absurdo”, “angustioso” o “extraño”, pero ¿de dónde procede la palabra kafkiano?

El uso del adjetivo "kafkiano" se ha normalizado en la lengua cotidiana. La Real Academia Española lo admitió en 2001, cuando ya llevaba décadas utilizándose. Se dice que una situación o una circunstancia resulta kafkiana cuando se nos muestra opresiva y compleja en exceso, más propia de una pesadilla que de la vida corriente. También se aplica para describir aquellas circunstancias o situaciones que alcanzan altas cotas de absurdidad.
El significado primario del término kafkiano, sin embargo, alude simplemente a todo aquello que se relaciona con la vida y la obra del escritor Franz Kafka. ¿Cómo se convirtió el término, entonces, en sinónimo de lo extraño, absurdo y desasosegante?

Kafka, el padre de lo kafkiano

Estatua dedicada a Franz Kafka en su Praga natal. Imagen: Wikicommons

Estatua KafkaEstatua dedicada a Franz Kafka en su Praga natal. Imagen: Wikicommons

Franz Kafka (1883-1924) nació en Praga cuando la ciudad todavía formaba parte del Imperio Austrohúngaro. Miembro de una familia de clase media judía, sufrió de una salud débil que lo llevaría a la tumba prematuramente víctima de la tuberculosis. Su ánimo tímido, recogido y algo melancólico, y su interés por la literatura le ganaron la incomprensión de sus padres, más interesados en el comercio y el dinero que en las empresas intelectuales de su hijo. Aun así, consiguió graduarse en derecho y comenzó a trabajar para una empresa de seguros, donde desempeñó su labor con precisión y se ganó el aprecio de sus superiores. Sus intereses vitales, sin embargo, estaban puestos en la literatura y la vida intelectual.
El trabajo de oficina solo le dejaba las noches para escribir. Compuso varias novelas y relatos dominados por esa inquietud y esa aura sombría que acabarían por definir la esencia de lo kafkiano. Sus personajes protagonistas suelen ser hombres comunes y corrientes que se ven catapultados en situaciones asfixiantes.
Es justamente eso lo que sucede en La metamorfosis (1915), probablemente, su novela más famosa, hoy considerada un clásico de la literatura universal. La metamorfosis inicia con un suceso fantástico: Gregor Samsa, su protagonista, se despierta una mañana convertido en insecto. El motivo nunca se explica y, en realidad, no es relevante para la evolución de la historia. Lo esencial es que el pobre Samsa tiene que intentar encontrar un modo para recuperar una vida normal. La vergüenza que su familia siente por la transformación y la desesperación del protagonista por no saber cómo revertir su estado conforman otros dos elementos básicos de lo kafkiano.
Otra de las claves de lo kafkiano se encuentra en las trampas de la burocracia y del poder institucional. En la novela El proceso (1925), Joseph K. es un trabajador de banco al que arrestan y someten a una investigación judicial. Su crimen nunca se explicita y el protagonista sufre el vapuleo constante del sistema, lo que incrementa la sensación de injusticia y sinsentido de la situación. Joseph K. se esfuerza por encontrar una vía burocrática de escape, visita oficina tras oficina explicando su caso y, por el camino, va perdiéndose irremediablemente por los vericuetos de un sistema incomprensible. La suya es una historia de impotencia, de la imposibilidad de luchar contra un sistema del que no acaban de entenderse las reglas.
En su novela inacabada El castillo (1926), predomina un clima laberíntico similar. K., el protagonista, es un agrimensor que llega a un pueblo dominado por un castillo. Aunque han sido las propias autoridades de la fortaleza quienes lo han llamado, K. no consigue acceder al interior por mucho que recurra a todas sus estratagemas, incluidas las amenazas.

De lo literario a lo real

Anthony Hopkins y Orson Welles en la adaptación cinematográfica de la novela El proceso. Imagen: Wikicommons

Welles ProcesoAnthony Hopkins y Orson Welles en la adaptación cinematográfica de la novela El proceso. Imagen: Wikicommons

Kafka tejió en sus obras una literatura de la inquietud que muestra preocupaciones y miedos contemporáneos. En sus escritos, la vida común y corriente se transforma en algo incomprensible y amenazante contra la que resulta imposible reaccionar.
La deshumanización se expresa en sus novelas a través del  monstruo de la burocracia, quizás la máxima expresión de la despersonalización de un sistema que no ve en la ciudadanía individuos con una personalidad, con sus deseos, necesidades y temores. Las instituciones, que teóricamente se han creado para facilitar la vida, no hacen sino complicarla y enredarla de manera incomprensible, siguiendo una lógica que resulta ajena y extraña. Muchos de los personajes de Kafka aceptan los conceptos de “ley” o “deber” como entidades reales, eternas e inamovibles, no sujetas a la creación o a la modificación humana.
Los protagonistas de sus novelas buscan la aceptación y la integración en un sistema más amplio, desean conectar y reconciliarse con el mundo, pero permanecen atrapados en situaciones que no han buscado. Todo ello da pie a situaciones grotescas para las que no existe solución: es ahí donde nace lo kafkiano.
Referencias
Braier, E. 2020. “¡Esto es kafkiano!”. El sentimiento de lo kafkiano y su relación con lo siniestro. Gradiva. Associació d’Estudis Psicoanalítics (acceso: 25/03/2022). http://www.gradivabarcelona.org/articulo/esto-es-kafkiano-el-sentimiento-de-lo-kafkiano-y-su-relacion-con-lo-siniestro-eduardo
Citati, P. 2012. Kafka. Traducción de José Ramón Monreal. Barcelona: Acantilado.
Gooden, P. 2008. Name Dropping: Darwinian Struggles, Oedipal Feelings, and Kafkaesque Ordeals. An A to Z Guide to the Use of Names in Everyday Language. Nueva York: Saint Martin Press.

La ventana a un mundo en constante cambio

Muy Interesante

Recibe nuestra revista en tu casa desde 39 euros al año

Suscríbete
Suscripciones a Muy Interesante
tracking