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¿Cómo consiguieron robar la "Mona Lisa" del Louvre de París?

Seguro que conoces a la “La Gioconda”, apodada popularmente “La Mona Lisa”. El famoso cuadro fue elaborado por Leonardo Da Vinci entre 1503 y 1519. Sin embargo, lo que quizás no sabías es que fue robada del Louvre. Hoy te cuento cómo y cuándo sucedió este rocambolesco episodio.

Lo primero que hay que dejar claro, es que en lo que al mundo del arte se refiere, este robo es quizás el más sonado de la historia. Sobre todo porque el cuadro que lo protagonizó es seguramente también uno de los más famosos y admirados que existen en el mundo.
Lo curioso es que para dar con este episodio no tenemos que irnos muy atrás en el tiempo porque este tuvo lugar hace poco más de un siglo. Concretamente el 21 de agosto de 1911 dentro de los muros del museo parisino del Louvre, lugar donde reposa dicho cuadro desde tiempos de la Revolución Francesa. Salvo el paréntesis, eso sí, que supuso la Segunda Guerra Mundial, cuando la apreciada obra fue evacuada y transportada hasta el Castillo de Amboise, primero, y hasta la Abadía de Loc-Dieu, después. Sobre todo para evitar otro nuevo robo... o algo mucho peor, su destrucción por parte de los nazis.
Bien, pues volviendo al mencionado día 21 de agosto de 1911, aprovechando que el recinto estaba cerrado al público, un carpintero que había trabajado en el museo durante varios años y cuyo nombre era Vincenzo Peruggia, se las apañó para acceder al interior disfrazado como un miembro más del equipo de mantenimiento. Una vez en la sala donde estaba expuesta La Gioconda”, simulando una simple operación de limpieza, descolgó con tranquilidad el cuadro, lo sacó del marco, guardó el lienzo bajo su bata y se fue con él sin que nadie se percatara de la sustracción. Así, tal cual.
La "Mona Lisa" en el  Louvre de París

La "Mona Lisa" en el Louvre de ParísLa "Mona Lisa" en el Louvre de París

Es más, las autoridades del museo parisino tardaron un buen rato en darse cuenta, algo que hizo que caco italiano tuviese tiempo más que de sobra para irse y no ser capturado en el momento. Algo que por otra parte es lógico, pues el Louvre es gigantesco, y en aquella época no había cámaras ni sistemas de seguridad modernos capaces de impedir este tipo de delitos.
De hecho, tras el hurto, que fue conocido en la prensa de la época como “el robo del siglo”, se tardó casi dos años y medio en volver dar con ella de nuevo. Y la manera de hacerlo fue de lo más particular, y por qué no decirlo, absurda. Porque nuestro querido ladrón fue detenido cuando, cansado de tenerla cogiendo polvo en su casa, intentó vendérsela a Alfredo Geri, el por aquel entonces director de la famosa Galería de los Uffici en Florencia.
Evidentemente, ante esa situación, Geri no se lo pensó y rápidamente avisó a la policía, que  detuvo a Vincenzo y lo puso a disposición de la justicia. Una justicia que lo condenó a más de un año de cárcel por el hurto. Aunque acabó saliendo de la misma a los 7 meses por buena conducta.
Retrato de Vincenzo Peruggia, con el cuadro de la Mona Lisa detrás. Fuente: Wikimedia Commons.

Retrato de Vincenzo Peruggia, con el cuadro de la Mona Lisa detrás.Retrato de Vincenzo Peruggia, con el cuadro de la Mona Lisa detrás. Fuente: Wikimedia Commons.

Tras su recuperación, aprovechando que ya estaba en Italia, el cuadro hizo un tour por varias ciudades del país, como Roma, Milán o la propia Florencia, para después ser devuelto de nuevo a la capital francesa. Un acontecimiento que se acabó convirtiendo en un auténtico show mediático en la época, pues acaparó numerosas portadas de periódicos europeos de aquella época.
Y llegados a este punto cabe hacerse una pregunta bastante obvia: ¿por qué lo hizo? ¿Cuál fue su motivación? Seguramente que muchos pensarían lógicamente en el dinero, pues una obra de esta importancia seguro que cuesta una barbaridad en el mercado negro. Sin embargo, en el episodio que nos ocupa se han planteado muchas opiniones y teorías, y a día de hoy no hay ninguna que podamos tomar como 100% exacta. Por ejemplo, algunos estudiosos del caso afirman que Peruggia lo hizo como encargo de un famoso traficante de obras de arte que luego se echó atrás por la posible persecución policial que ello implicaría, y otros que lo hizo simplemente por motivos patrióticos y nacionalistas. Es decir, que la motivación que llevó a Vincenzo a delinquir fue que consideró que una obra magna del arte italiano debía reposar en Italia y no en Francia.
No obstante, una curiosidad muy llamativa sobre este caso es que en los primeros momentos tras el robo, fueron muchos artistas famosos de la época los que fueron señalados como posibles sospechosos de estar detrás del mismo. Entre los cuales estuvo ni más ni menos que el poeta y dramaturgo Guillaume Apollinaire o, aunque os parezca surrealista, el mismísimo Pablo Picasso, que curiosamente por aquellas fechas, había fijado ya su residencia en la capital francesa. Evidentemente como se demostró poco tiempo después, estos no tuvieron nada que ver en el asunto, claro está.
Sea como fuere, algo que hay que resaltar es que gran parte de la popularidad que adquirió este cuadro, y que aún llega hoy a la actualidad, se debió a todo el run run que generó su robo de Louvre, el cual ayudó a que el rostro de la Gioconda se convirtiese, más aún si cabe, en uno de los iconos más reconocibles de la historia del arte.
Referencias:
Reyt, S. (1981). El día que robaron la Mona Lisa. Summit Books.
Romano, E. (2005). Leonardo. Uno de los grandes genios del arte. Unidad Editorial.
VV.AA. (2017). El libro del arte. Grandes ideas, explicaciones sencillas. Akal.

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