Muy Interesante

Expedición Balmis, el proyecto que globalizó la vacuna contra la viruela

Un médico español convenció al rey Carlos IV de organizar una expedición para exportar la vacuna de la viruela por las posesiones americanas en América y Asia

La viruela estaba causando estragos en Europa, y asolaba las poblaciones americanas, que no contaban con las defensas que durante miles de años habían desarrollado los europeos. Ante esta alarmante situación, la Corona española financió una expedición que extendió la vacuna a América y Asia.
Primeros años del siglo XIX, en España gobierna Carlos IV y sus posesiones se extienden por todo el mundo, en sus dominios sigue sin ponerse el sol. Gran parte de los habitantes americanos son súbditos del monarca, igual que algunos importantes enclaves asiáticos como Filipinas. En Europa se ha visto cómo hace una década los revolucionarios franceses cortaban el cuello a Luis XVI y María Antonieta, y ahora estaba siendo gobernada Napoleón Bonaparte que en unos años removería los cimientos del viejo continente.
En este contexto, la viruela está causando estragos en el mundo. En aquel momento, esta enfermedad, causada por un virus que se transmitía por contacto físico entre personas o con objetos infectados, suponía un grave problema de salud pública.

La vacuna de Edward Jenner

A lo largo de la historia las oleadas de este virus han tenido una alta mortalidad y dejaban a muchos pacientes con graves secuelas como ceguera, esterilidad, o importantes marcas sobre la piel con las características ampollas de esta afección.
Sin embargo, un nuevo remedio había sido descubierto por el médico inglés Edward Jenner. El sanitario descubrió que las mujeres que ordeñaban vacas infectadas con la viruela vacuna, una variedad que podía ser transmitida de vacas a personas, quedaban inmunes a la variedad de viruela que estaba matando a millones de personas. Jenner hizo pruebas con un niño y demostró que sus observaciones funcionaban. El sistema consistía en inocular a un paciente sano la viruela vacuna con el pus de las pústulas, y así, la persona quedaba inmune para la otra variedad.
La técnica se extendió rápidamente por Europa, y antes de la expedición de Balmis se había intentado enviar material para vacunar en los territorios americanos, transportada en cristales lacrados, pero las temperaturas y las distancias hicieron que no fuera efectiva. La Corona estaba concienciada ya que además de las miles de muertes de sus súbditos varios miembros de la familia real la habían padecido, como la propia hija del rey la infanta María Teresa que había fallecido a causa de la enfermedad.
En este punto, el médico alicantino Francisco Javier Balmis convenció al rey Carlos IV de llevar una expedición con el virus vivo. Sin neveras, y sin máquinas frigoríficas, la misión decidió usar el cuerpo de 22 niños huérfanos que fueron vacunando de forma escalonada de dos en dos cada nueve días.

Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

La expedición, bautizada como Real Expedición Filantrópica de la Vacuna partió en 1803 desde La Coruña a bordo de la corbeta María Pita y llevó la vacuna por las posesiones del Imperio español.
Después de estar un mes vacunando en Canarias, el buque dejó las islas rumbo a América el 6 de enero de 1804. Un mes más tarde, el remedio llegaba a Puerto Rico, y de ahí pasaría a Cuba, Venezuela, México, Colombia, Ecuador, y Perú, a través de expediciones secundarias. De la ciudad mexicana de Acapulco pasaron a las Filipinas, con la célebre ruta comercial del Galeón de Manila que conectaba a través del Pacífico estos dos enclaves del Imperio español. Del archipiélago filipino la llevaron a China, a petición propia de Balmis después de que este se enterara de que la inoculación no había llegado al país asiático. Y por último y aunque tampoco pertenecía a la Corona española, en su regreso a la Península Ibérica, la expedición se detuvo en la Isla de Santa Elena, donde se vacunó a parte de la población y lugar en el que 10 años más tarde estaría retenido hasta su muerte Napoleón.
Además de llevar la vacuna, la expedición formó a los médicos locales para que procedieran y siguieran propagando la vacuna por sus territorios. Y aunque Balmis regresó a España en 1806, varios miembros de la expedición como José Salvany grupo continuaron con la labor en América.
El propio inventor de la vacuna mostró su admiración por la gesta: “No puedo imaginar que en los anales de la Historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este”, señaló Jenner.
Tuvieron que pasar casi 200 años del descubrimiento de Jenner, hasta que en Organización Mundial de la Salud certificó la erradicación de la viruela, en 1980. En honor a esta expedición española, a principios de marzo de 2020 cuando el coronavirus comenzaba a copar todas las portadas de los periódicos, el Ministerio de Defensa que desplegó a miles de militares para luchar contra la covid, y bautizó su misión como Operación Balmis.
REFERENCIAS:
Ficha Real Academia de la Historia
https://dbe.rah.es/biografias/7650/francisco-javier-balmis-berenguer
Documentos y archivos sobre la expedición (Ministerio de Cultura)

La ventana a un mundo en constante cambio

Muy Interesante

Recibe nuestra revista en tu casa desde 39 euros al año

Suscríbete
Suscripciones a Muy Interesante
tracking