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¿Fue Jesucristo miembro de una secta?

Según estudios recientes, Jesús pudo haber compartido algunos principios religiosos con la secta de los esenios.

Controvertida en su época y en los dos milenios que siguieron a su muerte, la figura de Jesús de Nazaret sigue siendo objeto de estudio histórico, teológico y filosófico. Las dificultades para individuar los preceptos supuestamente originales de Cristo y separarlos de aquellos reelaborados a posteriori siguen poniendo trabas a la comprensión de su figura histórica. Sin embargo, estudios recientes han logrado situar con mayor precisión las enseñanzas de Jesús en la órbita ideológica de la secta de los esenios.
El descubrimiento de los Manuscritos del Mar Muerto en 1947 avivó viejos debates sobre la influencia de la comunidad esenia en la génesis del cristianismo. Se considera que los Rollos de Qumrán, una colección de textos sobre pergamino y papiro conservados dentro de vasijas selladas y que en su mayoría anteceden en datación al nacimiento del Jesús histórico, integraban parte de la biblioteca de una supuesta comunidad esenia. Aunque esta atribución sigue alimentando polémicas, el hallazgo de estos textos constató la existencia de un contexto religioso muy rico y variado durante el período del Segundo Templo en el que operó el Jesucristo bíblico.
En este contexto convivían distintos grupos considerados sectarios, como los saduceos y los fariseos. que sentarían las bases de la escuela rabínica ortodoxa. El sectarismo, dentro del que también emerge la figura de Jesús, nace de las distintas interpretaciones que se hacen de la halakhah, las leyes que regulan las costumbres religiosas y las normas de la vida diaria de los judíos. El cristianismo, en cuanto corriente religiosa derivada del judaísmo, surgió igualmente en este entorno religioso heterogéneo.

¿Quiénes eran los esenios?

Imagen: Wikicommons

Cueva QumránImagen: Wikicommons

La interpretación del término «esenio» resulta problemático. Podría estar relacionado con el vocablo arameo para «sacro, santo». Ya el historiador Flavio Josefo recogió evidencias sobre las prácticas de las comunidades esenias de Israel en obras como La guerra de los judíos y Antigüedades judías. Según el autor, no tenían propiedad privada y practicaban la pobreza, la vida comunitaria y un ascetismo marcado por el celibato, aunque ciertas comunidades esenias, a decir del autor, admitían el matrimonio.
Josefo describe minuciosamente el proceso de ingreso en las comunidades esenias. Existía un período de prueba de tres años de duración, tras los que los nuevos integrantes de la comunidad juraban conducir una vida pía y justa, respetuosa de Dios y de la humanidad. Se guiaban por la piedad y la caridad, se entregaban a un estudio continuado de la religión y también practicaban abluciones (el lavado ritual con agua) de forma diaria, un acto común a otras formas del judaísmo. Evitaban la ira y la violencia y, como parte de su desprecio por los bienes y la riqueza, no practicaban el comercio. Sus comunidades florecieron en las ciudades de Palestina, Siria y Judea. Según Plinio, existía una comunidad de esenios instalada junto al Mar Muerto que estaba constituida únicamente por hombres.

¿Fue Jesucristo miembro de la comunidad esenia?

Imagen: Wikicommons

Papiro QumránImagen: Wikicommons

Algunos estudiosos han hipotetizado que Jesús pudo ser miembro de esa comunidad esenia que buscaba reformar el judaísmo, mientras otros han afirmado lo contrario: que Cristo repudiaba el extremismo de las doctrinas esenias. También se ha afirmado que los esenios eran complotistas o incluso miembros de una sociedad secreta responsable de la iniciación de Jesús como gran maestro.
Jesús, en cuanto intérprete de la ley, predicador que anunció la llegada del reino de Dios, exorcista y sanador, interactuó con otros grupos religiosos y comunidades judaicas y estuvo expuesto a grupos y prácticas religiosas diversas. Conoció con seguridad la existencia de los esenios y sus doctrinas. Investigaciones recientes como las recogidas por Simon J. Joseph apuntan a que, aunque probablemente Jesús no fue un miembro de la secta de los esenios, sí que integró en sus enseñanzas conceptos religiosos y teológicos de las comunidades esenias, como la importancia del bautismo (esto es, purificación a través de inmersión en el agua), la importancia de la piedad y la justicia moral, o la vida en el desierto, que coinciden con lo descrito por Flavio Josefo.
La fuerte oposición que Jesús muestra contra la secta de los fariseos en los evangelios, por otro lado, apuntaría a una alineación de Cristo con preceptos cónsones al esenismo. Algunos de los textos de Qumrán, como el fragmento 4Q521, además, hace uso de expresiones y conceptos que coinciden con las que se ponen en boca de Jesús en los evangelios, como los relativos a la resurrección de los muertos, la buena nueva y la figura del mesías.
Las dificultades para verificar la propia historicidad de la figura de Jesús y el hecho de que su vida y obra se conozca a través de referencias secundarias no ayudan a clarificar su posible relación con las doctrinas esenias. De todas formas, en calidad de reformador y agitador, muestra un perfil cercano al esenismo, con los que compartió espacio, tiempo y un contexto cultural común.
Referencias
Joseph, S. J. 2018. Jesus, the Essenes, and Christian Origins: New Light on Ancient Texts and Communities. Waco, Texas: Baylor University Press.

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