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¿Cuándo empezó a construirse la Plaza Mayor de Madrid?

Aunque el proyecto lo inició Felipe II, sería bajo el reinado de su hijo y sucesor, Felipe III, cuando se puso la primera piedra. Fue el 2 de diciembre de 1617.

La Plaza Mayor, hoy día situada en pleno centro de Madrid a escasos metros de la Puerta del Sol, empezó estando en las afueras. En un principio era una explanada que dejó tras de sí la laguna de Luján al desecarse. Por su forma rectangular, desde el siglo XV se usaba como plaza por los vendedores ambulantes y, de este modo, pasó a denominarse plaza del Arrabal, ya que se ubicaba entonces extramuros de la incipiente Villa de Madrid, en la confluencia de los caminos –hoy calles– de Toledo y Atocha. Poco después, a comienzos del siglo XVI, se estableció en este sitio el mercado principal de la Villa, construyéndose en dicha época una primera casa porticada o lonja para regular el comercio en la plaza. Luego, en 1580 y tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, el rey Felipe II decidió remodelarla y darle prestancia. Para ello, encargó el proyecto al gran arquitecto renacentista Juan de Herrera, bajo cuya dirección se iniciaría el derribo de las "casas de manzanas" de la antigua plaza ese mismo año, con el objeto de dejar espacio al nuevo diseño.
La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la emblemática Casa de la Panadería –con cuatro alturas, la planta baja porticada, la última en forma de ático y los laterales coronados por torres angulares, y así llamada por albergar en origen en sus bajos la tahona principal de la Villa–, comenzó en 1590 en el solar de la antigua lonja. No obstante, por diversos avatares de la política y las finanzas en la España de los Austrias, las obras de la plaza fueron postergadas una y otra vez. Entretanto, Felipe II moría en 1598 y le sucedía en el trono su hijo, Felipe III. Y fue bajo el reinado de éste cuando se retomó el proyecto: en 1617, el monarca le encargó la finalización de las obras al arquitecto Juan Gómez de Mora, y la primera piedra del adoquinado de la Plaza Mayor de Madrid se puso finalmente el día 2 de diciembre de dicho año, si bien no acabaría de construirse hasta 1619. Además, en 1631, sufrió el primero de los tres grandes incendios de su Historia y hubo de ser reconstruida, encargándose de las obras el mismo Gómez de Mora.
El segundo incendio ocurrió en 1670; el arquitecto Tomás Román se encargó de la reconstrucción. Y el tercero y último, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790; dirigió esta vez las labores de restauración Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas, habilitando grandes arcadas para el acceso. En 1848, se colocó en el centro de la plaza la estatua ecuestre de Felipe III, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca. Hubo otras reformas en 1880, 1921 y 1935 y, en la década de 1960, se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo debajo. La última de las actuaciones urbanísticas en la Plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural por parte de Carlos Franco de la Casa de la Panadería, con representaciones de personajes mitológicos.

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