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La Guerra de Secesión estadounidense y el fin de la esclavitud

Estados Unidos vivió un conflicto civil entre 1861 6 1865 en el que se cuestionaban el modelo federal y la legalidad de la esclavitud.

La Declaración de Independencia de las Trece Colonias, documento que se hizo público el 4 de julio de 1776 y que estaba llamado a cambiar grandes cosas en la historia, comenzaba con esta afirmación: “Sostenemos como evidentes en sí mismas estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Sin embargo, ya entonces la compra-venta y posesión de esclavos negros era una práctica muy común, normalizada y arraigada en la sociedad. Conforme pasaron los años y nuevos estados se sumaron a la Unión surgió una separación entre norte y sur que, más allá de lo territorial, destacaba a un nivel ideológico. Esta brecha fue aumentando hasta provocar una guerra civil en los Estados Unidos.
En los años 30 del siglo XIX, los gobiernos estatales y la propia sociedad comenzaron a plantearse si la esclavitud era una práctica ética y aceptable en una nación que presumía de ser el epíteto de la libertad y la democracia a nivel mundial. Esta reflexión nació en los estados del norte, donde actividades como el comercio o la industria no empleaban a esclavos a gran escala. En el sur, por otro lado, los grandes terratenientes y las familias aristócratas tenían una economía basada en el cultivo y la agricultura y quienes trabajaban sus campos eran esclavos, hasta el punto de que más de la mitad de la población de los estados del sur era afroamericana y esclava. Los sureños veían peligrar su medio de vida y el modelo tradicional que habían empleado durante años por lo que, cuando el abolicionista Abraham Lincoln llegó a la Casa Blanca, Carolina del Sur decidió abandonar la Unión y pronto la seguirían otros estados.
La Guerra de Secesión estadounidense dividió al país durante cuatro años de brutal conflicto y planteó dos cuestiones que redefinirían la nación que había surgido de un desafío rebelde en 1776. Por un lado, se cuestionaba la relación político-territorial entre los distintos estados y se discutía si el país podía romperse siguiendo un modelo federal extremo o si su unidad era indisoluble. Por otro, nos encontramos con un dilema que nace de las propias raíces del país: ¿cómo podía un estado democrático, que había defendido su legitimidad a existir con la igualdad como principio básico, perpetuar una práctica como la esclavitud?

'Lo que el viento se llevó'

En 1836, Margaret Mitchell publicó la novela Lo que el viento se llevó, un relato que transcurría durante la Guerra de Secesión y que contaba con una potentísima base documental. Aunque Mitchell centraba la historia en la relación entre Scarlett O’Hara y Rhett Butler, la autora utilizó todo lo que había aprendido con su padre (presidente de la Sociedad de Historia de Atlanta) para retratar el día a día de los estados sureños durante la guerra. Lo que el viento se llevó ganó el Premio Pulitzer al año siguiente y fue llevada al cine con gran éxito.

Los Estados Unidos antes del conflicto

Para mediados del siglo XIX, los Estados Unidos estaban en pleno proceso de expansión, comprando o reclamando nuevos territorios que se erigirían como estados de la Unión y pasarían a formar parte del gobierno federal. Durante el mandato del presidente Monroe, el país dejó atrás la que es conocida como Era de las buenas intenciones en la que todos los políticos del país arrimaban el hombro y colaboraban para fomentar el crecimiento y fortalecimiento de esa nación que había nacido en 1776. Esto hizo que los estados comenzaran a mirar por sus propios intereses y que las diferencias entre norte (industrial) y el sur (agrario) se acentuaran.

El asunto de la esclavitud

La esclavitud era una práctica legal y muy común en los Estados Unidos desde su nacimiento. Sin embargo, en la década de 1830 fueron muchos los estados que empezaron a cuestionar la necesidad y legitimidad de esta práctica que reducía la condición de seres humanos a simples animales que utilizar como mano de obra. El gobierno federal decidió que serían los propios estados, a través de una votación, los que podrían abolir la esclavitud en su territorio y así, progresivamente, se formó un delicado equilibrio entre estados abolicionistas y antiabolicionistas que se veía con mucho recelo en el sur, donde su economía se basaba en la mano de obra esclava.En 1849 California entró en la Unión como un estado abolicionista, haciendo que fueran más los estados en contra de la esclavitud que los que la defendían. En 1854 se promulgó la Ley Kansas-Nebraska para la creación de ambos estados pero la situación acabó en un enfrentamiento armado entre abolicionistas y antiabolicionistas. En los estados del sur, el temor de que la Unión quisiera acabar con la esclavitud se extendió como la pólvora.

La Confederación de Estados Sureños

El 6 de noviembre de 1860 el candidato republicano Abraham Lincoln fue elegido presidente de los Estados Unidos con un ajustadísimo apoyo del 40% del electorado. Famoso por su oratoria, Lincoln era un convencido abolicionista que siempre había mostrado su rechazo al fenómeno de la esclavitud y, aunque había prometido no perjudicar a los estados del sur, el rechazo de estos hacia el presidente no se hizo esperar. En diciembre de ese mismo año Carolina del Sur anunció que se separaba de la Unión y en un periodo de tres meses se le sumaron Mississippi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas que formaron los Estados Confederados de América y nombraron presidente a Jefferson Davis. La Confederación acabaría por contar con once miembros (Virginia, Arkansas, Tennessee y Carolina del Norte también se salieron de la Unión).El desafío secesionista no supuso el estallido inmediato de las hostilidades pero sí que aumentó la tensión y dio pie a una atmósfera prebélica clara. Se contraponían dos visiones opuestas (la pro-esclavitud y la anti-esclavitud, la burguesa y la aristócrata) y un cuestionamiento de los límites del gobierno central frente a los estados federados.

El ataque a Fort Sumter

Como ya se ha dicho, la lucha no comenzó de forma inmediata tras la salida de los estados confederados de la Unión. De hecho, una parte más que considerable del ejército que se encontraba en estos estados secesionistas se mantuvo fiel a Washington, atrincherándose en los fuertes y negándose a rendirlos ante un gobierno que no reconocían. Lincoln envió tropas para ejercer presión e intentó hacer llegar suministros y armas a los fuertes asediados para que pudieran resistir más tiempo, pero Davis descubrió sus planes.El primer ataque tuvo lugar el 12 de abril de 1861 en Fort Sumter, Carolina del Sur. Tras tres meses de negociaciones y la certeza de que no iban a rendirse, el presidente Davis encargó a Robert E. Lee que rindiera aquella fortaleza en la bahía de Charleston y así dio comienzo un bombardeo en el que los 43 cañones de Fort Johnson, Fort Moultrie y Cummings Point hicieron llover plomo  durante 34 horas de asedio hasta que la guarnición de Fort Sumter no tuvo más remedio que rendirse. Curiosamente no hubo que lamentar bajas de ninguno de los dos bandos (solo menos de una docena de heridos y un caballo muerto) pero esta acción fue suficiente para que Lincoln ordenara la movilización total del Ejército Federal (desde entonces conocido como unionista o yankee) y ambas partes se declararan la guerra.

Ulysses S. Grant

El Ejército de la Unión fue comandado por Ulysses S. Grant, militar de carrera que ya desde sus años en la Academia Militar de West Point demostró tener actitud como líder, decisión en sus actos y capacidad estratégica. Grant combatió en la Guerra mexico-estadounidense (1846-1848) y, curiosamente, decidió dejar el ejército para poder estar con su familia. El estallido de la Guerra Civil le animó a volver a la vida castrense como coronel y sus victorias le hicieron ascender rápidamente hasta alcanzar la comandancia general. Grant destacó por su acción en el frente del oeste.Tras la guerra, Grant gozaba de tal fama en el país que fue presentado como candidato a la presidencia por el Partido Republicano y ostentó el cargo entre 1869 y 1877.

Robert E. Lee

La otra cara de la moneda. Robert E. Lee era un aristócrata de Virginia deseoso de continuar el brillante legado familiar (que incluía a uno de los firmantes de la Declaración de Independencia). Aprendió el oficio militar en West Point, la misma academia a la que acudió Grant, y destacó como el soldado perfecto con una carrera que prometía grandísimos éxitos. Luchó en México y volvió a casa siendo un héroe y uno de los nombres más conocidos del ejército. En 1859 una revuelta de esclavos se extendió en Harper's Ferry (Virginia) y Lee orquestó un plan que logró sofocarla en menos de una hora.Devoto de su lugar de nacimiento, Abraham Lincoln le ofreció liderar el Ejército Federal pero Robert E. Lee se negó, dejó el ejército y regresó a Virginia. Menos de un año después aceptaría unirse a los confederados y demostraría su valor en cada batalla, siendo un más que digno adversario para Grant.

Balance de fuerzas

El reparto de recursos y tropas entre ambos bandos no era equitativo. Mientras que la tradición militar de la aristocracia hacía que el Sur contara con oficiales experimentados para dirigir sus ejércitos, el Norte siempre contó con un mayor número de tropas y recursos además de una potente infraestructura industrial que le permitió equipar a sus soldados con mejores armas y reponer los suministros que necesitaran en el frente. También hay que tener en cuenta que más de la mitad de la población total de los estados confederados eran esclavos y afroamericanos libres que, naturalmente, prefirieron apoyar a los estados de la Unión.

Primera fase de la guerra

Tras el ataque a Fort Sumter, Lincoln decidió tomar la iniciativa y lanzó una ofensiva para penetrar en territorio confederado y lograr tomar sus plazas, asegurando así una victoria rápida y una guerra corta. Los problemas llegaron con la Batalla de Bull Run (21 de julio de 1861), donde 35 000 confederados liderados por Thomas Jonathan Jackson consiguieron repeler a una fuerza unionista superior en número y hacer que se retiraran a Washington. Esta impresionante resistencia le valió a Jackson el apodo de Stonewall (muro de piedra). La derrota obligó a Lincoln a reclutar a más soldados e hizo que ambos bandos comprendieran que aquella no iba a ser una guerra corta.A este primer gran choque lo siguieron una reestructuración de la jerarquía en el Ejército de la Unión y nuevos combates en los que Lee parecía anticiparse y superar a todos los movimientos del Norte. Las tornas cambiaron cuando, tras la Segunda Batalla de Bull Run (28-30 de agosto de 1862), los confederados iniciaron un intento de conquista del norte.

Antietam

La de Antietam fue la primera gran batalla de la Guerra de Secesión estadounidense que tuvo lugar en el Norte. Lee sabía que era un movimiento arriesgado pero confiaba en que una victoria en el campo rival desmoralizase a los unionistas y desestabilizara al gobierno de Lincoln, que empezaba a pagar la crispación del Congreso y, sobre todo, del Partido Demócrata.La batallase libró el 17 de septiembre de 1862 cerca de Sharpsburg, en Maryland, y a día de hoy sigue siendo la batalla de un día con más bajas de la historia de Estados Unidos (alrededor de 23 000 muertos). Lee se hizo fuerte en unas posiciones defensivas cerca del río Antietam y los unionistas optaron por una maniobra de pinza desde dos frentes distintos reforzada por un ataque frontal. Lee y sus hombres lucharon con fiereza y consiguieron plantar cara al rival pero al final su superioridad numérica le dio la victoria a la Unión y Lee tuvo que retirarse.

La Proclamación de Emancipación

El 1 de enero de 1863, con la seguridad que le concedía la reciente victoria en Antietam, Lincoln hizo público un documento que tenía preparado desde hacía meses: la Proclamación de Emancipación. Con ella, el presidente de los Estados Unidos concedía la libertad a todos los esclavos de la Confederación y les animaba a unirse a la lucha en el bando de la Unión. Si bien es probable que el principal objetivo de Lincoln fuera provocar inestabilidad social y aumentar sus apoyos dentro de los Estados Confederados, el documento redefinió el tono de la propia guerra y dejó claro que, si ganaba el Norte, la esclavitud llegaría a su fin.Resulta llamativo saber que la Proclamación de Emancipación hacía referencia exclusivamente a los esclavos de la Confederación por lo que los esclavos que vivían en los estados antiabolicinistas que se habían mantenido leales a la Unión no fueron liberados.

El Plan Anaconda

Cuando las potencias europeas empezaron a sufrir la escasez de algodón y otros productos exportados de la Confederación, así como la subida de los precios, empezaron a considerar la legitimidad de su causa y si convendría apoyarles en la lucha contra la Unión. En 1862 el general Winfield Scott ideó un plan con el que poder aislar a la Confederación y evitar que recibieran ayuda de cualquier país extranjero. A esta táctica se la conoció como el Plan Anaconda (porque su misión era envolver y asfixiar al enemigo), y consistió en un gran bloqueo terrestre y naval y la toma de los ríos Mississippi y Tennessee para qe los confederados no pudieran obtener suministros ni vender sus productos. El Plan Anaconda suponía un costoso control de una frontera muy extensa pero, a la larga, se probó verdaderamente efectivo.

Gettysburg, punto de inflexión

El 1 de junio de 1863, queriendo romper el cerco de la Unión y dejar respirar a los estados confederados más afectados, el general Lee lanzó un nuevo ataque con la intención de invadir el Norte y chocó de frente con las fuerzas de George Meade en Gettysburg, Pennsylvania, en una lucha que duraría tres días y que se convertiría en el combate más sangriento de la guerra.Lee tenía todas las de perder. Había conseguido una victoria en Vicksburg pero a un precio humano altísimo y los unionistas le superaban en número y capacidad de fuego. Meade organizó a su ejército en una fila bien asentada que recibió las cargas de los confederados sin llegar a ceder terreno. Lee perdió al 60% de sus hombres y no tuvo más remedio que retirarse, logrando escapar del inefectivo contraataque de Maede. Gettysburg, que se había luchado como una guerra de trincheras en muchos momentos, resultó ser una carnicería desastrosa para ambas partes donde los muertos de ambos bandos superaban los 30 000 (más de 51 000 bajas si se tienen en cuenta heridos, prisioneros y desaparecidos). Para colmo, un mes después de la batalla Grant asedió y recuperó Vicksburg.La Batalla de Gettysburg y la liberación de Vicksburg supusieron un punto de inflexión en una guerra que ya se estaba inclinando a favor de la Unión. Robert E. Lee comprendió que era casi imposible que consiguieran una victoria tan relevante como para que la Unión reconociera su independencia.

Los disturbios de reclutamiento

Las bajas en Gettysburg fueron terribles para ambos bandos y esto obligó, tanto a confederados como a unionistas, a promover nuevas campañas de reclutamiento que les permitieran sustituir a los soldados caídos. El 11 de julio de 1863, de forma esporádica, las clases populares de Nueva York (especialmente trabajadores e inmigrantes irlandeses) iniciaron una protesta violenta que duró cuatro días y tuvo réplicas en otras ciudades de la Unión. El problema no era como tal la guerra o el reclutamiento forzoso, sino que los primeros a los que se enviaba al frente eran a los habitantes de barrios pobres. Además, se podía pagar 300$ para librarse del servicio, una cantidad que estaba fuera del alcance de las clases media y baja pero que no era problema para los más ricos.Los protestantes atacaron los barrios pudientes de la ciudad, asaltaron cuarteles para hacerse con armamento, prendieron fuego a las sedes de reclutamiento  y se enfrentaron abiertamente contra la policía. Los disturbios provocaron cientos de muertos y el coste de daños a la propiedad sumaba un millón y medio de dólares. Muchos afroamericanos fueron víctimas de la turba enfurecida ya que los culpaban a ellos de la guerra.

La guerra total

La victoria de Gettysburg y el repliegue de Lee hacia el sur dieron la oportunidad a Grant de lanzar la última ofensiva de la guerra, una campaña de acoso y derribo en la que volcarían todos sus esfuerzos, asfixiando a las fuerzas confederadas y tomando suficientes puntos clave como para forzar al Sur a rendirse. En esta última etapa se destacan el sitio de las ciudades de Richmond y Petersburg y la victoria de la Unión en Chattanooga (Tennessee).

El estado libre de Jones

En la primavera de 1864 ocurrió un incidente realmente curioso en el marco de la Guerra de Secesión. Tras aprobarse una ley que permitía a los ricos no ser reclutados si entregaban esclavos a cambio pero no incluía ninguna forma de librar a las clases bajas, un grupo de granjeros liderados por Newton Knight organizaron una guerrilla armada y expulsaron a las fuerzas confederadas del condado de Jones, proclamando la creación del estado libre de Jones (Free state of Jones) y jurando lealtad a la Unión.Knight era un granjero blanco que había luchado en el ejército confederado y desertado. Tras el final de la guerra, Knight se casó con la mujer que fue esclava de su padre y defendió con orgullo la sangre mestiza de sus descendientes.

La Decimotercera Enmienda

Con la victoria asegurada, Abraham Lincoln pudo llevar a cabo su gran jugada y sacar adelante la Decimotercera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, donde la esclavitud quedaba abolida y se aseguraba la igualdad de todas las personas sin importar la raza, concediendo a los hombres negros el derecho a voto. La propuesta se llevó al Congreso por primera vez en enero de 1865 y generó un amplio debate. Lincoln tuvo que comprar el voto de una veintena de congresistas demócratas para que triunfara. La adopción de la enmienda tuvo lugar el 6 de diciembre de ese año, cuando Georgia se convirtió en el estado 27 (de 36) en ratificarla.

El sur se rinde

A pesar de que la guerra total de Grant estaba causando estragos, los confederados lucharon hasta su último aliento y resistieron cuanto pudieron en cada ciudad y fuerte. Con Richmond y Petersburg cercados durante nueve meses, Lee hizo un último intento y consiguió capturar Fort Stedman el 25 de marzo, pero los unionistas contraatacaron y lo recuperaron de forma casi inmediata. A principios de abril Lee y sus ejércitos evacuaron Richmond e iniciaron una huida en la que, durante una semana, tuvieron a Grant y sus hombres pisándoles los talones. Finalmente el 9 de abril de 1865, agotado y sin opciones, Rober E. Lee y Ulysses S. Grant se reunieron en el edificio de los jurados de Appomattox y para firmar la rendición de los confederados. El final efectivo de la Guerra de Secesión estadounidense tuvo lugar el 26 de abril de ese año, cuando el general William T. Sherman recibió la rendición total de Joseph E. Johnston en Durham Station, Carolina del Norte.

Lincoln, asesinado

Menos de una semana después de la rendición del general Lee, el 14 de abril de 1865, el presidente Abraham Lincoln se encontraba en el Teatro Ford de Washington cuando John Wilkes Booth, un actor sureño simpatizante con la causa confederada, logró colarse en su palco y dispararle en la nuca con una pistola Derringer. Se dice que, mientras huía, Booth lanzó la proclama 'Sic Semper tyrannis' (“Así siempre a los tiranos”), atribuida a Bruto tras el asesinato de Julio César.Lincoln murió al día siguiente a causa de la herida, convirtiéndose en el primer presidente del país en ser asesinado, y Estados Unidos perdió a uno de los políticos más brillantes de la época y probablemente la persona que mejor habría llevado a cabo el proyecto de reconstrucción del país tras la guerra.

Consecuencias del conflicto

La guerra había consumido el país durante cuatro largos años que se cerraban con un reguero de sangre y alrededor de 750 000 muertos. Los estados del sur, donde se había desarrollado gran parte de la contienda, estaban destrozados y necesitarían de una reconstrucción económica total para recuperarse y poder crecer en esa nueva normalidad posterior a la abolición de la esclavitud. El gobierno central continuó con el proyecto de Lincoln y se promovió un clima de reunificación y reconstrucción a partir de políticas moderadas con el que las heridas pudieran cicatrizar rápidamente.Por supuesto, el mayor cambio social que trajo la Guerra de Secesión fue la liberación de los más de cuatro millones de esclavos que había en el país, pero la cosa no terminó ahí. Los estados sureños, que dependían de la mano de obra esclava, desarrollaron nuevas leyes a partir de la legislación vigente para poder conservar su poder y margen de ganancias sobre sus trabajadores. Muchos estados no permitían la culminación práctica de los derechos de la población afroamericana en cosas tan básicas como votar y surgieron grupos supremacistas blancos como el Ku Klux Klan que defendían sus privilegios raciales previos a la guerra.En muchos sentidos, los afroamericanos siguieron siendo discriminados y tratados como ciudadanos de segunda hasta 1964, cuando se aprobó la Ley de Derechos Civiles.

Una guerra fotografiada

La aparición de los primeros dispositivos fotográficos y los avances que durante el siglo XIX se lograron en su diseño hicieron que la Guerra de Secesión fuera el momento perfecto para que el arte fotográfico pudiera probar de lo que era y es capaz. La guerra civil que dividió a Estados Unidos entre 1861 y 1865 fue el primer conflicto armado en el que los fotógrafos acudieron al frente y capturaron la realidad de la contienda tal y como era: cruel, brutal, sangrienta y despiadada. El trabajo de profesionales como Matthew B. Brady o George S. Cook acercó a la población los campos de batalla y los campamentos llenos de heridos, eliminando de alguna forma ese halo romántico y exacerbado que se seguía teniendo de la guerra cuando se veía a lo lejos.

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