Muy Interesante

Crac del 29, el desplome de la Bolsa

La caída de la Bolsa en octubre de 1929 fue el final de una larga burbuja financiera y el comienzo de la Gran Depresión.

Durante la década de 1920, Estados Unidos vivió una desenfrenada fiebre consumista soportada por el alza de valores en la Bolsa y las facilidades otorgadas en la concesión de crédito. Tanto se presionó que la burbuja terminó explotando y las entidades, empresas y ciudadanos que habían apostado por un modelo económico irreal fueron golpeados por un durísimo desplome: el Crac del 29.
La Primera Guerra Mundial fue, entre muchas otras cosas, una guerra económica. Al igual que pasaba en las trincheras del frente, las distintas potencias llevaron a cabo una guerra de desgaste que las abocó a un abismo difícil de salvar. Estados Unidos supo invertir en el momento y el lugar adecuados y eso le permitió terminar el conflicto en una posición muy ventajosa. Los productos que exportaba a la maltrecha Europa hicieron que se viviera una bonanza económica en la que hasta el más humilde trabajador podía permitirse lujos y caprichos.
El mercado financiero y las entidades bancarias se dejaron llevar por la bonanza que reinaba y permitieron acceder a la población al mundo de la Bolsa de Valores, que hasta entonces había estado limitado a empresas y expertos que se regían cautelosamente por las leyes de la oferta y la demanda. Pero desde mediados de los años 20 se convenció a la población de que podía obtener grandes beneficios si invertía, que estas inversiones podían hacerse con préstamos bancarios y que los beneficios estaban asegurados hasta el punto de que se podía gastar un dinero que no se tenía. Todo el sistema de valores comenzó a asentarse sobre una bonanza irreal que no se sustentaba en nada, por lo que se creó una burbuja financiera que estallaría en 1929.
Ese año, el sistema económico colapsó. La inflación llegó a tal punto que cuando los valores cayeron bruscamente nadie fue capaz de hacer frente a la situación. De una hora para otra, los valores con beneficio asegurado habían perdido dos tercios de su valor y como ni las empresas ni los particulares tenían dinero para saldar sus deudas, muchos bancos se arruinaron. El Crac del 29 llevó a los Estados Unidos a una década de recesión y paro conocida como la Gran Depresión, situación que pronto se contagió al resto del mundo.

La economía a principios del siglo XX

Desde las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del XX, las grandes potencias mundiales sustentaban su economía en una industria creciente, el mercado exterior y la relación con sus territorios coloniales. Países europeos como Francia, Gran Bretaña y Alemania competían por aumentar su influencia política y económica y estos intereses comunes les llevaron, poco a poco, hacia un enfrentamiento directo.

La Primera Guerra Mundial y los Bonos de la Libertad

El estallido de la Gran Guerra supuso un punto de inflexión en muchos aspectos. Los países que participaron en la contienda practicaron una economía de guerra en la que determinados sectores industriales se vieron ampliamente reforzados (en detrimento de otros que pasaron a un segundo plano). Sin embargo, el despliegue armamentístico que se llevó a cabo y la inesperada duración del conflicto hicieron de este planteamiento una traba para los fondos de los países.El gobierno estadounidense, que decidió entrar en la guerra en 1917, sufragó parte de su intervención con los llamados Bonos de la Libertad, expedidos por el propio gobierno y por los que se prometía reintegrar el dinero con beneficios a todos los que lo comprasen. Esta fue una de las primeras ocasiones en las que la población general vio que podía obtener beneficios invirtiendo dinero.

Estados Unidos sale reforzada

La Primera Guerra Mundial terminó en noviembre de 1918 con la derrota de las Potencias Centrales (Alemania, Imperio Austro-Húngaro e Imperio Otomano como principales afectados) pero la escala del conflicto fue mucho mayor de lo esperado y Europa entera quedó arrasada. Los gobiernos del Viejo Continente habían invertido cantidades inmensas de dinero en la industria armamentística y la población se preparaba para asumir las consecuencias del entusiasmo belicista. Por su parte, los campos y la industria de los Estados Unidos estaban intactos y listos para vender sus productos al exterior.

Crecen las exportaciones

Mientras las viejas potencias colonialistas de Europa se lamían las heridas de la guerra, Estados Unidos se erigió como la primera potencia económica a nivel mundial. El haber entrado tarde a la guerra y el hecho de que esta se librara mayoritariamente en el Viejo Continente le permitieron salir casi intacto de la guerra y listo para que su maquinaria productiva funcionase a máxima potencia. Europa se convirtió en el mercado privado de los Estados Unidos y los sectores agrarios e industriales de este pasaron a proveer a las machacadas sociedades de posguerra de todo lo que necesitaban.

Los felices años 20

El periodo inmediato al fin de la Primera Guerra Mundial es conocido como los ‘felices años 20’ debido, precisamente, a la bonanza económica que se vivió en los Estados Unidos. Los beneficios que se obtenían por las exportaciones sirvieron para que el país creciera y la población se enriqueciera. Fueron precisamente estas expectativas excesivamente positivistas las que abocarían al mundo hacia la crisis.Europa, que aún se estaba recuperando, se contagió de la frivolidad estadounidense y las medidas que debían haber paliado los daños de la guerra acabaron degenerando en un derroche que solo se sustentaba en la buena posición de los Estados Unidos.

Bienvenidos al fascinante mundo bursátil

Viendo la buena acogida que habían tenido los Bonos Libertad durante la Primera Guerra Mundial, algunas entidades decidieron probar suerte y facilitar el acceso de la población general al mundo bursátil. Los valores continuaban a la alza y parecían sustentarse en una situación de bonanza que no terminaría por lo que las entidades financieras y los bancos comenzaron a conceder créditos sin apenas control y a personas que empezaban a vivir por encima de sus posibilidades.Hasta ese momento, la Bolsa se había mantenido como un terreno vedado solo para empresas y profesionales que comprendieran el funcionamiento de las leyes de la oferta y la demanda; pero la entrada masiva de ciudadanos que se dejaban llevar por la euforia del momento y que basaban sus inversiones en préstamos desequilibró la situación.

La Reserva Federal y los tipos de interés

Creada en 1913 con la Ley de Reserva Federal, este organismo semipúblico sería el equivalente al Banco Central Europeo en los Estados Unidos. Su principal función es proteger el sistema bancario y los derechos de los ciudadanos, así como controlar el panorama económico e intervenir cuando sea necesario. Aunque está parcialmente limitada por el gobierno, no necesita de la autorización de este para actuar.En 1922, la Reserva Federal llevó a cabo una bajada de los tipos de interés hasta mínimos históricos, lo que hizo posible que gente incapaz de saldar sus deudas accediera a créditos desorbitados.

La farsa del "sueño americano"

La bonanza económica y los valores en alza del mercado hicieron que se extendiera una filosofía de consumo desmedido entre la sociedad estadounidense. El llamado sueño americano se basa en la idea de que cualquiera puede hacerse rico y prosperar por sí mismo y a mediados de la década de 1920 todo estadounidense podía conseguir una bonita casa, coches y lujos gracias a los préstamos y las inversiones en Bolsa. El sistema económico estadounidense había dejado de asentarse sobre valores reales y una burbuja financiera cada vez más inflada terminaría pos estallar y llevarse por delante a particulares y entidades por igual.

Soñar no es gratis

Para mediados de 1929, las señales que indicaban una pronta caída de la Bolsa eran claras y abundantes pero no se quiso hacer nada para amortiguar el golpe. Empresarios como John Kennedy, padre del futuro presidente John Fitzgerald Kennedy, dijo que “sin un limpiabotas sabe tanto como yo del mercado de valores es el momento de que lo abandone”. La situación se había llevado a un punto extremo en el que los valores en alza solo se mantenían gracias al entusiasmo y la confianza de los inversores, los cuales llevaban un ritmo de vida imposible de mantener y basado en inversiones y préstamos a los que no podían hacer frente.El 23 de octubre de 1929, la Bolsa de Nueva York sufrió una caída del 7% en una sola sesión (algo sin precedentes en la época). Las puertas del averno habían sido abiertas y se acercaba el caos total.

24 de octubre, Jueves Negro

Llegamos a la fecha de inflexión, el famoso Jueves Negro. El día 24 de octubre de 1929 despertó con una marea vendedora provocada por la inesperada caída del día anterior. En apenas unos minutos las acciones y los títulos empezaron a cursarse en órdenes de venta hasta por un tercio de su valor que ni siquiera así encontraban comprador, provocando una caída en sus cotizaciones. La burbuja había estallado y ni los bancos ni los beneficiarios de créditos podían cubrir los gastos que esta caída suponía.

El Crac del 29 en números

Pánico generalizado

Ante esta situación, miles de personas se acercaron hasta Wall Street y entraron en la Bolsa intentando averiguar qué había pasado con sus valores y qué sería de ellos después del desplome. Temiendo que todo acabara en disturbios, el Departamento de Policía de Nueva York desplegó un fuerte dispositivo para controlar la zona. Por toda la ciudad corría el rumor de empresarios que se suicidaban saltando desde edificios después de haberse arruinado pero, según documentos de la época, ese mismo día solo hubo un suicidio y ocurrió antes de la caída de la Bolsa. Sí es cierto que, durante las semanas posteriores, sí hubo varios casos confirmados.

Inyección de dinero en valores seguros

Los dirigentes de los principales bancos, empresas e instituciones se reunieron para intentar corregir, aunque solo fuese levemente, la situación que se estaba viviendo. Se decidió llevar a cabo una gran inyección de dinero a través de los llamados “blue chips”, valores que se suponían fiables. La inversión millonaria que empresarios como John Rockefeller llevaron a cabo revirtió la situación e hizo que los valores volvieran a subir durante el viernes y el lunes. Pero, a pesar de todo, estas medidas llegaron tarde y solo sirvieron para prolongar la agonía.

Segunda caída

El martes 29 de octubre de 1929, la Bolsa de Nueva York sufrió la mayor caída en la historia del mercado bursátil estadounidense y esta tendencia a la baja siguió hasta enero. Ya no quedaba nada del optimismo previo ni de la burbuja a la que este había estado alimentando durante años.

Tocada y hundida

El gobierno del republicano Herbert Hoover se vio ampliamente superado por la situación y sin saber cómo actuar. La población se encontró con unas inversiones que no valían nada y deudas  imposibles de pagar. Los bancos, al no poder cobrar los préstamos que tan alegremente habían entregado, empezaron a declararse en suspensión de pagos y alrededor de 3.000 entidades bancarias tuvieron que cerrar por falta de solvencia en los dos años siguientes a la caída de la Bolsa. La bonanza de los años 20 tuvo como principal consecuencia una década de 1930 caracterizada por una paupérrima situación económica.

La Gran Depresión

A los años inmediatos a la caída de la Bolsa se les conoce como la Gran Depresión. El derrumbe del mercado financiero afectó a todo el país. La banca, en su caída, arrastró a numerosas empresas e hizo que los precios cayeran al acumularse un stock que no encontraba salida. El sector agrícola fue uno de los más afectados por la bajada de los precios, que hacían imposible el costear las necesidades mínimas, y el paro alcanzó un máximo del 24,75% de la población activa en 1933 (cerca de 13 millones de desempleados de una fuerza laboral de casi 52 millones de personas). Los barrios de chabolas (llamados hoovervilles) pasaron a ser una imagen habitual en los Estados Unidos de los años 30.

El 'New Deal'

En las elecciones de 1932, el demócrata Franklin Delano Roosevelt obtuvo una aplastante victoria frente al republicano Herbert Hoover (con más de 7 millones de votos de ventaja). Buscando paliar los efectos de la Gran Depresión y mejorar la mala situación que estaba viviendo la población, el nuevo presidente llevó a cabo una serie de reformas y medidas denominadas New Deal. Estas fueron sorprendentemente intervencionistas y permitieron una significativa mejora al promover el aumento del consumo, las medidas y ayudas sociales y el control de las empresas y entidades bancarias para evitar que se abocase a una nueva situación como la del 29.El paso del tiempo ha demostrado que, si bien el New Deal de Roosevelt sirvió para que los estadounidenses escaparan de la pobreza y del paro, no fue hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la demanda de armamento norteamericano cuando la economía se reactivó verdaderamente.

Consecuencias internacionales

Aunque aproximadamente desde 1926 los mercados europeos habían ido reduciendo el flujo de importaciones provenientes de Estados Unidos, las consecuencias del Crac del  29 no tardaron en extenderse a Latinoamérica, Europa y Oceanía. Países como Francia o Gran Bretaña sufrieron un incremento del paro y el malestar social llegó a todo el continente. En Alemania, país al que el Tratado de Versalles le había sido especialmente contrario, la crisis económica concedió a un joven Adolf Hitler el escenario perfecto para difundir su mensaje supremacista y revanchista.

La ventana a un mundo en constante cambio

Muy Interesante

Recibe nuestra revista en tu casa desde 39 euros al año

Suscríbete
Suscripciones a Muy Interesante
tracking