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Los carnavales más famosos del mundo

Aunque la fiesta nació en la Europa medieval y comparte una misma base, el carnaval de cada ciudad y país es único.

Máscaras, disfraces, música, color, alegría. Baile, libertad, placer, misterio, anonimato. Todo esto y mucho más es a lo que equivale al carnaval hoy en día, una fiesta que se ha extendido a gran parte del planeta y que ha ido creciendo hasta convertirse en una de las grandes celebraciones del año. Con el espíritu de romper con las convenciones sociales por unos días y liberarse de esas cadenas invisibles que en ocasiones nos impiden disfrutar de la vida, el carnaval se ha convertido en ese momento en el que la gente se suelta la melena y se deja llevar en un mundo al revés.
Históricamente, la fiesta ha sufrido una interesante evolución que no ha llegado a borrar la intención primaria de esta celebración. Tanto en la Antigua Roma como en la Europa medieval, el carnaval eliminaba durante un breve lapso de tiempo las diferencias sociales y las grandes barreras que existían entre clases. Los esclavos eran temporalmente liberados y se podían pavonear junto a sus amos y patricios; y el pueblo llano y la nobleza se reunían en una vorágine caótica en la que no importaba la sangre ni el dinero, pues una máscara ocultaba tu identidad.
Precisamente esa falsa sensación de anonimato permitía a cualquiera hacer cosas que normalmente no se atrevería y es por eso que los carnavales eran un momento de liberación sexual que no solía gustar a los guardianes de la moral. La Iglesia católica, tras muchos intentos fracasados, acabó por aceptar los carnavales y los vinculó al comienzo de la Cuaresma, época de ayuno y reflexión. Así consiguió que esta festividad actuase como una especie de “última tentación” para una población que, habiendo vivido el desenfreno del carnaval y saciado sus vicios, se comportaría correctamente durante la Cuaresma y la Semana Santa.
Ese vínculo con lo religioso ha ido difuminándose con el tiempo y ahora es más un recuerdo o una tradición. Los carnavales se han adaptado a la sociedad del siglo XXI y surgen como una ocasión para olvidar los problemas de la vida cotidiana, desconectar de las obligaciones y disfrutar. Y como cada fiesta merece ser conocida por sus particularidades, aquí están algunos de los carnavales más famosos e importantes del mundo.

7 curiosidades sobre el carnaval de Venecia

¿Cuál es el origen del carnaval?

La fiesta del carnaval tiene su origen en la época romana, estrechamente relacionada con las fiestas y banquetes de los Saturnales, y se popularizó en Europa durante la Edad Media, especialmente en Italia. El término proviene del italiano y del latín y significa “despedir la carne”, ya que solía celebrarse antes del ayuno de Cuaresma y servía como último vicio para el pueblo llano.

Popular en los países de tradición católica

Aun con sus orígenes paganos y los comportamientos “inmorales” que promovía, la Iglesia católica no fue capaz de sustituir ni eliminar esta celebración por lo que se vio obligado a incluirla en su calendario. Los países europeos de mayor tradición católica (España, Portugal, Italia o Francia) y aquellos territorios que fueron sus colonias o se vieron influenciados por estos siguen manteniendo las mayores fiestas de carnaval del mundo.

Tenerife

Tenerife ha convertido la celebración del carnaval en todo un arte. La isla canaria ha ido ganando cada vez más relevancia con esta celebración y consigue atraer a cientos de miles de personas al año. En 1987, la participación de más de 200.000 personas en un baile le hizo ganar un puesto en el libro Guinness de los Records. El plato fuerte de la celebración tiene lugar al principio de la misma, cuando miles de ojos observan expectantes la elección de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Los trajes que estas lucen pueden llegar a pesar más de 200 kilos, por lo que suelen ayudarse con estructuras de soporte o ruedas.

Rio de Janeiro

Probablemente sea el carnaval más conocido del mundo o, al menos, el que más gente reúne para su celebración (más de 5 millones de personas al año). La capital brasileña al completo se vuelca en cuerpo y alma para que esta fiesta sea cada vez más espectacular con sus conciertos, impresionantes y coloridos disfraces o, cómo no, su mítico sambódromo. Las escuelas de samba de Rio de Janeiro se pasan el año preparándose y ensayando para ser nombradas la mejor de todo el carnaval. Su primer origen está en la adaptación que los portugueses hicieron de los bailes de máscaras italianos.

Venecia

Presume de ser el carnaval más antiguo del mundo y no se le puede negar que es uno de los más populares. Se aleja por completo de la mayoría de carnavales que se pueden encontrar ya que prioriza la elegancia y enigmática magia del barroco del siglo XVII. Los pomposos vestidos de época y las exquisitas máscaras se pierden por los bailes y salones en un intento más que logrado por viajar a una Venecia propia de las novelas.

Cádiz

La ciudad andaluza de Cádiz se ha ganado un hueco entre los carnavales más conocidos (y divertidos) de España. Más allá de los disfraces, bailes o desfiles, el Carnaval de Cádiz destaca por sus comparsas y chirigotas. Ambas modalidades consisten en una composición musical humorística que busca parodiar algún aspecto de la sociedad y lo que las diferencia es que las chirigotas siguen una finalidad más humorística y las comparsas buscan la crítica poética. Aunque no son exclusivas de Cádiz, sus chirigotas son las más famosas del país.

Niza

La joya de la Costa Azul cuenta con uno de los carnavales más elegantes y mejor valorados de Europa. La ciudad entera se pone sus mejores galas para otorgar a la festividad el tono socarrón que le corresponde pero con ese fino estilo que tanto caracteriza al país galo. Además de sus seis desfiles distintos y las muchas actividades que se celebran, las Batallas de Flores son las grandes protagonistas del carnaval.

Colonia

La ciudad alemana de Colonia ha ido ganando importancia durante los últimos años debido a su carnaval, que ha acabado por convertirse en uno de los más esperados de toda Europa. Dejando a un lado las numerosas fiestas que se realizan durante esos días, la ciudad organiza un completo programa de actividades y tradiciones que consiguen que esta fiesta destaque. Entre las más conocidas está el ‘Weiberfastnacht’, primer jueves de carnaval y día en el que las mujeres se disfrazan y llevan unas tijeras para cortar las corbatas de todos los hombres que encuentren. Otro de los momentos estrella es el ‘lunes de las rosas’, cuando se hacen desfiles en los que todo el mundo va disfrazado con ropa roja.

Notting Hill

Pocos podrían esperar una fiesta como esta en el británico Notting Hill, un barrio a las afueras de Londres. Su peculiar carnaval se popularizó en los años 60 y fue promovido principalmente por los inmigrantes de origen jamaicano, por lo que cuenta con todas las características propias de un carnaval del Caribe. Durante unos días, este rinconcito de la capital inglesa se convierte en una ventana a la cultura jamaicana y caribeña y en una excelente opción para aquellos que quieran sentir el ritmo de la música y sumergirse en su cultura sin tener que cruzar el charco.

Tokushima

Aunque no podemos considerarlo un carnaval como se entiende en Europa o América Latina, el festival de Awa Odori es el equivalente japonés más próximo que existe. Se trata de una tradición que se realiza desde el siglo XVI, en la ciudad de Tokushima, en la que grupos o escuelas de danza llamados “ren” realizan un impresionante desfile en el que bailan al ritmo de bandas musicales y vestidos con la tradicional yukata. Tiene lugar en agosto y es uno de los espectáculos populares más coloridos de las islas niponas.

Nueva Orleans

Durante estos días el morado, verde y dorado cubren por completo la ciudad de Nueva Orleans. Se trata del legendario Mardi Gras (‘Martes grasiento’), la versión del carnaval más conocida de Estados Unidos y una completa celebración a la vida y a la libertad. Dejando a un lado el abundante alcohol, Mardi Gras destaca por el animadísimo ambiente (familiar por las mañanas y alocado cuando cae la noche) y los espectaculares desfiles de carrozas. Además, su distintivo más conocido son los collares de colores que se coleccionan y que se pueden intercambiar, si se visita la Bourbon Street, por ver partes del cuerpo generalmente cubiertas de otras personas.

Sitges

Además de acoger el primer festival de cine fantástico del mundo, la localidad catalana de Sitges cuenta con uno de los carnavales más importantes de España. La fiesta empieza en Jueves lardero, el jueves previo a carnaval, cuando su majestad Carnestoltes proclama el desgobierno en la ciudad. Los dos momentos más importantes son la Rua de la Disbauxa (ruta del desmadre) y la Rua de l’Extermini y la celebración es conocida por sus carrozas que prácticamente cuentan con un escenario de teatro sobre ellas.

Barranquilla

Durante el carnaval, la ciudad de Barranquilla se convierte en el centro de atención de toda Colombia. Esta fiesta, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2003, es considerada el carnaval más importante de todo el país y se caracteriza por la mezcla que hace entre las costumbres religiosas, la tradición pagana mesoamericana y las creencias medievales derivadas de los europeos. Una de las grandes estrellas del festejo es el personaje del Rey Momo, hijo del sueño y de la noche, que se burla de los dioses y actúa como protector de aquellos que deciden darse al jolgorio y los excesos durante el carnaval.

Oruro

Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad desde 2001, el carnaval de esta ciudad boliviana es uno de los mejores ejemplos de la unión entre las tradiciones andinas y la religión católica. Todo el programa de festejos es organizado por 48 conjuntos folclóricos en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad y cuyo centro neurálgico es el santuario de la Virgen del Socavón. El Carnaval de Oruro es famoso por la exhibición de bailes tradicionales bolivianos que se realiza, destacándose la diablada, la morenaza, la kullaguada o los caporales.

Veracruz

El Carnaval de Veracruz cuenta con el título de ‘carnaval más alegre’ de México y, tal vez, del mundo. Si a este importante atractivo se le suman la hospitalidad de los locales, las enormes celebraciones a ritmo de música latina y acompañadas de fuegos artificiales y los tacos de ojo (como se conoce popularmente a la acción de mirar a los jóvenes que bailan y desfilan con escasa ropa) nos encontramos un panorama que raramente uno podría rechazar. Como curiosidad, al inicio del carnaval se realiza la “quema del mal humor” en la que un actor interpreta a un personaje público poco apreciado, como un político o alguna celebridad.

Martinica

Ya hemos comprobado que el carnaval es algo que se lleva en la sangre en el Caribe y Latinoamérica, pero la pequeña isla de Martinica lleva la celebración un paso más lejos. Bajo el lema “Disfruta hoy y arrepiéntete mañana” y contando con los llamativos desfiles, fuegos artificiales, fiestas y bailes con Drag Queens, el Carnaval de Martinica es famoso por durar 24 horas más terminando un día después del miércoles de ceniza. Además, y por si aún había alguien con ganas, la fiesta se repite a las dos semanas de haberla dado por terminada.

Trinidad y Tobago

Para este par de islas, el carnaval es la fiesta grande del país. Considerado uno de los carnavales más importantes del Caribe y del mundo, arranca a las 4 de la mañana del primer lunes (J’Ouvert) para conmemorar una rebelión de esclavos. El carnaval de las islas es conocido por la mezcla de elementos religiosos con las tradiciones de los antiguos esclavos, por tener uno de los desfiles callejeros más grandes del mundo y por ser el lugar idóneo para disfrutar del calypso (un tipo de música caribeña que surgió en Trinidad y Tobago). De hecho, uno de los mayores honores del carnaval es ser nombrado 'rey del calypso'.

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