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Armas legendarias de la historia

Descubriremos algunas muy conocidas como la espada de Arturo, la de William Wallace, la de Atila el Huno o Tizona del Cid Campeador.

La mitología y la narración han cautivado nuestra imaginación durante milenios. En el transcurso de la historia de la humanidad, los guerreros y sus acciones en el campo de batalla han representado episodios cruciales. Muchas de estas historias venían acompañadas de legendarias armas que empuñaban sus héroes; armas que otorgaron a los guerreros ventajas que los condujeron a la victoria.
Ya fuese un obsequio de los dioses o forjadas de otra manera, estas armas míticas con frecuencia tenían poderes sobrenaturales imbuidos en ellas. Desde una espada legendaria que otorga invulnerabilidad a otra con el poder de aniquilar a toda la creación. Aunque la mayoría representan partes de historias antiguas y mitológicas, algunas de estas armas existen actualmente en museos repartidos por todo el mundo.
Todos los portadores y armas de esta lista tenían algunas características tan únicas que nos han llevado a hablar sobre ellos hasta la actualidad.
Es curioso como desde el hacha, que se originó en 1.000.000 a. C., hasta las armas de combate de hoy en día, el uso del armamento por parte de la humanidad ha sido variado e increíblemente inventivo. Las armas han cambiado la historia y han ayudado en el ascenso y la caída de las civilizaciones. Sin ir más lejos, la pólvora, una invención china, condujo al desarrollo de cañones y armas de fuego, revolucionando la guerra en la Edad Media y más allá.
La primera espada apareció durante la Edad de Bronce. Estaba hecha de cobre y fue descubierta en el yacimiento arqueológico de Harappa en lo que hoy es Pakistán. En la Edad Media, las espadas de hierro y acero se producían en masa y se usaban habitualmente en las batallas. Los soldados fueron entrenados en esgrima y preparados para el combate.
Antes de la era de las armas y la artillería de gran potencia, la lucha cara a cara era la norma. Durante este tiempo en la historia, todos los generales, reyes y emperadores poseían espadas personales. Estas armas fueron fabricadas por los mejores fabricantes de espadas de la época. Muchos manuscritos históricos documentan eventos que rodean espadas importantes. Hoy examinamos tanto espadas mitológicas y legendarias como reales que pasaron a la historia.

Goujian, la excalibur china

Excalibur, la espada del rey Arturo

El arma más conocida del rey Arturo, Excalibur, a menudo se asocia con la Espada de la Piedra, la espada alojada en una roca que solo fue capaz de ser retirada por el verdadero rey de Inglaterra. La espada Excalibur tenía el poder de cegar a sus enemigos y su vaina podía evitar que el usuario se desangrara por las heridas infligidas en la batalla. Es una de las espadas mitológicas o de ficción, más famosas.

Szczerbiec, la espada mellada

Cuentan las historias esta espada se completó durante el siglo XII como muy pronto y existe la posibilidad de que se usara para abrir una puerta durante un asedio en algún momento de la historia, como una acción simbólica realizada por los soldados de la época. Szczerbiec se usó como espada de coronación de los reyes polacos antes de ser robada. Finalmente, la espada mellada regresó a Polonia, donde se mantuvo como la única joya de la corona superviviente de esa época. La espada se fabricó a partir de hierro forjado acerado. El pomo y la guarda son de plata cubierta con placas de oro nielado. El primer dueño de la espada fue probablemente Bolesław Pobożny (el Piadoso), Duque de Polonia pero es probable que fuera el Duque Vladislao Łokietek quien por primera vez empleó esta espada como insignia en la coronación. La espada se encuentra expuesta en el Castillo Real de Wawel en Cracovia (Polonia).

Gram, espada de Sigurd

Según la mitología escandinava, la legendaria espada Gram fue forjada por Völundr, el herrero mágico. Sigmund, hijo de Völsung sacó la espada del árbol donde Odín la había enterrado. Sigurd la usó para derrotar al dragón Fáfnir. Aunque la espada se rompió durante la batalla, fue reforjada y lo suficientemente afilada como para partir un yunque por la mitad de forma limpia. La espada fue destruida y reforjada al menos una vez.

Goujian, la Excalibur china

Cuando fue descubierta la espada de Goujian, no tenía ni un sólo rastro de herrumbre. Estaba brillante y lustrosa. Su calidad era asombrosa al igual que sus múltiples detalles. Considerada uno de los grandes tesoros del estado chino actual, es el equivalente de la espada Excalibur del Rey Arturo para Occidente. Pese a encontrarse enterrada en una zona con alto nivel de humedad durante dos milenios, la espada estaba prácticamente intacta. Incluso fue capaz de cortar una pila de veinte trozos de papel de una vez. Pesa 875 gramos y se encuentra expuesta en el Museo Provincial de Hubei.

Espada de Atila

Cuentan las leyendas que el legendario guerrero huno Atila recibió un arma increíble por parte de los dioses. La espada de Atila fue utilizada por el gran comandante militar en la batalla como un símbolo de favor divino. A pesar de ser un arma mitológica, se extendió el rumor de que el arma legendaria de Atila se encontraba en el Museo de Historia del Arte de Viena (Austria), aunque esta espada parece haberse fabricado al menos medio milenio después de la muerte del último y más poderoso caudillo de los hunos.

La espada de Tomoyuki Yamashita

Forjada por Fujiwara Kanenaga, maestro herrero que creó excelentes katanas durante el siglo XVII, la espada de Tomoyuki Yamashita se creó a mediados del siglo XVII. Yamashita fue un general del Ejército Imperial Japonés, quien se aseguró de que esta reliquia letal y milenaria estuviera a su lado durante las operaciones de combate durante la Segunda Guerra Mundial. Después de que los Aliados obligaran a Japón a rendirse, el general Yamashita entregó la espada junto con su ejército. Sorprendentemente, la hoja estaba en excelentes condiciones, solo hubo que reparar la empuñadura. Esta espada legendaria está expuesta en el Museo Militar de West Point, Nueva York (EE. UU.).

Ascalon, la espada de San Jorge

Conocida como "Espada Caza Dragones", Ascalon fue esgrimida por San Jorge, según cuentan las leyendas, para matar un dragón. La lanza o espada fue denominada así por la ciudad de Ashkelon, Ascalón (Israel).

La espada de Juana de Arco

La heroína francesa Juana de Arco, también conocida como Doncella de Orleans, tuvo muchas visiones de santos y una de San Miguel Arcángel, en la que le dijo que encontrara una espada sagrada detrás del altar de la Iglesia de Santa Catalina de Fierbois. Al encontrarla, el óxido se borró fácilmente de la espada y se revelaron cinco cruces. Más tarde, Juana de Arco usó la espada en la batalla, aunque se debate si realmente mató a alguien con ella. Puro simbolismo histórico.

La espada de las Siete Ramas

El Santuario Isonokami situado en las colinas de Tenri en la prefectura de Nara, en Japón, alberga la espada legendaria conocida como Nanatsusaya no Tachi o "Espada de las Siete Ramas". Recibe este nombre por las tres bifurcaciones salientes parecidas a ramas de árboles que posee a cada lado de su cuerpo principal. La espada forjada en hierro mide 74,9 cm de largo de longitud. Es poco probable que fuese usada como arma militar; todo apunta a una función ceremonial. No está en exhibición al público.

Fragarach

Cuentan las leyendas que la espada celta Fragarach había sido forjada por los dioses y utilizada por Manannán mac Lir, el guardián del Otro Mundo y piloto del bote que transportaba almas al más allá. Se decía que la espada cortaba cualquier armadura, le daba al usuario el control de los vientos, podía provocar la muerte al enemigo con una sola herida, y si apuntaba a la garganta de algún enemigo, este no podía decir mentiras ni moverse.

Tizona

La Tizona o tizón es la espada legendaria que la tradición atribuye al famoso guerrero y líder militar, el Cid Campeador. La espada siguió a uno de los héroes más grandes en la historia de España a lo largo de sus conquistas en nombre de ambos ejércitos, cristianos e islámicos. La controversia que rodea a la Tizona es si realmente fue una de las dos espadas legendarias (la otra es Colada) utilizadas por el Cid o no. La espada fue donada al Museo Militar de Madrid. Las pruebas científicas realizadas en la espada confirmaron la presencia de acero de Damasco, un material caracterizado por su dureza y su filo "casi eterno", que creó muchas de las mejores espadas para la realeza, los aristócratas y los líderes militares de alto rango del mundo. Actualmente se expone en el Museo de Burgos.

Keris Taming Sari

La leyenda dice que el Taming Sari otorga invulnerabilidad a quienquiera que la lleve. Este kris o keris, arma y a la vez objeto espiritual, es una daga asimétrica y ondulada y juega un papel importante en la mitología malaya, a menudo atribuida al almirante Hang Tuah. Tuah fue un héroe legendario que vivió durante el reinado del Sultán Mansur Shah del Sultanado de Malaca en el siglo XV conocido por su ferocidad.

Curtana, la Espada de la Misericordia

Curtana está hecha de un acero especial que otorgó a la espada un aura de poder. La Espada de la Misericordia perteneció a Eduardo el Confesor, uno de los últimos reyes de Inglaterra antes de la conquista normanda de 1066. Gobernó desde 1042 hasta 1066 y su reinado se caracterizó por la desorganización del poder real en Inglaterra. Poco después de la muerte de Eduardo el Confesor, los normandos comenzaron a expandirse en Inglaterra, dirigidos por el infame Guillermo el Conquistador. En la antigüedad era un privilegio llevar esta espada ante el rey. Fue considerado un gesto misericordioso. La historia que rodea la rotura del arma es desconocida, pero la mitología indica que la punta fue rota por un ángel para evitar un homicidio.
La Espada de la Misericordia es parte de las Joyas de la Corona del Reino Unido y es una de las cinco espadas utilizadas durante la coronación del monarca británico. El arma es bastante particular y una de las pocas espadas que sobrevivió al reinado de Oliver Cromwell (famoso por ordenar la fusión de artefactos antiguos).

Espada de William Wallace

La poderosa espada Claymore fue el arma elegida por William Wallace. Empleó una de ellas a finales del siglo XIII cuando luchaba contra los ingleses durante las Guerras de Independencia escocesa (para poder sobrevivir en el campo de batalla era importante ser un espadachín talentoso), encarnado por el actor Mel Gibson en la imborrable película Braveheart. Durante su vida, Wallace fue nombrado Guardián de Escocia. Tras ser capturado por el rey Eduardo I de Inglaterra y ser ejecutado, la Espada de Wallace pasó a un gobernador antes de desaparecer durante algunos siglos de la historia, eventualmente apareciendo de nuevo alrededor de 1825 cuando fue enviada para ser reparada. La espada de Wallace descansa ahora en el monumento de Wallace como uno de los artefactos más preciados de la historia escocesa. Es una de las espadas más famosas del mundo.

Espada de Napoleón

En 1799, Napoleón Bonaparte se convirtió en el líder militar y político de Francia tras organizar un golpe de Estado. Cinco años después, fue proclamado emperador. En el campo de batalla, Napoleón llevaba siempre una pistola y una espada. Poseía una gran colección de armas y artillería. Sus armas eran únicas e incluían los mejores materiales. En el verano de 2007, una espada con incrustaciones de oro que una vez perteneció a Napoleón fue subastada en Francia por más de 6,4 millones de dólares. En 1978, la espada fue declarada tesoro nacional en Francia y el ganador de la subasta no fue hecho público.

Joyosa

La espada del 'rey de Europa', Carlomagno, llamada Joyosa, fue utilizada por esta famosa figura histórica para unir la mayor parte de Europa occidental. Es quizás la espada más venerada y legendaria entre los franceses, pues Carlomagno la empuñó mientras recorría Europa como comandante y eventual emperador del Sacro Imperio Romano. Cuentan las leyendas que esta legendaria arma fue forjada usando el mismo acero que Curtana, incluyendo un pomo hecho con los restos de la Lanza del Destino o Lanza Sagrada. Actualmente se encuentra expuesta en el Museo del Louvre de París.

Zulfiqar

Zulfiqar es la espada antigua del líder islámico Ali, primo y yerno del profeta Mahoma, que gobernó el califato islámico de 656 a 661. Según algunos relatos, Mahoma le dio Zulfiqar a Ali en la Batalla de Uhud. La espada es un símbolo de la fe islámica y es admirada por millones de personas. Concretamente se trata de una cimitarra (característica hoja curva) a la que se le otorgan poderes místicos y de velocidad. Hoy día forma parte de la conocida colección Al-Jafr, libro sagrado místico de Shia compuesto por dos cajas de piel que contienen los artefactos más importantes de la época de Muhammad y Ali.

Honjo Masamune

La predecesora de la infame Muramasa fue Honjo Masamune. Fue forjada por el famoso fabricante de espadas Goro Nyudo Masamune, considerado el más grande de todos los herreros de espada japoneses (que rara vez firmaba sus obras, por lo que es difícil identificar todas las fabulosas armas que creó). Suavizó su destreza imbuyendo la espada con sabiduría en lugar de otra cualidad y pasó de un Shogun a otro durante generaciones. De todas las espadas famosas de Masamune, Honjo Masamune es, probablemente, la más legendaria. En 1939, el arma fue nombrada tesoro nacional de Japón, pero permaneció con la familia Tokugawa. Sin embargo, esta legendaria espada desapareció alrededor de 1946, Tokugawa Iemasa entregó el arma y otras 14 espadas a un policía en Mejiro, Japón, en diciembre de 1945. Su paradero sigue siendo desconocido.

Espada de Damocles

La leyenda de la Espada de Damocles proviene de la historia de Sicilia tal como la relata el historiador griego Timeo de Tauromenium entre el siglo IV y III a.C.. Damocles era un cortesano del rey Dionisio II de la corte de Siracusa. Este se pasaba el día adulando al rey por su fortuna de tener tanto poder y riqueza mientras lo envidiaba. Entonces, el rey ideó una estratagema para escarmentar a Damocles. Le ofreció cambiar de lugar con el cortesano durante un día, para que experimentara los placeres reales, una propuesta que Damocles rápidamente aceptó. Pero, para mostrar los peligros que conlleva el poder, el rey colgó sobre el trono una enorme espada sujeta únicamente por un solo pelo de la cola de un caballo. Damocles le suplicó al rey abandonar su puesto implorándole que ya no quería ser tan afortunado. Una excelente metáfora para un peligro inminente y el precio que se paga por un gran poder.

Mjölnir

El legendario dios nórdico del rayo, Thor, empuña su poderoso martillo llamado Mjölnir. El martillo se creó cuando Loki desafió a dos enanos, Brokkr y Eitri, a que crearan objetos más hermosos que los creados por los Hijos de Ivaldi (uno de los gigantes de la escarcha según la mitología escandinava). Los hermanos enanos tuvieron éxito, a pesar de la intervención de Loki, aunque el mango era más corto de lo esperado. El martillo era tan poderoso que no podía ser destruido y volvería a Thor cada vez que lo arrojara.

Sharur

Sharur se traduce como "destructor de miles". El arma del dios mesopotámico Ninurta era una maza que supuestamente podía volar donde quisiera y comunicarse con su portador. También se usó para comunicar la voluntad del dios Enlil (una deidad principal en la religión sumeria) a Ninurta. La maza proporciona inteligencia crucial al héroe, actuando como un emisario entre el dios Enlil y Ninurta y relacionándolo con la voluntad del primero.

Muramasa

Muramasa es una obra de arte mortal del maestro de armas Muramasa Sengo, famoso por su acero letal. Desafortunadamente, este herrero también era conocido por ser tan loco como brillante. Su cerebro era considerado tan inestable y violento que sus espadas contenían un aura oscura que hacía que el portador anhelara el asesinato y el suicidio. Sus espadas fueron populares durante bastante tiempo pero finalmente cayeron en desgracia cuando el shogun Tokugawa Ieyasu prohibió a su samurai usar este tipo de espada. Esta espada Muramasa en concreto está expuesta en el Museo Nacional de Tokio.

Kusanagi

Kusanagi es otra de las espadas legendarias de Japón. Su nombre real es Ame no Murakumo no Tsurugi, pero es más conocida como Kusanagi. Esta hoja en particular está envuelta en gran misterio, ya que aparece y desaparece a lo largo de la historia de la nación. Cuentan las historias que la última ubicación de Kusanagi hay que buscarla entre sacerdotes sintoístas, escondidos de miradas indiscretas. En Kojiki, el libro histórico más antiguo que se conserva sobre la historia de Japón, se cuenta que la espada pasó finalmente al legendario guerrero Yamato Takeru, quien usó el poder de la espada para redirigir una trampa de fuego hacia un caudillo que intentó quemar a Yamato vivo.

Durandal

El paladín de Carlomagno, Roland, empuñó la poderosa espada Durandal. Roland era paladín y sobrino de Carlomagno. Se decía que la espada contenía un diente de San Pedro, parte de la ropa de la Virgen María y sangre de San Basilio y que era la espada más afilada que jamás hubiera existido, incluso capaz de contener a un ejército de 100.000 hombres. Según el folklore francés, Roland arrojó la espada a la pared de un acantilado en Rocamadour (en la imagen) y allí se quedó clavada; aunque la oficina de turismo se refiere a la espada del acantilado simplemente como una réplica.

Sable corvo de San Martín

José de San Martín fue un famoso general argentino que vivió entre 1778 y 1850. Fue el principal líder de la parte sur de la lucha de Sudamérica por la independencia de España. Bajo la dirección de San Martín, la independencia peruana fue declarada oficialmente el 28 de julio de 1821. El sable corvo del Libertador de América posee un alto valor iconográfico, pues estuvo a su lado mientras conducía a las tropas en conflictos como la batalla de San Lorenzo. La espada curva se quedó con San Martín hasta su muerte y luego pasó al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas. En 1896 el arma fue enviada al Museo Histórico Nacional de Buenos Aires donde permanece a día de hoy tras un mirador oculto para protegerla de posibles robos.

Shamshir-e Zomorrodnegār

Las leyendas persas nos hablan de la legendaria espada Shamshir-e Zomorrodnegār, originalmente propiedad del Rey Salomón. Se decía que la espada estaba custodiada por Fulad-zereh, una bruja y madre de un feroz demonio cornudo. Ella lo protegió con mucho cuidado porque esta legendaria arma mitológica era lo único capaz de matar a su hijo. Si Shamshir-e Zomorrodnegār hería a alguien, la herida solo podría tratarse con una poción hecha, entre otras cosas, con el cerebro de Fulad-zereh.

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