Probando nuevas tecnologías desde las estaciones espaciales

Las estaciones espaciales, aunque se encuentren a kilómetros de distancia sobre nuestras cabezas, trabajan sin descanso para toda la humanidad.

Desde hace 21 años la Estación espacial ha sido habitada de forma continua funcionando como sede de un gran laboratorio a casi 500 km de altura, durante este tiempo se han realizado muchas investigaciones que han dado pie a importantes descubrimientos científicos.

El área de investigación de la Estación espacial, abarca diversos campos como pueden ser la astrobiología, astronomía, ciencias físicas, ciencia de materiales, clima espacial, meteorología e investigaciones humanas como medicina espacial y ciencias de la vida con la finalidad de ofrecer a largo plazo estudios que pueden durar décadas y llevar una base de datos de  fácil acceso a investigadores y científicos quienes desde la tierra puedan tener acceso a la información en tiempo real y  sugerir modificaciones a la tripulación.

En el área de las ciencias de la vida se han logrado avances muy interesantes, el pasado 6 de diciembre la tripulación incluyó probar el apoyo operativo de la inteligencia artificial, monitorear los cambios en el sistema vascular y demostrar el uso de un nuevo sistema de transferencia de calor.

En cuanto al estudio de los cambios en el sistema vascular, los científicos señalan que los astronautas al volver a la Tierra tienen las arterias carótidas más envejecidas que antes de irse al espacio, hasta tal punto que parece no ser suficiente el ejercicio aeróbico para revertir este efecto. Aquí en en el planeta, concretamente en Canadá existe “Vascular Aging”, una investigación de la Agencia Espacial Canadiense (CSA por sus siglas en inglés), que analiza estos cambios mediante ecografías arteriales, muestras de sangre, pruebas de tolerancia a la glucosa y sensores portátiles.

Con los resultados obtenidos se estima que se puedan evaluar de forma individualizada cada caso y medir el riesgo que existe para la salud cardiovascular del astronauta, para  buscar mecanismos de mejoramiento de la salud.

Como continuación del desarrollo de este mismo trabajo científico también se busca proporcionar información para guiar la investigación sobre el aumento de la rigidez arterial asociada con el envejecimiento en la Tierra.

Otro de los proyectos en curso es la eliminación del calor.  Esto tiene que ver con la forma que tienen las naves espaciales de disipar el calor generado durante las misiones. Los sistemas de transferencia de calor monofásicos actualmente en uso emplean un líquido tal como el agua o amoníaco para eliminar el calor de un lugar y moverlo a otro, quedando el líquido en la misma fase. Los sistemas de dos fases utilizan la fuente de calor para hervir el líquido, transformando el líquido a gas a través de la vaporización. La vaporización y la condensación intercambian más energía térmica, por lo que un sistema de dos fases puede ser más pequeño y proporcionar una eliminación de calor más eficiente que un sistema de una fase.

Actualmente se lleva a cabo una investigación que prueba la transferencia de calor de dos fases en microgravedad, y recopila datos con el fin de que en un futuro próximo se puedan diseñar y desarrollar. Esta investigación es un esfuerzo conjunto entre el Laboratorio de ebullición y flujo de dos fases de la Universidad de Purdue (BTPFL por sus siglas en inglés) y el Centro de Investigación Glenn de la NASA.

Como podemos observar en este artículo, las estaciones espaciales, aunque se encuentren a kilómetros de distancia sobre nuestras cabezas, trabajan sin descanso para toda la humanidad.

Doctor Fision

Doctor Fision

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