Radiografía del asteroide Ryugu

La muestra de Ryugu es única y puede contribuir en el estudio del origen y la evolución del cosmos cercano.

Ryugu forma parte de los asteroides Apolo, y fue descubierto por el equipo del Lincoln Near-Earth Asteroid Research el 10 de mayo de 1999 en Nuevo México. Este asteroide está situado a unos 280 millones de kilómetros de la Tierra, tiene forma de diamante y aproximadamente mide un kilómetro de diámetro.

El nombre Ryugu tiene su origen en la  mitología japonesa, y se refiere al dios dragón del mar.

La Agencia Espacial Japonesa (JAXA) lanzó a finales de 2014 la sonda Hayabusa-2 desde el centro espacial de Tanegashima, en Japón, y tenía previsto regresar a la Tierra a finales de 2020, tal y como ocurrió. Su viaje tuvo una duración de 3 años y medio hasta llegar a la órbita de Ryugu, tras el aterrizaje Makoto Yoshikawa, unos de los responsables de la misión, en una primera conferencia de prensa expresó: “Estoy realmente aliviado. El tiempo pasó muy despacio hasta el aterrizaje. Estamos muy contentos”

Esta sonda tenía dos misiones que cumplir, la primera estudiar el asteroide a nivel macroscópico mediante cámaras, espectrógrafos y altímetros láser; la segunda analizarlo a nivel microscópico recogiendo muestras para ser posteriormente enviadas y analizadas en la Tierra.

«Creemos que Ryugu no ha cambiado mucho desde hace varios miles de millones de años. Creemos, además, que es rico en materia orgánica y agua» y añade «Con las muestras procedentes de Ryugu podremos estudiar el material orgánico de comienzos del Sistema Solar». Así lo explicaba Azusa Yabe, de la División de Relaciones con los Medios de JAXA cuando se recibían las primeras imágenes captadas por la sonda.

Después del aterrizaje, en febrero de 2019, Hayabusa 2 disparó un pequeño proyectil elaborado con un metal llamado tántalo que impactó a 300 metros por segundo en la superficie de Ryugu. Las partículas que se desprendieron tras el impacto fueron recolectadas para su análisis.

En octubre la sonda lanzó un pequeño robot (llamado MASCOT), una creación de las agencias espaciales francesa (CNES) y alemana (DLR), para un primer análisis in situ de su composición. Este curioso explorador es de  forma prácticamente circular y con paneles solares, carece de ruedas, se desplaza dando saltos debido a la baja gravedad del asteroide.

Lucy McFadden, una científica planetaria del Centro Goddard para Vuelos Espaciales declaró: “Creo que va a ser muy interesante traer ese material a la Tierra y poder analizarlo en el laboratorio”.

Tras un viaje de seis años y 5.200 millones de kilómetros, el 6 de diciembre de 2020 Hayabusa-2 dejó caer sobre Australia una muestra de 5,4 gramos de material recogido en la superficie del asteroide y empaquetada en una cápsula de 40 centímetros.

Los científicos de JAXA esperaban encontrar una superficie polvorienta en el asteroide Ryugu, pero las pruebas demostraron que está cubierto de grava más gruesa.

Gracias a esta exploración se ha determinado que Ryugu es un asteroide de clase C nunca antes visitado por los humanos, se cree que este tipo de asteroides contienen más material orgánico que otros. Ryugu constituye una especie de «congelador geoquímico», ya que apenas ha sufrido cambios desde entonces.

Los científicos que forman parte de esta misión explican que el material que fue recolectado por la sonda espacial es el más antiguo de los analizados en laboratorios mundiales, aseguran que es una muestra única y puede contribuir en el estudio del origen y la evolución del cosmos cercano.

Tras los primeros análisis microscópicos, químicos y mineralógicos se concluyó que el gas en el contenedor provenía de Ryugu. La cápsula también contenía diminutas piedras de varios milímetros de tamaño.  Se ha constatado que este asteroide refleja muy poco la luz, es muy poroso y está constituido por una ‘arcilla’ hidratada con elementos orgánicos incrustados y otros componentes.

El contenido de la cápsula trae detalles claves sobre la formación del asteroide Ryugu, hace 4.600 millones de años, y el análisis ayudará a comprender  mejor su afinidad con una clase de meteoritos llamados condritas carbonáceas.

«Estos estudios permitirán que los científicos tengan información sobre el origen y la evolución de la Tierra, los océanos y la vida», expresa JAXA

Los asteroides ricos en carbono ofrecen una posibilidad para el estudio sobre el origen del Sistema Solar, por medio de su estudio se obtiene información acerca de la formación de minerales orgánicos e hidratados, componentes básicos para la vida. Estas muestras forman parte de “una colección única” tanto para el estudio del origen y la evolución de nuestro sistema solar, como para el retorno de muestras de planetas y otros astros en el futuro.

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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